“Soy víctima de una falsa acusación”, dijo infectólogo denunciado por abuso

Miércoles 10 de junio de 2020
El profesional médico como hombre libre. Dice que se recluyó en su casa para meditar sobre lo sucedido. | Foto: Natalia Guerrero
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

Habla despacio, con cuidado y muchos detalles. No evita ninguna pregunta, aunque asegura que no entiende las razones por las cuales se lo está involucrando en un caso que trascendió su domicilio hasta las páginas policiales de los medios de todo el país. 
José Luis F. (47) es el médico infectólogo que fue denunciado por abuso sexual el 17 de mayo y, siempre cerca de su abogado -y hermano- , decidió brindar una entrevista a El Territorio. Estuvo 20 días preso hasta que fue liberado el último viernes por disposición del titular del Juzgado de Instrucción Uno, Marcelo Cardozo. 
El magistrado entiende que no hay riesgo procesal y tanto él como su defensa confían que al igual que sus tres amigas será sobreseídos por falta de mérito. Por eso adelantó que cuando todo termine será su turno de iniciar las acciones legales correspondientes contra su denunciante. 
Como viene informando este medio, las otras involucradas son Katherine F. (29), Diana N. (30) y Gisela D. V. (30). Quien lo denunció es un mecánico de 34 años que, primero ante la Policía y después ante la Justicia, expresó que había sido abusado, que lo invitaron para beber, que se durmió y levantó con el cierre del pantalón abierto. Aseguró que pudieron haberle drogado, pero los estudios confirmaron que no tenía alcohol ni sustancias alucinógenas en su organismo.
Sólo se encontraron los restos de marihuana que fumó esa noche.

“Soy víctima” 
“No sé cuál fue la intención de hacer esto porque no sólo arruinó mi vida sino que también arruinó su propia vida. No creo que una persona así ande por la calle con la conciencia tranquila. Es sumamente peligroso porque lo puede hacer con otras personas”, aseguró ayer.  
Y enfatizó: “Soy víctima de una falsa acusación, esta persona - por el denunciante- sabe que esa denuncia es falsa  y se podría haber aclarado todo en los primeros días, se podía haber retractado”. Considera que después de 20 años de ejercer la medicina estaba en su mejor momento profesional, ya que además trabaja en un sanatorio privado y prestaba asesoramiento a las autoridades gubernamentales en medio de la pandemia por el coronavirus. 
Todo eso se vio afectado, perdió uno de sus trabajos y su futuro parece incierto, aunque cree que saldrá adelante: “Yo soy una persona muy fuerte, sé que me voy a sobreponer de esto y sé también que con el tiempo se va a quedar en el olvido. Con el tiempo la gente se olvida, nunca mezclé mi vida privada y personal con mi parte laboral, todos mis pacientes me aprecian y se están comunicando conmigo y todos me están apoyando y saben que no soy capaz de esto”. 
También resaltó el apoyo de sus familiares, amigos y colegas, quienes se comunicaron con él para expresarle su solidaridad. 

