Todos los rasgos del polo audiovisual

Domingo 10 de febrero de 2019
Agustina Rella

Por Agustina Rella sociedad@elterritorio.com.ar

Misiones es la segunda provincia del país, luego de San Luis, en sumar una ley provincial de promoción a la producción audiovisual, regida por el Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (Iaavim). Y si bien la Tierra Colorada no es un megapolo  de la industria, hoy tiene equipo técnico, herramientas técnicas como cámaras y luces y buena infraestructura edilicia, hotelera, vial  que se suma al ya tan destacado escenario natural y la diversidad étnica que la rodea. Es por ese motivo que desde el Iaavim, Axel Monsú considera que es sólo cuestión de tiempo, de decantación que la provincia se consolide definitivamente como gran polo audiovisual. “La provincia se está destacando, tiene muy buena repercusión a nivel país, la gente que está en la actividad y en la industria está consciente y sabe que en Misiones tiene no solamente una política de apoyo y recurso a la actividad sino que también tiene buenos técnicos y talento”, aseguró Monsú.

¿Qué nos falta para ser un polo?
Creo que falta un poco de tiempo nomás… porque las cosas no se hacen de un día para otro. Falta profundizar con esto, quizás invertir más en infraestructura técnica a nivel provincial: tener un buen cover set, camiones de luces, cosas así... pero eso va a llegar solo, porque ahora por ejemplo estamos trabajando para unir el eje a Asunción-Porto Alegre. Es un gran potencial que tenemos como provincia la ubicación, porque Porto Alegre está dentro de un estado, Río Grande do Sul, que produce y tiene un desarrollo importante, y Asunción, Paraguay, están en pleno auge; ahora también tienen su ley audiovisual y este año empieza a funcionar su instituto, entonces vamos a tener una sinergia importante.

¿Cómo es la financiación del Iaavim?
En realidad, el Iaavim no financia nada al 100 por ciento, en realidad respalda el trabajo de los productores para que puedan sumar a los recursos que están aplicando a fondos internacionales o del Incaa, que siempre te piden que vos tengas un recurso propio o financiado, entonces el aporte que te brinda la Provincia sirve para poder captar otros recursos y eso es lo que ha pasado en estos últimos años, que creció la producción porque los misioneros pueden contar con estos fondos y desarrollar largometrajes, proyectos de gran envergadura. Para estos proyectos hay dos convocatorias anuales de Iaavim: una que culmina ahora, el 28, y serán financiados en el segundo semestre de este año, y la otra es en julio, para los que se van a hacer en el primer semestre del año siguiente. En la página web están los formularios.

¿Y cuál es el apoyo del Incaa?

El Incaa tiene distintas vías: vías permanentes y concursos. Generalmente los concursos son para televisión, por ejemplo Todo lo que me gusta, de Sergio Acosta, o las series web (Urú, Manduricio) fueron ganadoras de concursos, pero los largometrajes de cine como Nieve o Los Vagos entran por vías permanentes. El Incaa financia el 60 por ciento de la producción.

Pero a veces ese incentivo queda desactualizado con la inflación...
Los procesos de las películas son lentos y a veces hay que actualizar presupuestos. Por ejemplo, Los Vagos llevó tres años de gestión y no es que te presentás al Incaa y te da la financiación, ahora hay producciones que están rodándose y que van a tener aporte del Incaa, pero que ya comenzaron a filmar sin tener ese aporte, saben que después el instituto se los va a reconocer y se lo va a dar porque también la dinámica misma que tiene el instituto es que cuando tu proyecto es de interés, lo filmás y lo presentás, te reconoce los costos, lo que pasa es que llevar a cabo el rodaje es muy costoso, entonces si no tenés una espalda económica para sostenerlo o no te armás una estrategia que te permita hacerlo, tenés que pedirle al Incaa un adelanto de subsidio.

