Sospechoso se entregó tras estar más de 40 horas cercado en el monte

Sábado 20 de abril de 2019
Jorge Posdeley

Por Jorge Posdeleyfojacero@elterritorio.com.ar

Tras permanecer más de 40 horas oculto y a los tiros en medio del monte, Dionisio P. (33) fue detenido ayer al mediodía y ya se encuentra a disposición de la Justicia por el crimen de Arnildo Boesing (48).
La zona en la cual el sospechoso se encontraba oculto está ubicada a la altura del kilómetro 8 de Eldorado, pero en una zona rural a larga distancia del casco urbano.
Allí se escondió el sujeto apenas después de abrir fuego contra uno de los vecinos de la zona y allí se apostó también la Policía, cuyos uniformados desde ese momento cercaron el perímetro y fueron acorralando al sujeto que en esas primeras horas incluso alcanzó a efectuar disparos a mansalva para evitar ser detenido.
Con paciencia y estrategia, los uniformados fueron acotando aún más las vías de escape del sujeto y las labores efectuadas dieron resultado ayer.
Es que en determinado momento el sospechoso salió de su escondite y se presentó en la vivienda de unos familiares de la zona, lugar en el cual también había vigilancia policial.
En esa instancia el sujeto terminó entregándose a los uniformados y de allí fue trasladado hasta la comisaría en compañía de un grupo de familiares que temían por la integridad física del muchacho.
Una vez llegado a la dependencia policial el sujeto quedó alojado en condición de detenido y ahora ya se encuentra a disposición del Juzgado de Instrucción Dos, a cargo de la magistrada Nuria Allou.
Según detallaron fuentes consultadas, fueron más de 80 los efectivos de distintas dependencias de la Unidad Regional III los que participaron de todo el operativo desplegado.
“Si teníamos que hacerlo, lo hacíamos. Nos íbamos a quedar a vivir en el lugar hasta cumplir con lo nuestro, que era poner al sujeto a disposición de la Justicia”, expresó un vocero.

El hallazgo del arma
La siguiente novedad de la jornada llegó en horas de la tarde, ya que mientras el sujeto ya se encontraba detenido en una celda policial, otro grupo de policías continuaba en la zona del hecho realizando rastrillajes con el objetivo de dar con el arma que pudo haber sido utilizada en el crimen.
Así fue que tras varias recorridas los efectivos terminaron encontrando un arma escondida entre ramas secas en la base de un árbol de Kiri a escasos metros de una plantación de mandioca. Las fuentes detallaron que se trata de una escopeta Winchester calibre 36, con empuñadura y culata de madera, y tenía un cartucho calibre 36 en la recámara.
Tras el hallazgo, los efectivos solicitaron la presencia del personal especializado de la División Criminalística, que realizó el levantamiento del arma y también procedió a tomar registros de huellas dactilares e hisopado para posibles muestras de ADN.
El resultado de todas estas pericias podría ser clave en el futuro del proceso judicial que ahora se instruirá en contra del detenido.

Crimen y fuga al monte
El hecho por el cual Dionisio P. (33) ahora debe rendir cuentas ante la Justicia se registró el miércoles, minutos después de las 20, cuando la Policía fue reportada de un caso de homicidio perpetrado en inmediaciones a la calle José Hernández, en una zona rural de Eldorado.
Al llegar al lugar, los policías constataron la escena. En el suelo dieron con el cadáver de Boesing, quien presentaba una herida de arma de fuego, y al realizar las primeras averiguaciones supieron que el autor del hecho habría sido un vecino de la zona que inmediatamente después huyó y se internó en una zona de malezas.
“Hace 14 años vivimos acá y nunca pasó nada. Antes no teníamos ni vecinos y ahora pasó esto que realmente no entendemos”, señaló la viuda en un breve diálogo con este matutino.
Los familiares de la víctima recordaron que el miércoles por la noche Boesing escuchó que los perros de su tío estaban ladrando incesantemente y como la vivienda está a escasos metros de la suya decidió salir a mirar qué pasaba. Allí sucedió el ataque a balazos que le terminó costando la vida.
“Ya era oscuro. Él agarró su linterna y se fue a mirar por mi casa. Alumbró, pero no vio nada y se ve que en la oscuridad estaba esta persona, por llamarlo de alguna manera, vigilando y sin piedad le pegó un tiro por la espalda a mi sobrino. La esposa de mi sobrino vio al asesino porque aún pudo decir un par de palabras antes de fallecer”, contó el tío de Boesing.
El sospechoso, en tanto, vivía con un hombre mayor en cercanías a la casa de la familia Boesing y los allegados a la víctima señalaron que el presunto asesino padecería de esquizofrenia.

Con la información de corresponsalía de Eldorado

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