Un milagro y varias incógnitas, síntesis de un juicio con final incierto

Domingo 22 de septiembre de 2019 | 03:00hs.
Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

Si una cosa quedó clara en las primeras dos jornadas del juicio oral por el presunto robo e intento de homicidio en perjuicio de Víctor Rosendo Álvez (40), registrado el 19 de enero del 2016 en Panambí, fue que la víctima salvó su vida de milagro tras recibir cinco disparos, cuatro de ellos en el abdomen, una circunstancia que sería fatal para la mayoría de los mortales.
En cambio, hasta el momento no habría demasiadas pruebas concretas que permitan sentar las bases de la acusación contra los tres imputados: Sergio Fabián Rodríguez (29) y los hermanos Juan Darío Cardozo (27) y Martín Andrés Cardozo (32), alías “Martinsiño”.
Los primeros dos llegaron al debate sospechados de ser los autores materiales del hecho, mientras que el tercero está acusado de la planificación.
La víctima y su esposa testificaron que fueron tres los delincuentes que irrumpieron a los tiros en su casa, pero sólo lograron identificar a Rodríguez y al menor de los Cardozo.
En cuanto a la autoría intelectual, Álvez acusó directamente a Martinsiño y a su ex cuñado Víctor Vera, quien no fue imputado.
En definitiva, la imputación sobre los tres acusados se basa en los dichos de la víctima y su esposa, algunos testigos de oídas y presos que después denunciaron que fueron presionados por la Policía. Ninguna otra persona logró ubicar en la escena del crimen a los citados.
Incluso, a Rodríguez lo detuvieron poco más de un año después en un local bailable, al cual justo esa noche asistió Álvez, quien identificó al sospechoso por un tatuaje.
Precisamente, a lo largo de todo el debate se discutió sobre los tatuajes que tenían dos de los tres acusados. Se habló de uno con una lágrima tatuada en el rostro y otro con un tatuaje de cadena en el cuello, lo que no coincide con los imputados.

Dudas y confusiones
Un testimonio que era considerado clave por la fiscalía a cargo de los subrogantes Miriam Silke y Elías Bys, fue aportado por Silvio Melnik, chofer de colectivo que el día del hecho hizo la ruta Oberá – Panambí al mediodía.
Pero ante el Tribunal el testigo no reconoció a ninguno de los imputados, al tiempo se excusó de no recordar detalles porque hace poco más de un mes padeció un ACV.
Con relación a la instrucción, ratificó que dos o tres sujetos subieron en Los Helechos y se bajaron en La Línea, Panambí. “Cuando me pagó boleto vi que uno tenía un tatuaje en el cuello”, señaló. Esta característica sí coincide con Rodríguez.
De todas formas, antes había dicho que uno de los sujetos tenía tatuada una lágrima y otro un tatuaje en el cuello con forma de cadena, lo que no se condice con ninguno de los acusados.
A su turno, Braian Álvez -hijo de la víctima- indicó que el día del hecho miró por la ventana y vio que Martinsiño estaba en el patio, pero luego aclaró que se confundió y que fue a Rodríguez a quien había visto.
Por su parte, José Dionisio Nacimiento, concubino de la madre de los Cardozo, aseguró que el 19 de enero Juan Darío estuvo trabajando en la construcción de la casa y corroboró la principal coartada del imputado. En el mismo sentido declararon los vecinos Marcelo Weis y Nélida Bidotti.
Es más, María Teresa Britos, la propia madre de Víctor Rosendo Álvez, contó que mucho tiempo viajó con Martinsiño al Paraguay y siempre tuvo un buen concepto de él.
En cambio, mencionó que su yerno Vera le tenía bronca a su hijo y sabía que manejaba efectivo. “Dos veces Vera me amenazó de muerte porque lo acusé, pero de Martinsiño no dije nada porque siempre me llevé bien con él y no tengo sospechas”, indicó.