¿Y qué pasa con las producciones que vienen de afuera?
El Iaavim  da su apoyo a un productor de afuera si se asocia con un productor misionero y si contrata un determinado porcentaje de técnicos y actores locales.Pero no todas las producciones acuden a la Provincia, eso depende del respaldo económico e infraestructura que tengan. Nosotros ofrecemos el apoyo para todo lo que sea facilitar permisos, locaciones, cortes de ruta, de frontera, entonces si vos tenés una película en la que necesitás escuelas, hospitales, filmar en la frontera, necesitás acudir a Iaavim. Pero, por ejemplo, Un gallo para esculapio estuvo en Iguazú, contrató un productor local y grabó sin la Provincia, porque no necesitaba la infraestructura que nosotros podemos darle.

Pero de todas maneras contrató a alguien de acá, siempre hay un aporte, un movimiento económico local.
Claro, la actividad pasa por varios lugares. A mediados de este año vamos a tener el análisis de números específicos que dan cuenta de eso porque a los proyectos que trabajan con nosotros les pedimos no sólo que declaren cuál es el costo total de su película, sino también el aporte que esa produccion trae a la provincia, entonces eso nos va a dar la posibilidad de estudiar a nosotros cómo se mueve el recurso en otros sectores: en la hotelería en la gastronomía, en la logística, en la infraestructura, alquileres; en distintos rubros que son subsidiarios a la actividad. En ese sentido, el cine tiene esa ventaja doble: por un lado que la actividad en sí demanda mucho servicio que permite hacer circular dinero a otras actividades y por otro lado que la obra en sí audiovisual también promociona a Misiones como destino.

Y también como polo de actores...
Sí, es interesante por ejemplo cómo la actriz de Una especie de familia, de Diego Lerman, una chica de 25 de Mayo que no era actriz y fue su primera experiencia, ganó en 2018 actriz revelación en los Premios Cóndor, un premio nacional importante para el cine. Es interesante la premiación que ha recogido la provincia, otra película como Nieve, que se produjo a principios de 2018, se está exhibiendo en Berlín y su actriz, Marcia Majcher, es de Azara. Por otro lado tenemos películas que se estan filmando y cerrando con actores importantes.

Y de ahí el actor despega, como Cristian Salguero.
Sí, que salió de La Patota y ya estuvo en cinco largometrajes. Hay todo un trabajo de las castineras, la de Laura Andino que tiene mucha trayectoria y ahora una nueva de Ana Luz Kallsten. 

¿Qué otros aportes hace el Iaavim para conectar a los realizadores?
El Instituto no financia sólo la producción, está abierto a que se presenten proyectos de capacitación, de investigación, y con distintos perfiles, no sólo industriales, de los que estamos hablando. Hay otros proyectos comunitarios que se hacen y que también tienen un impacto social importante y económico que dan trabajo a mucha gente. como es el Cine Joven, el colectivo de cine mbya Arapyau. Estamos buscando cómo conectar a nuestros profesionales con otros mercados y otros recursos. hemos desarrollado un programa de vinculación con el gobierno vasco para el desarrollo de proyectos que van a estar en San Sebastián, un festival que tiene 62 años de existencia, y su director va a estar como jurado de los proyectos, así que son todas cosas que nos van poniendo en una vidriera y que tienen efectos colaterales.
El año pasado estuvimos en once mercados, eventos audiovisuales donde va gente que está desarrollando proyectos, exhibidores y empresas. Llevamos proyectos que buscan coproducir, financiación o promocionarse. Es todo un proceso, hay que ir, participar y va generando alternativas para los productores. 

