Una historia de encuentros y desencuentros

domingo 08 de septiembre de 2013 | 0:00hs.
Pareja.
Pareja.
Cecilia Roth y Darío Grandinetti protagonizan una historia íntima, casi susurrada, que se inspira libremente en el Ulises de James Joyce pero que transcurre en el Buenos Aires actual como telón de fondo.
En esta película argentina la acción fundamental se encuentra en el interior de cada uno de los personajes, que no dejan escapar al exterior más que indicios de su desafuero interno, pequeños detalles de su desesperación, retazos ínfimos de su pasión aún latente.
En Matrimonio, Esteban (Darío Grandinetti) y Molly (Cecilia Roth) son una pareja que superó los veinte años juntos. Él diseña publicidades y ella es compositora musical pero la crisis se ha instalado en su convivencia. Un tema del que no hablan entre ellos pero sí con otros: con la médica de ella o el analista de él. El posible o imposible momento del reencuentro entre ambos es la gran incógnita que abre el filme.
El relato reconstruye un día entero en la vida de estos personajes que deambulan por la ciudad buscándose y perdiéndose. Inspirada muy libremente en la novela Ulises, de James Joyce, se advierte una estrategia narrativa inteligente y con buen ritmo, lo cual resulta un doble mérito si se tiene en cuenta que el argumento descansa más que en acciones, en sensaciones y diálogos en off, poniéndose todo el énfasis dramático en la tarea de los actores protagonistas.
Molly y Esteban aparecen en pocas escenas juntos en el filme y aún menos compartiendo un mismo plano. Esto acentúa el gran desencuentro por el que atraviesan los personajes, pero desde su inicio la película crea un clima sensible que remarca una cotidianidad dulce y diáfana, desde el gato que se desliza entre partituras y los objetos con dinámica propia que gotean su melancolía como la tinta de una lapicera o el agua que derrama una canilla rota.
La suavidad de la luz y la intimidad de la música van evitando los excesos trágicos y dan lugar a algunas pausas para el humor, como la imperdible escena del ascensor o la de la escalera en el hospital, con la interrupción de la suegra siempre entrometida en la relación.