“Schnimg era el más desvalido de todos, casi un perejil”

Viernes 29 de noviembre de 2019 | 01:00hs.
Ayer tenía que empezar el juicio. | Foto: Luciano Ferreyra
 “Pasaron más de 15 años, pero llegamos hasta acá sin una definición. Para hoy estaba previsto el inicio del juicio, pero se volvió suspender. Así fue todo el proceso, se avanzaba un paso y se retrocedían dos. Desde el primer momento fue una lucha muy desigual”, reflexionó Judith Bárbaro en el marco de la movilización que se realizó anoche para renovar el reclamo de justicia por el homicidio de María Elena “Marilyn” Bárbaro (45). 
Familiares e integrantes del Colectivo de Mujeres de Oberá se congregaron en la esquina de avenida Italia y calle México, frente a la casa donde el 17 de abril del 2004 asesinaron a la víctima. 
A pesar de una reciente cirugía cardíaca y problemas de movilidad, Judith quiso estar presente en una fecha tan particular, puesto que en la víspera debía comenzar el debate oral por el crimen, aunque fue suspendido por licencia del fiscal Elías Bys y aún no fue reprogramado. 
“Uno no se acostumbra a tantas trabas, pero tampoco nos sorprende porque siempre fue así”, reconoció en diálogo con El Territorio. 
Si bien en un principio fueron cinco los implicados -entre ellos el hijo de una entonces diputada provincial-, sólo Rubén Oscar Schnimg (36) será juzgado. 
Al respecto, la hermana de Marilyn opinó que “Schnimg era el más desvalido de todos, casi un perejil. Acá hubo muchas pruebas de que fueron cinco los culpables. Pero después esas pruebas no sirvieron, según los jueces. Todo el tiempo con tropiezos”. 
La angustia la invadió al recordar la brutalidad del crimen: “Le dieron un martillazo en la cabeza, le rompieron un brazo y la tiraron por las escaleras”. 
También mencionó que “en un primer momento el pueblo nos acompañó, pero después hubo mucho temor y la gente se fue alejando”. 
La mujer recordó con afecto a su hermana Juana “Ticha” Bárbaro, quien se convirtió en la cara visible del reclamo por justicia y falleció hace dos años. “Estaba muy cansada de tanta injusticia”, lamentó. 
La tarde del hecho Judith estuvo con Marilyn y fue la última persona de la familia que la vio con vida. “Cuando me iba escuché que los perros ladraban, pero nunca imaginé lo que pasaría”, comentó. Luego se supo, por la declaración de Schnimg, que los asesinos esperaron que se retirara la hermana para irrumpir en el domicilio. 

Documento 
En la víspera, el Colectivo de Mujeres presentó un documento titulado “En Misiones las mujeres no tenemos justicia”, al tiempo que hicieron oportuna la fecha para “visibilizar la impunidad”.  
“Extrañamente, el caso Bárbaro tiene una sola persona sentada en el banquillo de los acusados y no se descarta que se declare culpable y pida un juicio abreviado (…) El caso se cerraría con un solo culpable y sin tener la certeza de qué fue lo que pasó. Y los otros sospechosos, que habían quedado seriamente comprometidos durante la etapa de instrucción, no llegarán a sentarse en el banquillo (…) sumado a las serias falencias cometidas por los responsables de la investigación desde el inicio de las pesquisas”, expresaron.
Asimismo, subrayaron que “una justicia sin perspectiva de género no es justicia”, al tiempo que se preguntaron “¿quién tiene tanto poder para evitar que se investigue?”. 

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