Presunto ajuste
Tal como viene publicando este matutino, desde un primer momento se sospechó que el presunto robo a Álvez habría sido en realidad un ajuste de cuentas, a partir de los antecedentes de los implicados.
Si bien la víctima y su esposa denunciaron que los autores del hecho escaparon con un botín de 60 pesos que estaban dentro de un maletín en su Volkswagen Vento, nunca se pudo precisar existencia del botín.
Es más, Álvez se molestó cuando la fiscal Silke le consultó sobre el origen del dinero. “Parece que me está juzgando a mí y no a éstos bandidos”, reclamó el sujeto.
Los investigadores siempre se preguntaron por qué la víctima dejaría la plata en el auto estacionado frente a su casa. También les llamó la atención la saña de los malvivientes, que le dispararon cinco veces.
Para colmo, un par de años después el mismo Álvez fue imputado en una causa por narcotráfico, como él mismo comentó en el primer día del juicio.
“Por culpa de esta gente perdí todo y me tuve que meter en la droga. Después me descubrieron que andaba en eso y pagué con la cárcel. Recién hace un mes recuperé mi libertad”, reconoció ante el Tribunal.
A su turno, el comisario Hugo Omar González, jefe División Investigaciones de la Unidad Regional II, recordó que hubo indicios de que la situación se suscitó “por un problema de drogas entre Martinsiño Cardozo y Álvez”, al tiempo que citó “rumores sobre un ajuste de cuentas, lo que la gente no quiso ratificar en sede judicial por el compromiso que requiere”.
Asimismo, entre los testigos declararon tres sujetos que están privados de su libertad, dos de los cuales denunciaron que fueron presionados por la Policía para declarar contra los imputados.

Presiones
José Barboza (34) manifestó que fue víctima de apremios para implicar a Juan Darío Cardozo. Si bien en la instrucción el testigo declaró que Cardozo dijo que atacaron a Álvez y que luego le entregó un plano del lugar donde habrían enterrado cinco kilos de droga, el jueves desmintió esos dichos y apuntó a la Policía.
“Dije eso de la marihuana forzado por el personal de la Brigada, porque me pegaron mucho”, indicó ante la sorpresa del Tribunal.
Por su parte, Carlos Rubén Rodríguez (47) testificó que al momento del hecho estaba detenido en la Seccional Segunda y “un preso que conozco como Roballo dijo que él y tres más participaron del hecho. Me dijo que fue a cobrar una cuenta para Martinsiño con el hermano de él y otro muchacho. Dijo que fue una cuenta por cigarrillos, que no fue un asalto”.
Luego apuntó hacia un efectivo de la División Investigaciones que habría tratado de implicarlo en el hecho.
“Nélson Rodríguez Dos Santos me dijo que si yo no me ahorcaba, ellos me iban a matar a mí y a mi familia. Yo traté de ahorcarme para salvar a mi familia, eso está asentado en la Tercera”, aseguró.


Los tres hablaron

Parte de la estrategia de la defensa consistió en que los testigos fueron inducidos por la Policía mediante la exposición de fotografías, puesto que los imputados poseen antecedentes.
Martinsiño Cardozo, en tanto, aseguró que no tuvo nada que ver con el hecho ni tenía necesidad de hacerlo porque gana bien como comerciantes.
“Ese día fui a Paraguay con mi camioneta, crucé tipo 11 y están todos los registros”, remarcó.
Y afirmó que los cargos en su contra fueron “armados por la Brigada de Investigaciones, porque antes les hice una denuncia por un allanamiento que hicieron en mi casa. Después me perseguían y me amenazaban”.
Su hermano Juan Cardozo afirmó que no conoce a la víctima ni a su familia. Dijo que el día del hecho se levantó, fue a reparar su moto y después ayudó a su padrastro en la construcción de la casa de su mamá, en San Miguel.
Por su parte, Rodríguez cuestionó la manera en que Álvez lo identificó, un año después y en un local bailable.
“Me acusó por un tatuaje, pero no sabía explicar qué tatuaje. Entiendo que quedó traumado por lo que pasó, pero yo soy inocente. Cuando me acusó, él estaba alcoholizado. Además, dijo que me escondí en la bailante y no tiene sentido. Si fuera culpable me hubiera escapado del lugar”, remarcó.
El debate continuará mañana, desde las 8.30, con la lectura de los alegatos y la posterior sentencia.

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