Un país, dos presidentes

Domingo 13 de enero de 2019
Nicolás Maduro juró el jueves por segunda vez la Presidencia de Venezuela, tal como se había anunciado que iba a ser en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y no en la Asamblea Nacional, como lo determina la Constitución Nacional.
De allí partió veloz al Fuerte Tiuna, una de las instalaciones militares más reconocidas de Caracas, donde una parada militar de casi 5.000 soldados le juró “lealtad absoluta” por exigencia del Ministerio de Defensa. Allí el político le ordenó a los altos mandos del país alistar ejercicios militares dentro de un mes, al tiempo que pidió una revolución de las fuerzas armadas.
Estos actos protocolares, entre el reto y la pomposidad, cumplieron con el objetivo formal de investirlo de un poder que no es reconocido por el Parlamento venezolano, que es de mayoría opositora y declarado en desacato por el TSJ, ni la mayoría de la comunidad internacional, que desde ese mismo día salió a declarar su ilegitimidad para este segundo mandato e instarle a la realización de unas elecciones libres y justas.
Lejos del entusiasmo que produce todo inicio de periodo presidencial democrático, el de Maduro comenzó con las ciudades del país militarizadas, lo que no pudo acallar las protestas que ocurrieron en algunas zonas de Caracas, Mérida, Barquisimeto y otras localidades del país.
A la clásica retórica antiimperialista apenas destelló un llamado a sus filas a cesar la corrupción y el “burocratismo” y un pedido especial: “necesitamos nuevas energías para un nuevo comienzo de la revolución. Porque yo soy un presidente demócrata de verdad”, dijo Maduro durante su discurso. “Aquí estoy, listo, de pie, para democráticamente llevar las riendas de nuestra patria hacia un mejor destino. Hemos cumplido y seguiremos cumpliendo con la Constitución, con la democracia y con nuestro pueblo”, prosiguió el chavista entre los aplausos de sus simpatizantes.
Pero la llamada revolución bolivariana está en el vórtice de una crisis existencial.
Marchaban los soldados frente al gobernante cuando el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, anunció que el Parlamento venezolano declara formalmente la “usurpación del cargo de la Presidencia de la República”. Y se autoproclamó “Presidente interino de la Patria”.
Una tónica que repitieron, durante el día, los gobiernos que integran la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Brasil, Panamá, Chile y, especialmente, Paraguay, que rompió relaciones con Venezuela minutos después de que a Maduro le pusieran otra vez la banda presidencial, además de Perú, que llamó a consulta a su encargado de Negocios en Venezuela.
En una reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), convocada para discutir una resolución presentada por Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Perú y Paraguay, tampoco se reconoció la legitimidad de este segundo mandato y tras una votación de 19 miembros a favor, seis en contra, ocho abstenciones y un ausencia, se instó a sus miembros a adoptar medidas que permitan contribuir al restablecimiento del orden democrático en ese país.
El aislamiento del régimen venezolano quedó también patente en el primer discurso de Maduro, pues al acto de jura sólo asistieron un puñado de presidentes y delegaciones representantes de Rusia, China y Turquía, con quienes Maduro se jacta de tener “grandes acuerdos comerciales”.