Fondos a la deriva

Tras el denominado Pacto fiscal de 2017m en el que se sancionó la ley 27.432, se desató una incertidumbre sobre los fondos destinados al Incaa. El artículo 4 de la citada ley pide “prorrogar todas las asignaciones específicas vigentes hasta que se sancione una nueva ley de coparticipación federal de impuestos o hasta el 31 de diciembre de 2022, lo que ocurra antes”. Así, Julio Raffo alertaba sobre la defunción del fondo de fomento al cine, que proviene de los impuestos a la actividad. Si bien en ese momento el Incaa y la Secretaría de Cultura de la Nación dijeron que el Pacto Fiscal garantizaba la preservación de los recursos previstos en la Ley de Cine, Axel Monsú advirtió que mientras no haya una nueva política que asegure los fondos, esos recursos se perderán en 2022. “Hoy tenemos un flujo de trabajo, un esquema virtuoso con una redistribución federal de un fondo nacional, que a su vez se ve fortalecido por fondos provinciales y que traen fondos privados que generan inversión y trabajo, pero que a partir de 2022 no sabemos cómo va a continuar. Los proyectos que se escriben hoy ya no tienen un fondo asegurado”, lanzó. Por eso consideró necesario abrir el debate nacional, “si entendemos que la cultura y el cine son trabajo, educación y desarrollo económico, que está demostrado en números”.


20

Millones de pesos.
Es el costo aproximado que estima hoy el Incaa se necesita para producir un largometraje en Argentina, teniendo en cuenta los impuestos, sueldos, sindicatos y servicios que hay que pagar.

Oberá en Cortos alentó para la creación de la ley audiovisual

Actualmente la movida audiovisual en Misiones está requiriendo técnicos y elenco para las producciones que se están superponiendo en diferentes partes de la provincia. Oberá en Cortos fue el espacio que se creó para tener dónde exhibir las producciones que se empezaban a producir en la tierra colorada. Además, sirvió para que se discutiera las políticas públicas y así surgió la ley audiovisual misionera.
“Cuando empezamos a proyectar todo lo que es el audiovisual y a trabajar en el cortometraje Misiones, nos dimos cuenta que necesitábamos un espacio de exhibición y lo generamos a través de Oberá en Cortos”, empezó explicando Lucía Alcain, integrante de la Productora de la Tierra.
“Mientras en paralelo creamos una productora para poder pivotear entre las producciones, entre la gestión cultural. Después nos desprendimos de la gestión cultural y pudimos hacer lo que en realidad queríamos, que era dedicarnos a pleno a lo audiovisual”, agregó.
Desde el comienzo el plan era lograr fomentar producciones para la provincia de Misiones, pero Alcain  sostuvo que no pensaron que eso se iba a dar tan rápido, “de alguna manera creíamos que era a largo plazo, generar espacios, trabajos sostenidos, todo se logró con el apoyo de otros colegas y se logró avanzar más rápido de lo que esperábamos”.
En un lapso de diez años hicieron que se aceleraran los procesos en las regiones porque una de las problemáticas era la descentralización de la producción audiovisual en Buenos Aires. Por eso, también se trabajó en conjunto con otros colegas de la zona de Paraguay y Brasil que tenían las mismas problemáticas.
“Se fue trabajando y logrando bastante rápido teniendo presente lo faraónica que es la idea de lograr desarrollar el polo audiovisual”, argumentó Alcain.  “Y que se estén realizando tantas producciones al punto de que necesitamos más técnicos y elencos, que se están agotando los recursos, es porque hay producciones al mismo tiempo”, reconoció la productora audiovisual.
No todo fue fácil en el comienzo, con tantos sueños, con jóvenes que querían hacer del rodaje su vida. En la primera etapa los obstáculos fueron la falta de organización en el sector y la descentralización porque todo se daba en Buenos Aires.
“Oberá en Cortos fue la punta de lanza, donde comenzó en parte, la movida audiovisual que vivimos hoy en Misiones, porque allí se juntaron a discutir políticas públicas y discutir exhibición del material misionero y de la región, sumando toda la temática de identidad y diversidad cultural”, comentó Alcain.
Sin embargo, la productora dejó en claro que lo que propició aún más el impulso de las producciones fue la ley que creó el Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (Iaavim), que generó un mayor volumen de producciones locales y, a su vez, alentó también a que cada vez más vengan de otros espacios a ocupar los escenarios misioneros. 

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