Sectores de la construcción y de la industria profundizan su caída

Miércoles 7 de agosto de 2019 | 03:00hs.
Los indicadores en los distintos rubros de la construcción continúan en baja
Los indicadores de las actividades en el agregado del sector manufacturero industrial argentino, como los correspondientes a la construcción en el país, no pudieron sostener en junio la suba intermensual que habían mostrado en abril y mayo. Así, acumularon 14 meses en recesión en el primer caso y diez en el segundo, en comparación con el año anterior.
Eso surge de los índices del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Indec), que dieron cuenta de una nueva contracción del ritmo fabril del 6,9 por ciento respecto de junio de 2018 y del 11,8 por ciento en el caso del agregado de los emprendimientos de los desarrolladores inmobiliarios y obras de infraestructura por parte de los sectores público y privado.
En la construcción pesó el fuerte receso en la demanda de sanitarios, que disminuyó un 25,3 por ciento, mientras que en el sector de las pinturas el descenso fue del 23,4 por ciento. Además, otra baja se detectó entre las ventas de placas de yeso, con un negativo del 19,7 por ciento. Todos los referidos índices están “vinculados de manera directa con la notable disminución del inicio de obras en los últimos dos años y el agotamiento de los edificios que se encontraban en la etapa final”, según los analistas económicos.  
También cayó fuerte en el territorio argentino la compra de hormigón elaborado, que disminuyó un 18,2 por ciento; además el acero y el hierro redondo disminuyeron un 17,7 por ciento.

Obras públicas 
A lo previo se sumó una caída de las obras con asfalto del 16,9 por ciento, a tono con el freno de incontables obras públicas por las restricciones presupuestarias para que el Gobierno nacional intente cumplir con la meta fiscal. 
Además el Índice de Producción Industrial (IPI) de la Fundación  de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (Fiel) había arrojado para junio declinaciones del 1,3 por ciento en el mes, ajustado por estacionalidad y 5,6 por ciento en el cotejo interanual. Ello en contraste con el IPI del Centro de Estudios Económicos de la consultora Orlando Ferreres, que arrojó un repunte en el mes de 1,4 por ciento que posibilitó recortar el receso a un uno por ciento en comparación con el año previo.
Pero la mayor cobertura del relevamiento de los números del  Indec en todas las provincias argentinas volvió a poner de manifiesto que la crisis fabril es más marcada en los establecimientos medianos y pequeños que no están son plenamente cubiertos por las mediciones de las encuestas privadas.

Expectativas de la actividad económica

Los índices que el Indec oficializó ayer fueron analizados por el profesor de la Universidad Nacional de Tucumán, Juan Mario Jorrat. Anticipó que seguirán por seis meses las bajas del ciclo de actividad en el país, especialmente en la construcción y los manufacturados. Aseguró que “el punto mínimo se había tocado en marzo, aunque aún no se note, pero la gente lo va a percibir en los próximos meses”. Y si bien en la comparación interanual persisten las variaciones negativas, el economista destacó que “el cambio se percibe en la desaceleración de las tasas de caída interanual; el repunte de las cantidades exportadas; el cierre de la brecha negativa entre la recaudación tributaria y la inflación; además de la suba del último estimador mensual de la actividad económica”.

Los sectores automotor y textil sufrieron mermas

Las bajas más pronunciadas en el sector manufacturero argentino se mantuvieron en la rama automotriz, donde el plan promocional de ventas no ha logrado la suficiente vitalidad para absorber los stocks que se habían acumulado en la cadena comercial.  Las exportaciones argentinas acusaron los efectos de la debilidad de la demanda de Brasil. 
Además la rama textil también fue una de las más golpeadas, vinculada con la lenta recuperación del poder de compra de los salarios, tras una marcada pérdida de poder de compra en los diez meses previos.

Incrementos 
Por el contrario, de la mano de la recuperación del agro, la industria alimenticia efectivizó una leve suba del 1,3 por ciento en el país.
No obstante, ese incremento fue insuficiente para intentar revertir la contracción de 2,2 por ciento en el semestre, cuando la molienda de oleaginosas sobresalió con un repunte de 26,5 por ciento; la fabricación de galletitas, pastas y productos de panadería subió un 10,1 por ciento, además todo lo referido a la preparación de frutas, hortalizas y legumbres subió un 7,6 por ciento.
En tanto, la maduración de las inversiones en energías no convencionales, renovables y no renovables, posibilitaron cerrar junio con crecimiento del sector de la refinación de petróleo con un alza del 2,8 por ciento.

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