Solicitaron la destitución de la jueza Kunzmann de Gauchat mediante un jury

Jueves 15 de agosto de 2019
Viviana y Gastón conviven con el dolor por la muerte de su pequeña hace más de cinco meses.
A cinco meses del deceso de su beba recién nacida por presunta mala praxis en una clínica privada, Gastón Demonari (32) y su esposa Viviana Fernández (27) denunciaron ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios de Misiones (jury) a la jueza de Instrucción Uno de Oberá, Alba Kunzmann de Gauchat, por el delito de “retardo de justicia y mal desempeño de magistrado” y solicitaron su destitución del cargo.
La presentación fue realizada ayer en el Palacio de Justicia de la ciudad de Posadas, con el patrocinio del abogado Edgardo Cabrera Germain.
Además del escrito con los argumentos de la acusación, los demandantes aportaron una serie de videos donde se observa el estado de la beba al nacer y circunstancias que en días posteriores habrían derivado en el deterioro de su salud.
La criatura falleció el 9 de marzo pasado, tras permanecer internada trece días en el sector de neonatología de una clínica privada de Oberá. 
Ese mismo día los progenitores radicaron una denuncia por presunta mala praxis ante la Seccional Primera, causa que luego se elevó al Juzgado de Instrucción Uno. 
“Desde hace cinco meses venimos pidiendo justicia y no tenemos noticias de nada. Cuando hablé con la jueza me dijo que en esa clínica nació su nieta y no tuvieron ningún problema. Con eso dejó en evidencia que no es imparcial y obstruye la justicia”, reclamó ayer Demonari.
En diálogo con El Territorio, mencionó que “en una oportunidad la jueza me dijo que para la Justicia son prioridad los casos de sangre, donde hay detenidos. Como que la vida de mi hija no vale. Ni siquiera nos permitió constituirnos como querellantes, los que nos motivó recurrir al Jury”.

“Excesiva dilación” 
En la presentación de la víspera se consideró que el presunto delito de retardo de justicia se halla tipificado por el artículo 273 del Código Penal de la República Argentina. 
También se acusa a la jueza de “falta de cumplimiento de los deberes propios de todo magistrado de garantizar el acceso a la Justicia a cualquier ciudadano”. Entre otros puntos, se cuestiona el hecho de negar que los padres se constituyan como querellantes particulares, herramienta que les permitiría ser parte del proceso aportando pruebas.
En el escrito presentado al jury se critica que “la excesiva dilación en la resolución que se requiere por parte del juzgador, no hace más que tornar ilusorio el derecho a acceder a la Justicia por parte de mis asistidos y ejercer las facultades que la legislación les confiere, proporcionando elementos de convicción tales como los ofrecidos en el escrito de la interposición del pedido de la querella”. 
“Nos preguntamos, ¿cómo podría imputarse o no a algunos de los denunciados sin que previamente los pretensos querellantes puedan aportar la prueba de testigos ofrecidos a los fines -justamente- de lograr la convicción del juez de que existió un delito y que el o los responsables son los que se indican”, se cita textualmente. 
Ahora, los progenitores disponen de cinco días hábiles para ratificar la denuncia.
Al respecto, Demonari anticipó que “estamos decididos a ir hasta las últimas consecuencias. Nosotros ya perdimos a nuestra hija y toda la vida vamos a tener que lidiar con el dolor, pero no queremos que otra familia pase por lo mismo. Con todo lo que vivimos estos meses no creemos en la Justicia de Oberá porque todos se conocen y hay muchos intereses, pero no vamos a bajar los brazos”. 

Cada vez peor  
Según los padres, la beba nació el 25 de febrero en buen estado. Incluso, la mamá mencionó que el 27 a la mañana se fue un rato a su casa, pero a la tarde volvió a la clínica para amamantar a su pequeña. “Estaba perfecta y se durmió en mis brazos”, recordó abatida. 
A los dos días surgió el primer síntoma adverso, puesto que les manifestaron que no toleraba la leche materna y debían comprar una fórmula especial. 
“El sábado 2 fuimos a verla, tenía fiebre y nos dijeron que despedía un líquido oscuro del estómago. Al otro día le dieron antibióticos por una infección del estómago. El lunes 4 se descompensó y la tuvieron que reanimar. Cada vez peor, por lo que el martes pedimos la derivación a Posadas y nos pusieron un montón de trabas”, precisó el papá. 
Además, mencionó que comenzaron a notar pequeñas heridas en el cuerpo de su hija y el día martes observaron que tenía “un hueco en la cabeza”, tal como describió. 
“Estaba de turno la pediatra Betina E., quien nos dijo que no había visto esa herida, que se le pasó y nos pidió disculpas. Entonces una enfermera le empezó a curar. Ahí empezamos a insistir con la derivación a Posadas porque ya desconfiábamos, pero ellos decían que se sentían capacitados para curarla”, relataron. 
De todas formas, seguían insistiendo en la necesidad de un traslado y fue cuando “la doctora me dijo que nos teníamos que hacer cargo de todo, de conseguir la ambulancia de alta complejidad, un médico, el sanatorio. Era feriado, no había administración por ningún lado y no conseguimos”. 

Desenlace fatal 
El miércoles 6 la pequeña sufrió una transfusión de sangre y comenzaron a colocarle oxígeno. Ese mismo día, tras asistir a una misa de sanación donde pidieron por su hija, los padres decidieron bautizarla en su lugar de internación. 
Por un par de días pareció que los ruegos al cielo habían ayudado, ya que mejoró el cuadro de la pequeña, según dijeron los médicos y a simple vista notaron los progenitores. 
“Pero el sábado 9 fuimos a visitarla y la doctora Silvia V. nos informó que sufrió una descompensación, que esperaba que venga la radióloga para ver si no tenía algún órgano perforado y que nos darían la derivación. Incluso nos dijo que vayamos a casa y que volvamos al mediodía para el traslado a Posadas. Al volver escuchamos como el ruido de una sirena y voces en neo. Escuchamos que se estaban quedando sin oxígeno, que la nena se estaba muriendo. ‘Qué hago, no sé si es una pérdida’, dijo la doctora. En ese momento me desesperé, se me vino el mundo abajo”, graficó Fernández.  
A su lado, su marido recordó el momento en que recibieron la peor de las noticias y cuestionó la frialdad de la profesional.
“Me dije que se murió porque faltó oxígeno y me reconoció que tuvieron una falta, pero que murió porque estaba muy enferma. Le respondí que no, y que cada uno de los que la atendió la mató un poco”, remarcó. 
Entre otros aspectos, la madre cuestionó que en trece días le cambiaron tres veces de antibiótico, al tiempo que aseguró de una sola enfermera estuvo tres días a cargo de neo. 

“Sufrió muchísimo”

Según la denuncia original por presunta mala praxis, la clínica no habría cumplido con los protocolos de seguridad y asepsia que requiere el área de neonatología. Para ello se apoyan en una serie de videos y fotografías donde se observa personal de enfermería atendiendo a la recién nacida sin guantes esterilizados, con uñas pintadas, anillos y pulseras. “Nuestra hija nació con dos kilos y estaba perfecta. Nos dijeron que tenía que recuperar peso, que se iba a quedar en neo para hacerle los estudios de laboratorio y que no nos preocupemos. Que era chiquita pero súper sana, recuperaba peso y se iba a casa. Pero fue desmejorando, se negaron a darnos la derivación a Posadas y se murió. La mayor impotencia es que sufrió muchísimo”, lamentó Demonari.

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