Vínculos fuertes ante los obstáculos de aprender en casa

Miércoles 1 de julio de 2020
Por Belén Spaciuk

Por Belén Spaciuk interior@elterritorio.com.ar

Desde que comenzó la etapa de aislamiento social, preventivo y obligatorio, las aulas se trasladaron a los hogares. Así, docentes, familias, alumnos y todos aquellos agentes vinculados al sector educativo, debieron improvisar estrategias, metodologías y hasta modos de estudio nuevos para poder continuar con el proceso de alfabetización. 
Resolver y cumplir los objetivos pedagógicos y acompañar a los estudiantes a distancia se transformó en un gran desafío. Sobre todo, para aquellos alumnos con Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA) o discapacidades, quienes debieron afrontar un reto aún mayor.  
“Durante este tiempo de cuarentena los psicopedagogos seguimos trabajando, brindando el apoyo y asesoramiento a los niños y a sus familias de manera online. Asimismo, continuamos trabajando en equipo con los docentes, brindando la ayuda necesaria en lo que respecta a la inclusión de los alumnos con diversas problemáticas”, explicó Lorena Maidana, licenciada en psicopedagogía (M.P.680). 
En consonancia, Noelia Gavilán, psicóloga (M.P. 231) y directora terapéutica de la red de inteligencia emocional, resaltó: “Encontramos una forma de trabajar acompañando a nuestros pacientes en sus trayectorias escolares a través de la virtualidad. Es todo un desafío porque fuimos aprendiendo juntos el uso y manejo de las redes sociales, de nuevas plataformas, de reunirnos de manera virtual. Y desde allí estamos brindando terapias de apoyo a través de una dinámica distinta a la habitual”.

Particularidades de cada hogar
Y en este contexto, al tratarse de una situación atípica en todo el mundo, el aprendizaje sienta bases a medida que transcurren los días. 
“Al principio fue difícil para nosotras, porque tuvimos que reorganizarnos con nuevos horarios de trabajo y rutina. Pero lo bueno es que, además de tener a su abuela que es docente jubilada, mi hija cuenta con el apoyo de su psicopedagoga, que la asesora desde hace ya varios años”, contó Mariana Barrios, madre de Paula (10), quien cursa el 4° grado. La niña fue diagnosticada con dislexia (un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura de carácter persistente y específico) cuando cursaba el primer año de la primaria. Desde entonces, trabaja tres veces por semana con una especialista. 
“En casa contamos con internet y eso nos facilitó muchísimo el vínculo. Se comunica constantemente por videollamadas y WhatsApp tanto con la maestra del grado como con la psicopedagoga y así hace las tareas”, explicó Barrios. “Ella se siente muy contenida por la especialista que la acompaña. Y nosotras nos sentimos muy felices de verla alcanzar objetivos y potenciar sus capacidades y habilidades”, deslizó. 
Dislexia, disgrafía, discalculia, déficit de atención con hiperactividad, entre otros, son trastornos de aprendizaje de orden neurológico. 
Pero además de los DEA, las discapacidades también representan un gran desafío a la hora de estudiar en cuarentena, ya que los alumnos precisan acompañamiento y asistencia específica. 
Los profesionales siguen el proceso educativo de cerca, mediando con las adecuaciones curriculares. 
“Las actividades que envían los docentes para el común del grupo suelen adaptarse a las necesidades que tengan nuestros pacientes, acorde a sus diagnósticos y a las dificultades de aprendizaje que manifiesten. Y ese es un trabajo interdisciplinario porque se realiza en equipo con las familias, los docentes y el especialista”, resaltó Gavilán haciendo hincapié en el esfuerzo que realizan las partes implicadas para que la educación siga siendo un derecho garantizado.
“Lo que intentamos es mantener relativamente los hábitos que el niño tenía en el transcurrir de un año normal. Por ejemplo, si el chico asistía en el turno de la tarde, tratamos de que el contacto con su maestra integradora se dé en ese mismo horario y que puedan realizar juntos (vía online) las tareas que manda la maestra del aula”, detalló respecto del acompañamiento que realiza desde WhatsApp o plataformas como Zoom y Webex. Asimismo, destacó que ahora que se flexibilizó un poco más la cuarentena, hay profesionales que van al domicilio de sus alumnos o viceversa. 

Realidades y contextos 
Cada realidad es diferente. Por lo que cada contexto adapta las herramientas que dispone para alcanzar sus objetivos. 
Como la Escuela Especial 19 de San Pedro, un establecimiento que cuenta con una matrícula de 54 alumnos, en edades que van de 3 a 16 años, para quienes el vínculo con las docentes se asemeja al de padres e hijos y lograron exitosamente conectarse de manera remota para seguir con la enseñanza. (Ver Alumnos de escuela especial...).

Contenidos primordiales
Sin embargo, además de hacer énfasis en el aprendizaje pedagógico de contenidos básicos y primordiales, adaptados de acuerdo al grado que se cursa, los especialistas aseguran que en estos tiempos impera una educación arraigada a lo humano, lo emocional. 
“Hoy, los ojos deben estar puestos en la construcción colectiva, en la unión de todos para lograr mejorar la situación actual y revertirla. Debe primar la empatía, la contención, el bienestar, el diálogo y el fortalecimiento de los vínculos”, especificó Maidana. 
“Debemos revalorizar los encuentros en familia, compartir y brindar contención a nuestros niños, fomentar la alegría y acompañarlos en este nuevo y distinto proceso que seguramente nos hará más tolerantes, más fraternos, más humanos”, recalcó.
En ese sentido, los aprendizajes deben ser significativos y en contexto, superadores. 
Porque la escuela no sólo es ese lugar en el que los alumnos se apropian de conocimientos, sino también representa un espacio de encuentro, de socialización e igualdad de condiciones. 


