Un shot poético para seguir soñando

Viernes 12 de julio de 2019 | 02:00hs.
Agustina Rella

Por Agustina Rella sociedad@elterritorio.com.ar

La poesía hace ruido. Mucho más que el que se espera de otras disciplinas. Los discursos políticos que sensibilizan, hacen levantar banderas y recargan fuerzas para seguir luchando, no están actualmente en los atriles de los gobiernos de turno, de los eternos candidatos ni en las reuniones de comisiones de diputados. Los discursos que hoy recogen genuinos aplausos, están en los teatros, en las murgas, en museos, en los escenarios de los artistas. 
“Ruido de patriotas que se envuelven en banderas/confunden la patria con la sordidez de sus cavernas./Ruido de conversos que, caídos del caballo/siembran su rencor perseguidos por sus pecados./Si se callase el ruido/oirías la lluvia caer/limpiando la ciudad de espectros”, dicen las estrofas de Ismael Serrano en Si se callase el ruido, uno de los temas de denuncia social que lo caracterizan.
En la noche del miércoles, con un dejo de fin de semana largo, el cantautor español abrió así el juego en Posadas, con un concierto intimista cargado de melancolía, terreno en el que mejor se desenvuelve Serrano, pero con cuotas de humor y espontáneos intercambios con el público. 
Todo en su justa medida, el recital que duró más de dos horas en el auditorio del Instituto Montoya, explotó la nostalgia con tintes políticos  y un pintoresco sketch a modo de hilo conductor.
Así pasaron, canciones para quienes “vinieron por obligación a acompañar a sus parejas”, apoyo a las mujeres que el 8 de marzo “mostraron su legítima indignación e ira”. Amores, desamores, amigos  de la adolescencia y familia fueron los ejes de una fórmula simple pero efectiva que Serrano reforzó con su lírica.
 Ismael parece un amigo virtuoso, que guitarra en mano y con una dulce voz lidera en una amena reunión, los debates.
Al dedicar El día de la ira a las  mujeres, alegó: “Ellas salen a la calle y muestran el camino” para dar paso a uno de los versos más coreados de la noche: “Tú y yo conspiraremos en los bares,/ Nadie podrá decidir sobre tu vientre/Epitafios para obispos sin amantes,/Besos para cada princesa durmiente/Somos el rumor en el silencio/Un estruendo de aves que se acerca”.
Más allá de compartir o no la visión del artista, es claro que, comprometido, defiende su postura aunque no intenta imponerla.  Por eso el intercambio con el público se sucedió de manera natural y graciosos idas y vueltas.
Con un guiño a los que siempre llegan tarde (una constante en el espectador misionero), el trovador español entró al auditorio corriendo por el medio de las gradas y arrancó su acting, dialogando con una voz en off, como si estuviera en una prueba de sonido. El relato se centró en el reencuentro con un amor de la secundaria que finalmente concluyó en que a pesar de no ponernos en una disyuntiva definitoria, esas historias del pasado, nos evocan a pensar: 'qué hubiera pasado si'. En el medio mechó, anécdotas familiares y referencias al paso del tiempo. Casi a mitad de concierto, una privilegiada espectadora lo acompañó en su performance. La canción elegida: Te odio. En la charla, cargada por momentos de eufóricas acotaciones de aquellas que permanecieron sentadas, Serrano le consultó a Jessica si odiaba algo o alguien en particular y ella contestó: “No, yo soy paz y amor”, al tiempo que le contó que tiene un pequeño hijo nombrado Ismael en su honor.  “A mi me pusieron así por el personaje de Moby Dick y mirá como terminé”, arrojó para dar su opinión sobre el odio: “Se nota que no tenés Twitter, parece que Twitter está hecho sólo para odiar. El problema no es odiar, el problema es si odiás a todo el mundo o todo el mundo te odia”, cerró. 
Momentos de contemplación, donde reinó un pulcro silencio ante el poeta que parecía surfear un mar de estrellas contrastaron con altas vociferaciones equilibraron la velada. “Jessica, después te paso el video”, se escuchó decir a una fanática dando cuenta de la naturalidad del vínculo que se generó.
Ven, Últimamente, Ahora, Sucede que a veces, Ana, Nieva, Vértigo, Papá cuéntame otra vez, La llamada, Ojalá de Silvio Rodríguez, Palabras para Julia de Paco Ibañez,Ahora que te encuentro, fueron algunas de las letras que antecedieron al cierre con Que andarás haciendo ahora y  Pequeña Criatura en un concierto para asistir sin rimmel y salir con el corazón contento.

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