Poder para hacer
El viernes el presidente de la Asamblea Nacional convocó a un cabildo abierto en la capital venezolana “para que se conozca la ruta para el cese de la usurpación”. Allí hizo un nuevo llamado a las fuerzas armadas del país a “dar un paso al frente” para el rescate de la Constitución.
“Estamos en una situación de fuerza, en una dictadura, y es duro reconocerlo. Yo entiendo y siento el desespero de que queremos que sea hoy, pero debemos luchar y por eso los convocamos a que nos acompañen en la calle”, aseguró Guaidó.
Para el politólogo y profesor universitario Michael Penfold, el llamado de Guaidó tiene un objetivo claro: “Creo que lo que intenta la Asamblea Nacional (AN) es crear una coalición con respaldo nacional lo suficientemente fuerte para poder tener un poder efectivo que se traduzca en la capacidad de ejecutar decisiones. Ese es un reto fundamental para la AN y para la oposición en general. En Venezuela, la Constitución es siempre discutida y cualquier debate constitucional, sobre usurpación o vacío de poder y quien debe ocuparlo, es relevante en la medida que tiene un sustento fáctico sobre el poder”, afirmó.
Penfold destacó que a pesar de que la jura marcó un hito en la ruptura democrática de Venezuela, la posibilidad de un cambio político no se abrirá de un día para otro. “Estamos en un proceso muy incierto”, detalló.
“La gran incertidumbre ahora es cómo se metaboliza todo lo que está ocurriendo en el plano doméstico y entre tres actores clave, la AN, las Fuerzas Armadas y las facciones internas del chavismo. Sin el concurso de las Fuerzas Armadas es imposible que haya un cambio en la balanza de poder porque ellos se han convertido en el único árbitro”, concluyó.
De su lado, el director de Diálogo Interamericano, Michael Shifter, advirtió que para Maduro se cierra el margen de maniobra para gobernar “con una situación interna económica y social en deterioro y un aislamiento regional y global que va en aumento”. Pero todavía cuenta con apoyos como el de Rusia, China y Turquía.
“Es difícil predecir lo que sigue, pero sería un error subestimar la longevidad del régimen. Con una oposición débil y fragmentada no existe aún la suficiente presión para una transición negociada. Maduro sigue desafiante y al parecer decidido a hacer lo que sea para mantenerse en el poder”, afirmó Shifter.
En la calle, a pesar de la tensión, los venezolanos se debaten ahora entre la participación junto a la Asamblea Nacional ante la perspectiva de que comience una nueva ola represiva a la disidencia. Las heridas del 2017, con más de 140 personas asesinadas y otras 3.500 arrestadas, todavía están muy frescas.

Crisis sin freno
Mientras tanto Maduro piensa continuar con renovados bríos, según dijo. “Los bolivarianos estamos aquí, victoriosos, con el poder político viendo al futuro”.
Mañana ese futuro puede ver consecuencias concretas con un nuevo paquete de anuncios económicos prometidos por el gobernante, que asegura que la hiperinflación que atraviesa su país es “inducida” por quienes quieren acabar con la revolución.
Durante los dos últimos días, el precio del dólar paralelo sobre el que se suele hacer marcaje de precios duplicó su costo generando una incertidumbre sin precedente entre la población. De poco más de 700 bolívares soberanos por cada dólar que marcaba el martes, el viernes terminó marcando 2.500 bolívares soberanos.
Para Penfold, estos elementos, además de la renovación fraudulenta del mandato, tienen una consecuencia directa y es el previsible aumento de la oleada migratoria de venezolanos. En el mediano plazo, esa salida incesante de la fuerza laboral del país puede repercutir también en la capacidad de la oposición de organizar un verdadero músculo político que pueda retar al poder de Maduro.
Ronald Rodríguez, investigador del Observatorio Venezolano de la Universidad del Rosario en Colombia, afirmó que con el nuevo periodo de Maduro, la relación con Colombia tendrá un terreno difícil. “Colombia debe estar preparado porque vamos a seguir teniendo el fenómeno migratorio. Es un proceso de integración social que nos va a costar trabajo, pero si lo logramos, podemos tener futuro e incluso se pueden solucionar algunos de los procesos estructurales de Colombia”.
“No podemos darnos el lujo que se da Perú o Paraguay de desconocer completamente el Estado venezolano. Nosotros tenemos una relación de vecindad y así el vecino sea incómodo, molesto, nos toca lidiar con ese vecino”, afirmó Rodríguez.