Recomendaciones

Para la familia 

  • Crear un espacio físico adecuado para las actividades.
  • Diagramar un tiempo para las actividades. 
  • Cultivar la paciencia, la empatía, el entendimiento. 
  • Mantener la tranquilidad como padres. 
  • Fomentar la lectura, no sólo de textos, sino de recetas de cocina, reglas de un juego, etc. 
Para los docentes 

 

  • Cultivar empatía y solidaridad, cada realidad es diferente.
  • Planificar actividaes, no hace falta que sean complejas, pueden ser sencillas, pero divertidas y creativas. 
  • Motivar, buscar herramientas para el alumno, generar presencia en el contexto familiar. 
  • Focalizar en valores, adversidad, solidaridad, compartir, no frustrarse.

 

Alumnos de escuela especial con asistencia remota y eficaz

Ramona junto a Natanael, que logra seguir las clases a la distancia con ayuda de profesionales.
En San Pedro funciona la Escuela Especial 19 con una matrícula de 54 alumnos, en edades que van de 3 a 16 años con distintos grados de discapacidad. Para estos alumnos el vínculo con las docentes se asemeja al de  padre e hijo y resulta indispensable en su aprendizaje. 
Por eso, desde que se decretó el cierre de las escuelas, la comunidad educativa local se esfuerza constantemente para asistir de forma remota a cada alumno utilizando distintas estrategias apuntando a transmitir contención, interés y atención aunque sea por la vía virtual. 
En el caso de los alumnos de la escuela especial no sólo necesitan la asistencia de un docente sino de varios profesionales para que su caminar por la escuela resulte tan enriquecedor que al finalizar el cursado puedan insertarse exitosamente en el mundo laboral y hacer valer cada uno de sus derechos. Siguiendo esta línea los docentes, profesores y demás profesionales asumieron de manera positiva el desafío de la enseñanza remota. 
Los alumnos se encuentran dispersos tanto en la zona urbana como rural, en este último caso  fue un poco más dificultoso llegar con la entrega de los cuadernillos y la contención a las familias que en un primer momento se encontraron algo desorientadas. 
Así fue el caso de Ramona Bogarín (50) y Ramón Silva (58), padres de Natanael (8) quien padece Síndrome de Down, cardiopatía ventricular, celiaquía e hipertiroidismo. El niño presenta avances importantes en lo que respecta su desarrollo cognitivo gracias a que asiste a la mencionada institución desde los 3 años. 
Por las patologías con la que lucha Natanael todos los días, su proceso madurativo es igual al de un niño de 5 años, siendo la asistencia y capacidad de las maestras y profesores, significativos en su vida. 
Tal como consignó la familia, en estos meses sin asistir a clase, extraña subirse al transporte y ser recibido con enorme cariño en la escuela. 
“Con la ayuda de las maestras, los profesores estamos juntos en esta época de pandemia, constantemente recibimos las tareas y estoy haciendo de maestra en mi casa con mucho esfuerzo porque no es lo mismo”, contó Ramona. “Con la maestra él presta más atención, hace las tareas y a mí no me toma con la misma seriedad en ese rol”, agregó Bogarín al tiempo que entendió que  “es una colaboración mutua”. 
“Estoy muy contenta con la escuela porque están muy pendientes de mi hijo” , afirmó la mamá. 
En casa, las actividades que debe desarrollar Natanael se dividen entre los conocimientos que va adquiriendo al completar los cuadernillos, actividad física mediante los videos enviados por el profesor de Educación Física e incluso trabajo manual con la tierra. Para completar las tareas propuestas por el profesor de Huerta, también se suma a ayudar a su madre cuidando las plantas. 
De esta forma la familia siente que continúa aprendiendo y que tienen seguridad de que no esté expuesto a un posible contagio de Covid-19.
 “A mí me preocupa pensar que en esta situación sanitaria vuelva a la escuela. Acá está seguro, lo cuidamos a él y a las maestras, lo importante es que con este sistema no pierde todo el año”, destacó Bogarín. 
En cuanto al cambio en el modo de enseñar, para los docentes significa un enorme desafío ya que se trata de niños con discapacidad que necesitan atención diferenciada. 
Por eso, para dar continuidad al aprendizaje, diseñaron contenidos de acuerdo a la edad de cada alumno y la situación de las familias en cuanto al acceso a la tecnología. “Fue muy difícil adaptarnos a esta etapa porque los chicos necesitan sostener el vínculo con sus maestros y compañeros. Eso resulta aún más importante cuando hablamos de educación para niños con discapacidad, esa fue la parte más afectada”, explicó  la vicedirectora del establecimiento especial, Zulma Ortiz. 
 “Con los docentes buscamos la manera de fortalecer el vínculo con las familias, asesorándolas en cómo seguir con la enseñanza desde las casas, seguimos presentes de forma remota y notamos un resultado muy positivo”, señaló. 
En este sentido desde la escuela destacaron el compromiso de los docentes para contener emocionalmente al alumno y su familia, logrando avanzar en contenidos nuevos y repasar lo dado en el aula. 
Del mismo modo, destacaron el acompañamiento de la cartera local de Acción Social que puso a disposición el transporte para la distribución del material impreso a los chicos. 

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