Una pasión que revive motores

Martes 4 de junio de 2019 | 08:20hs.
“Se puede cambiar de todo. De cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar Benjamín, no puede cambiar de pasión” decía Guillermo Francella a Ricardo Darín en la película “El secreto de sus ojos”. Esta afirmación, que posee un gran grado de verdad, puede comprobarse cotidianamente en las historias de vida de muchas personas.

Tal es el caso de Alfredo Münz (48), un montecarlence que paso a paso está convirtiendo su pasión por los autos antiguos en un museo, donde los fanáticos y aficionados que decidan visitarlo podrán admirar a estas joyas de la industria automotriz.

Uno de sus mayores objetivos es concretar la puesta en funcionamiento de este museo de autos antiguos, donde se pondrán en exposición sus 20 vehículos, de los cuales unos seis están en perfectas condiciones, mientras que los demás siguen en etapa de restauración.

“Iniciamos esto de coleccionar autos antiguos con mi papá allá por el 2001.Mi papá tenía un vehículo antiguo que había comprado en su época, era un Mercedes. Yo empecé comprando otro Mercedes, comencé a restaurar y en el camino, compré un Ford A y lo armé, allá por el 98 para mi casamiento“ recordó Münz. 

Luego de su casamiento el Ford A siguió siendo testigo de las fiestas más esperadas por todos, ya que Freddy -como lo conocen sus familiares y amigos- lo alquiló para casamientos, cumpleaños de 15 y ocasiones especiales. Poco a poco su colección fue creciendo debido a que el aficionado continuaba comprando vehículos antiguos que conseguía a buen precios, algunos en mal estado, pero no tenía problemas en restaurarlos.

Favoritos
Respecto a su preferencia por una marca en particular sostiene que le gusta bastante Chevrolet, pero que no está fanatizado, sino a que esta inclinación especial se debe a que su primer vehículo fue de esa marca.

“Fui comprando autos de distintas marcas. A medida que iba adquiriendo los vehículos y restaurándolos me encontré con un grupo de amigos que tenían la misma pasión que yo y decidimos entonces armar el primer encuentro de autos antiguos. Lo hicimos en el Club Huracán, después en el Parque Vortisch y así fue creciendo” relató el coleccionista, a dos semanas de la realización de la décimo sexta edición del Encuentro Internacional de Autos Antiguos Clásicos y Especiales organizado anualmente por el Club Amante de los Fierros en Montecarlo.

“Recuerdo que empecé a manejar a los catorce años más o menos el tractor en la chacra, siempre acompañado por mi papá y aprendiendo constantemente el oficio. 

Cuando cumplí los 18, él me regaló una Chevrolet año 64, pero con la condición de que era yo el responsable de todos los gastos que significaba tener un vehículo” recordó orgulloso. En aquel entonces comenzó la pasión de Alfredo por el auto, al que con el tiempo fue modificando. Le cambió el motor, la caja y otras piezas, además le renovó la pintura, mientras, poco a poco y sin darse cuenta se convertía en un apasionado de los autos antiguos.

“Soy fan de Chevrolet porque fue mi primer auto. Traté de continuar en esa misma marca, pero con el tiempo fui adquiriendo otras, como Ford, Fiat y demás. No tengo un fanatismo extremo por una marca en particular, me gustan todos los autos antiguos” comentó Munz pero añadió convencido “Soy hincha de Chevrolet, tengo un modelo de cada década entre coches, camionetas y camiones”.

Cuando Freddy era sólo un niño y luego de terminar sus estudios primarios, ingresó al Centro de Formación Profesional, donde aprendió construcción y mecánica de encendido. Su primer restauración fue una bicicleta a varilla que estaba en el deportivo de un tío, al que le hizo modificaciones como la colocación de cambios y otros detalles.

Viendo programas de televisión, leyendo libros y revistas fue aprendiendo sobre la mecánica de los autos antiguos y aplicaba a los vehículos que iba adquiriendo.

“Fui aprendiendo los detalles, mirando, estudiando. Cada vez que podía comprar algún auto lo hacía, muchas veces los conseguí barato, otras veces, como la gente sabe que compraba ese tipo de autos, me ofrecían en precios muy altos pero al final terminaban bajando. Y así voy juntando y refaccionando los vehículos cada vez que se puede, porque ahora con la economía es cada vez más difícil” señaló y además puntualizó “si veo un auto que está en buenas condiciones o me sirve y está a mi alcance hago lo posible por adquirirlo, así fui sumando. En la actualidad debo tener más o menos 20 autos antiguos acumulados, muchos dicen que soy
desarmador de autos. Lo que hago cada dos años es viajar a un encuentro de autos en San Isidro Buenos Aires, donde están los mejores autos de la Argentina. Ahí encuentro repuestos, libros y todo lo que necesito”.

En esta gran feria en Buenos Aires Münz no sólo consigue las piezas de los autos que está restaurado, también se interioriza sobre cuáles son los más buscados, los que están a la moda, y demás detalles para darle el valor agregado a su colección, aunque esto no significa que esté pensando en venderlos. Muchas veces le ofrecieron comprar algunos de sus autos, pero el coleccionista remarcó que no tiene intenciones de hacerlo, porque su objetivo principal es poner en funcionamiento el museo de Autos Antiguos en Montecarlo.

Dentro de los modelos que posee Münz se encuentran el Ford T 1926, Ford A 1929 y 1931, Ford pick up 1936, Chevrolet 1927 , 1931, 1933, 1946, 1957, Impala 1962 y 1964, Chevy 1978, Chrysler 1949, Desoto 1951, Mercedes Benz 170 1952 y 1954 ,BMW 600 1957, Fiat 800 1966, entre otros.

Proyectos
Este aficionado trata de intercalar su tiempo de trabajo particular con la restauración. Algunos de los vehículos les lleva más tiempo de refacción por una cuestión económica, la falta de piezas o porque simplemente se entusiasma más con algún otro. Su pasión por los autos antiguos también dejó una huella en su familia, contagió a una de sus dos hijas, quien por el momento observa los trabajos que su papá realiza.

Münz contó que en un principio le dedicaba un día a la semana al acondicionamiento de los autos, luego decidió dedicar al menos dos horas diarias, pero hoy día le dedica el tiempo que le es posible.

Respecto al museo que tiene proyectado junto al Club amante de los Fierros , si bien la obra está avanzada aún faltan muchos detalles para concluir. Para eso están tratando de buscar alternativas con respecto a la recaudación de fondos y terminar la obra y puesta en funcionamiento.

Actualmente el Club amante de los Fierros de Montecarlo, del cual Alfredo es miembro, tiene alrededor de 60 integrantes, no sólo locales si no de municipios de alrededor. Cada vez que organizan un encuentro de autos, los socios y auspicios aportan fondos para la organización del evento, cada uno pone su granito de arena y es por eso que también el museo avanza a pasos lentos, ya que se trata de un proyecto que requiere de dinero, que no siempre sobra. La pasión está y con ganas y esfuerzo es muy probable que muy pronto Montecarlo tenga su flamante museo de autos antiguos.

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