“No éramos amigos”
Sobre la relación con el mecánico detalló que lo conocía hace un año y medio, debido a que lo recibió en su consultorio como cualquier otro paciente. “En los primeros seis meses estábamos en constante comunicación porque era una situación que le había angustiado muchísimo a él. Después seguimos la conexión a partir de que el trabaja en un taller mecánico y aproveché la situación para que me haga arreglos”, detalló. 
Aclaró que nunca fueron amigos y que la noche de la denuncia fue la primera vez que lo invitó a su domicilio. Habían pactado un servicio mecánico para la semana entrante y “ahí él aprovechó para comentarme que estaba pasando un mal momento, que estaba tomando mucho alcohol, que se había separado de su pareja  y que la estaba pasando mal. Fue por ese motivo que le invité a que se acerque a mi domicilio, para conversar más que nada”. 
“Como parte de esa ayuda le había dicho que era una buena persona, que iba a conocer una buena chica. Fue para tratar de levantarle el ánimo porque lo sentí bastante angustiado en las conversaciones que teníamos. Le dije que estaba con tres amigas y que por ahí se podría conocer con alguna. Ese fue el sentido, conocer gente, si se da, se da”, amplió.  
Asegura que la reunión con sus tres amigas ese sábado -que claramente constituyó una infracción a la cuarentena- fue para tratar temas laborales, pero además ellas le hicieron algunos presentes porque  al día siguiente, el domingo, era el día del infectólogo. Como estaban allí y había comprado carne para festejar, decidieron cenar y compartir unas cervezas. 
“No quería hacer ninguna fiesta, yo alquilo en un condominio con cuatro familias y hay reglas que hay que cumplir”, afirmó. Para su sorpresa, el invitado llegó mucho más tarde de lo planeado, cerca de las 1.20 de la madrugada. El médico señaló que el hombre se encontraba nervioso e incluso se lo manifestó. 
La cena, claro, ya había terminado y los presentes decidieron abrir un vino. “Él me acompaña hasta la cocina, busco tres copas,  las llevo al comedor y vuelvo a la cocina. Yo le había pedido que abra el vino y en ese momento él no puede porque desconocía mi abridor así que lo termino abriendo yo frente a él”, aclaró el profesional. 
Dijo que se trataba de una botella pequeña, por lo que todos tomaron menos de media copa. En ese entonces también compartieron un cigarrillo de marihuana que había llevado una de las jóvenes. “No se sorprendió, fumó cuando le invitaron,  tres o cuatro veces”, resaltó.
José Luis F. asegura que fue él quien tuvo que generar conversaciones debido a que su invitado no interactuaba con sus amistades.  Sin embargo, después de un momento el mecánico tomó su celular y empezó a revisarlo, desentendiéndose del contexto, algo que le pareció una falta de respeto. Fue en ese instante que la noche tomó un giro totalmente inesperado para él. 
“Empiezo a servir el helado y hace una especie de movimiento, como que se duerme unos diez o quince segundos y ahí retoma. Realmente no tenía un interés por estar en esa reunión”, agregó. Después de ese ademán, siempre según el relato del profesional médico, el sujeto golpeó la mesa,  se levantó y de la nada dijo que se iba a retirar del lugar. 
“Cuando se acerca a la puerta se mira y dice ‘qué me hicieron’ y nos quedamos en shock los cuatro porque lo miramos y estaba el cierre del pantalón cerrado, no sabemos si estaba alucinando o qué estaba pasando. No se puso agresivo ni nada, salvo cuando yo le estuve por abrir el portón de salida que me empieza a pegar y a insultar. Una de mis amigas le pega el grito y le dice que me deje de pegar porque iba a llamar al 911 y ahí se aparta, le abro el portón y puede salir”, añadió. 
“Yo pensé que podría ser por el efecto de la marihuana, pero también era consciente que esos efectos son transitorios, así que para el día martes que fue a declarar ya tenía que haberse dado cuenta que no hubo nada. Sin embargo siguió con esa falsa denuncia y ese falso testimonio”, se lamentó molesto. 
El médico dijo que después de la agresión que sufrió temió por una represalia contra su auto, pero lejos estuvo de imaginarse lo que vendría después. Patrulleros y policías en su casa, una acusación por abuso sexual y él y sus amigas saliendo detenidos del lugar. Empezaban sus peores días.

Una extorsión 
“Los motivos verdaderos de la denuncia los debe saber esta persona. Hasta que él salió de mi domicilio yo pensé que me quería extorsionar sabiendo que yo era médico infectólogo y violé la cuarentena. Yo esperaba que la situación iba a venir por ese lado, nunca me imaginé que la denuncia al 911 iba a ser por abuso sexual”, amplió. 
Ahora el profesional médico dice que “estoy tratando de recuperarme de este shock que recibí, así que me refugio en mis casa y trató de pensar y meditar todo esto. La sociedad me juzgó y me condenó sin saber el resultado de dos pruebas más importantes. Él decía que le había dormido con algún medicamento o somnífero  y eso quedó descartado, no tenía vestigios de alcohol ni ninguna otra sustancia de marihuana y la pericia del médico forense arrojó ningún indicio de que había sido penetrado”.
Lamentó que sus amigas se vieron involucradas es esta situación porque “es la primera vez que le conocían a esta persona y lo que les hizo es imperdonable. Hasta el momento que quedamos en libertad nos fuimos dando fuerzas y también estuvimos de acuerdo que hay que ir con todo contra esta persona, sobre todo porque nos dañó muchísimo desde lo personal y lo laboral. Ninguno tiene antecedentes penales, yo como médico trabajo hace 10 años en la ciudad y jamás tuve una denuncia y ninguna queja en ninguna dirección. Estábamos limpios y de repente se manchó todo con esto”.  También fue muy crítico del tratamiento de la prensa, enfatizando que se dieron a conocer datos e imágenes de su intimidad de forma innecesaria. 

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