Reconocen a Guaidó como mandatario

El canciller argentino, Jorge Faurie, afirmó ayer que la Asamblea Nacional de Venezuela, que el viernes designó a Juan Guaidó como presidente interino del país, “es la única autoridad legítima” de la nación caribeña que reconoce la Argentina. En esa línea, remarcó que el régimen de Nicolás Maduro surgió de “un proceso electoral que estuvo amañado”.
“Las autoridades de la Asamblea Nacional fueron elegidas al amparo de la Constitución venezolana, y ese cuerpo es reconocido como la única autoridad legítima del país por la Argentina, los países del Grupo de Lima y otras instancias internacionales”, señaló Faurie.
Las declaraciones de Faurie están alineadas con lo expresado ayer por el Gobierno de los Estados Unidos, que de la mano de un vocero del Departamento de Estado aseguró que “el pueblo de Venezuela se merece vivir libremente en una sociedad democrática gobernada por un Estado de derecho”.
El jefe de la diplomacia argentina aseguró que el gobierno de Mauricio Macri mantiene su embajada abierta en Caracas sólo para apoyar a la oposición. Agregó que, junto con los cancilleres de la región, “se sigue atentamente” la situación venezolana.
“La situación de Venezuela genera desabastecimiento y una crisis humanitaria sin precedente, con tres millones de ciudadanos de ese país que buscan asilo en América Latina. Los cancilleres de la región estamos muy atentos y seguimos la situación con mucho interés. Lo fundamental es que los venezolanos recuperen la democracia”, subrayó el funcionario argentino.

Estados Unidos presiona por un cambioEstados Unidos aumentó ayer sus críticas contra el líder venezolano Nicolás Maduro con un llamado explícito para la formación de un nuevo gobierno en el país.
El Departamento de Estado dijo en un comunicado que apoyaba al líder del congreso opositor de Venezuela, Juan Guaidó, quien dijo el viernes que asumió la Presidencia de Venezuela temporalmente en reemplazo de Maduro.
El comunicado fue el más reciente en una descarga de ataques del gobierno estadounidense contra Maduro, cuya inauguración para un segundo mandato ha sido ampliamente catalogada como ilegítima.
“El pueblo de Venezuela merece vivir en libertad, en una sociedad democrática gobernada por la ley”, dijo Robert Palladino, vocero del Departamento de Estado.
“Es hora de comenzar la transición ordenada a un nuevo gobierno. Apoyamos la petición de la Asamblea Nacional para que todos los venezolanos trabajen unidos, pacíficamente, para restaurar un gobierno constitucional y crear un mejor futuro. El gobierno de Estados Unidos continuará utilizando todo el peso de la economía y diplomacia estadounidense para presionar para la restauración de una democracia en Venezuela” dijo en un comunicado, que fue publicado desde Abu Dabi donde actualmente viaja el secretario de Estado, Mike Pompeo, como parte de una gira de nueve países en el Medio Oriente.
Pompeo habló con Guaidó a principios de la semana, poco después de que el hombre de 35 años fuera elegido para liderar la Asamblea Nacional.
El secretario dijo a la prensa que viajaba con él que los eventos que ahora se desarrollan en Venezuela son “increíblemente importantes. El régimen de Maduro es ilegítimo y Estados Unidos continuará trabajando para diligentemente restaurar una democracia verdadera en ese país”, aseguró.
“Tenemos muchas esperanzas de que podamos ser la fuerza del bien para permitir que la región se una para lograr ese objetivo”, finalizó.

Maduro: “Esto es un show que intenta generar desestabilización” El titular de la Asamblea Nacional dijo el viernes que está preparado para asumir la presidencia de Venezuela temporalmente en reemplazo del mandatario Nicolás Maduro, cuya inauguración para un segundo mandato fue descalificada por la mayoría de los países del hemisferio.
Maduro desestimó el intento del jefe del congreso opositor y calificó su acto como un “show” dirigido, según el gobernante socialista, “a generar desestabilización”.
Juan Guaidó afirmó que asumió la Presidencia tras considerar que así lo establece la ley fundamental del país y acusar a Maduro de “usurpador”.
Sostuvo, empero, que deben ser el pueblo, las fuerzas armadas y la comunidad internacional “que nos lleven a asumir claramente el mandato”.
La declaración de Guaidó fue respaldada por el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, quien afirmó: “saludamos la asunción de Guaidó como presidente interino de Venezuela”.
Agregó que “tiene nuestro apoyo, el de la comunidad internacional y del pueblo de Venezuela”.
“Esto es un show”, replicó después Maduro, agregando que con ello se busca “jugar a la desestabilización”.
Durante una concentración con opositores Guaidó también hizo un llamado a las fuerzas armadas a que no reconozcan a Maduro como presidente.
“Hay alguien que rompió la cadena de mando y ustedes lo saben”, agregó.
Varios miles de opositores se concentraron frente a las oficinas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en el este de Caracas, para participar en un cabildo abierto convocado por los miembros de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición.

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