Técnicas: la vuelta estará enfocada en talleres y prácticas profesionalizantes

Domingo 31 de mayo de 2020
Todas las escuelas técnicas de Misiones se pusieron a producir máscaras protectoras. | Foto: Marcelo Rodríguez

Por Esteban Bueseck interior@elterritorio.com.ar

Para que un país se pueda insertar rápidamente en el mundo actual -altamente productivo y tecnológico- es necesario que su población se capacite y se acerque cada vez más a las demandas socio-productivas que requiere el mercado y la sociedad en su conjunto.
De esa forma, la educación técnica es clave en el sistema educativo misionero. Prueba de ellos sobran por la calidad de los trabajos de los jóvenes que se alzaron con distinciones en los últimos tiempos. Pero hoy, en este contexto de pandemia, la solidaridad también aflora con las máscaras protectoras para el personal de salud que están haciendo en las instituciones con las impresoras 3D.
Hasta el momento ya se hicieron y entregaron 20.000 protectores faciales a trabajadores de salud del sector público y privado.
Mientras, los contenidos pedagógicos se dan de forma virtual y la espera para el regreso a las aulas se hace larga pero entre alumnos y docentes se contienen para atravesar estos momentos.
“La escuela técnica tiene una fuerza y una voluntad de trabajo enorme. Con lo cual desde el primer día de la cuarentena vimos a un equipo docente y directivo de forma muy activa y buscando alternativas y estrategias de enseñanza”, reflexionó Gilson Berger, subsecretario  de Educación Técnica de Misiones.
“Si bien se venía trabajando muy fuerte en cuestiones como las plataformas virtuales y los métodos de enseñanza, nos pegó duro y se sintió mucho la necesidad de estar frente al estudiante y poder transmitir estos conocimientos y que el aprendizaje sea un proceso llevadero. No obstante, dimos respuestas inmediatas de parte del gobierno educativo. Herramientas para ir avanzando en estos procesos de enseñanza”, siguió.
Destacó que por la inversión realizada, “las escuelas están conectadas a internet, pero paradójicamente hoy nuestros estudiantes no están en las escuelas y es ahí donde vimos el problema, hay muchas familias que no tienen internet. Para estos casos vimos alternativas. Nación envió cuadernillos que ayudaron mucho y la Provincia está en proceso de sacar un cuadernillo propio, inclusive para las escuelas técnicas, que va a ayudar en estos casos donde a través de la virtualidad no pudimos estar en un 100%”, anticipó a El Territorio.

Pensar la vuelta
Cuándo volverán las clases nadie lo sabe y dependerá exclusivamente de cómo avance la situación sanitaria de la provincia y la región.
“Desde Educación estamos viendo cómo vamos a volver, con qué protocolo, cuáles son los estudiantes que volverán primero. Seguro los estudiantes que están con finalidad de ciclo de las escuelas técnicas serán los primeros y los séptimos de la escuela primaria y los de primer año de primaria que están con el proceso de alfabetización. En el caso de las escuelas técnicas van a ser prioridad las clases prácticas de espacios específicos donde el estudiante tiene que tener contacto con los animales, con el entorno, con el taladro, el torno. Todo eso se está trabajando, pero la decisión de volver escapa al ámbito educativo”, explicó Berger.
Y agregó que otro punto central serán las prácticas profesionalizantes “también se empezó a hablar de eso, preparando protocolos y viendo qué empresas podrían tomar a estudiantes para las prácticas. Siempre protegiendo a los estudiantes y profesores”. 

“La parte emocional es de sumo valor para avanzar”

En 2018 la Epet 25 de Campo Grande saltó a la luz a nivel nacional por la creación de un auto-robot, inspirado en la reconocida película Transformers. Pero el compromiso social y creativo de esta institución para resolver cuestiones que hacen al cotidiano vivir de los ciudadanos data de largo tiempo.
En diálogo con El Territorio, Aníbal Andrujovich, director de ese centro educativo, contó que están trabajando con tres aristas fuertes: la Plataforma Guacurarí, una plataforma propia de la escuela y grupos de WhatsApp. “Y esta semana entregamos cuadernillos a aquellos que tenían problemas de conectividad, eso es en general. En particular con los alumnos de sexto año, que tienen las prácticas profesionalizantes, hacemos reuniones habituales porque ellos están trabajando en proyectos innovadores divididos en grupos donde deben elegir un profesor que los asesore y los guíe en los trabajos en esta etapa en el marco teórico y la fundamentación”, dijo.
Así, si se logra volver a la presencialidad en la segunda parte del año, la premisa será la de poder plasmar esos proyectos.
“Si el regreso se da de forma escalonada, me parece que el espacio físico y la estructura con la que cuenta cada escuela secundaria sería rotativo. Una semana unos y otra semana otros. Una semana unos trabajan en presencialidad y los otros en virtualidad y así se va rotando. Me parece que podría ser una alternativa. Siempre y cuando no se profundice la circulación viral en la provincia. Y en los talleres también los grupos serían reducidos”, proyectó el docente.
“Hoy están haciendo todo el marco teórico de los trabajos que deberían hacer a lo largo del año en cada materia. Entonces, el día que volvamos vamos a trabajar en lo práctico, que en una escuela técnica es lo que más atrapa a los chicos”, comentó Andrujovich.
Y destacó: “La preocupación se concentra en 6° año porque están en la etapa de terminalidad, los cursos inferiores van a permanecer y el año que viene, si bien el tiempo no se recupera, se pueden ajustar y acomodar los contenidos para que los más importante se pueda realizar en su trayecto en la escuela”.
Por su lado, Fernanda Lenguaza, directora de la Epet 18 de Puerto Esperanza, contó que avanzan en un trabajo tecnopedagógico.
“Los profesores asesores son el nexo del grupo de alumnos del curso y los demás profesores con sus espacios curriculares”, indicó.
Y profundizó sobre la importancia del sistema educativo en este contexto sanitario. “Hay una fuerte presencia del profesor asesor que es el que dialoga, el que sabe si el alumno hizo los trabajos, si tiene celular, si se enfermó, qué pasa en la familia. Porque más allá de los contenidos, hay algo muy importante que es la cuestión humana. Saber qué le pasa a nuestros alumnos. Esto en el aula permanentemente lo vivimos, ese lugar ahora lo ocupa el asesor”, expresó.
“Para nosotros la parte emocional es de sumo valor, el profesor asesor es el que se involucra emocionalmente en todo lo que está sucediendo y es el que nos da el insumo para saber cómo seguir avanzando”, puntualizó.
Y destacó que “pudimos armar todo este esquema de trabajo a través del Centro de Estudiantes. Ellos, como hacen sus elecciones cada año, ya tenían los grupos de cada curso con dos delegados. Esos delegados nos permitieron tener los contactos -telefónicos- de todos los alumnos. Y el Centro ya está preparando un ropero solidario, hicieron una colecta para ayudar a sus compañeros que por ahí tienen necesidades y ahora pedimos ayuda a la Gendarmería y el Municipio para poder hacer entrega de esos abrigos. Mientras estamos haciendo las máscaras faciales y con un trabajo de feria de ciencias están trabajando en un proyecto vinculado al medioambiente”. 

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