Rojas habría planeado matar también a juez de Eldorado

Sábado 27 de junio de 2020 | 06:30hs.
Carlos Cardozo

Por Carlos Cardozofojacero@elterritorio.com.ar

El presunto plan para asesinar al juez Fernando Verón, titular del Juzgado de Instrucción Tres de Posadas, ideado por Néstor Fabián “el Negro” Rojas desde la cárcel de Ezeiza, causó un fuerte cimbronazo en las fuerzas de seguridad y el poder judicial de la provincia.
El avance de las bandas criminales extranjeras no era una posibilidad ignorada, pero en esta ocasión se trató de la amenaza más explícita. La detención de cuatro brasileños indocumentados, fuertemente armados y con equipamiento policial detenidos el año pasado, incluso ya había generado un operativo de custodia sin precedentes. 
Esa banda, como desarrolló El Territorio, también se comunicaba con Rojas, que utilizaba el alias Negro Parra.
El Negro está acusado de tres homicidios en Misiones y, aunque aún se aprecie sólo en él, representa la cara más terrible del narcotráfico: la de la violencia y muerte. 
“Es muy peligroso, pero lo que hay detrás es mucho peor, diez veces peor”, expresó un investigador judicial que estuvo muchos años detrás de sus pasos. 
En relación a esto, este medio pudo acceder a una documentación en la que se detalla un posible plan para atentar contra el juez Miguel Ángel Guerrero, titular del Juzgado Federal de Eldorado, que también investigó a Rojas por narcotráfico y el homicidio de Aldo Canteros ocurrido el 5 de agosto del 2018. 
Como informó este medio, el expediente se clausuró y fue elevado a juicio esta semana. 
También se supo al respecto que hubo peticiones para que la guardia del juzgado sea provista de chalecos antibalas y refuerzo del armamento. Se trata de una investigación en curso que, más allá de los antecedentes cercanos, ya evidenció conexiones con el múltiple homicida. 
Como viene informando este medio desde el año pasado, Rojas está ahora detenido en Ezeiza justamente por solicitud del magistrado Guerrero, quien resaltó su perfil criminológico de alta peligrosidad. Incluso en septiembre del 2019 hubo un pedido al por entonces ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Carlos Garavano. 
Más allá de eso, hay otro dato que relaciona a Rojas con la Capital del Trabajo: tiene familia allí e incluso la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic) del Poder Judicial incautó una 9 milímetros que le pertenecía luego de su detención por ese hecho. 
Es que en la pesquisa por el crimen ocurrido en Gobernador Roca -en la cual también está imputada la mujer de Canteros, Liliana Machado- quedó claramente graficado que Rojas se vanagloriaba de su historial asesino e incluso infundía miedo a sus subordinados con sus antecedentes, al punto que en los análisis de los teléfonos y las escuchas quedó registrado cómo admite los hechos. 
Los registros fueron publicados en exclusiva por El Territorio en septiembre del año pasado.
El homicidio ocurrió en la chacra de la víctima y luego Rojas llamó a uno de sus subordinados para contarle lo sucedido: “Le volé la cabeza, a él y a su compinche”. 
Según se desprende de esa conversación, señaló que había sido víctima de una emboscada por parte de Canteros y mientras estaban reunidos -comiendo asado, tomando vino y cerveza- aparecieron otros tres cómplices.
Estos habrían simulado ser “milicos” y -a criterio de Rojas- querían matarlo, por lo que tomó su arma, hirió a uno de ellos y a Canteros, mientras los otros salieron corriendo. El mecánico terminó siendo asesinado luego de recibir dos balazos en la cabeza, uno en la pierna y otro en el abdomen, según se desprende del informe forense. “Le metí bien en la cabeza”, se lo escuchó decir.
En cuanto al doble crimen de Sebastián Vega (35) y Rodrigo Ibarra (37), que es investigado por el juez Verón, su confesión se dio en forma de amenaza: “Para que te quede claro, te voy a despellejar vivo. Pero primero te voy a dar donde más te duele, acordate. Yo soy el Negro Rojas, papá, vas a terminar como Vega, ¿entendiste?”. 
Hablaba con un socio posadeño luego de descubrir movimientos extraños en uno de sus escondites, pensando que lo habían traicionado. 

El plan contra Verón
El plan para asesinar a Verón quedó al descubierto por el análisis de celulares de dos personas que fueron detenidas en 26 de mayo último, en un control en la ruta nacional 12 en donde detuvieron a Luis Miguel Baden -nexo local con los brasileños detenidos en San José- y un paraguayo indocumentado que llevaba una 9 milímetros. 
Allí se detalló que la idea era interceptar al funcionario en la vía pública con motocicletas y ultimarlo allí.
“Filmá todo, así ya voy armando, es necesario, yo sé lo que te digo. Hacele seguimiento estos días temprano, cuando sale a trabajar. Lo mandamos a un semáforo y chau de última. Preocupate por eso porque ese nos va a traer problemas a todos. Foto, filmación y el horario que sale para el trabajo. Esa es la hora, yo traigo la gente”, se lee. 
De todas formas, también se descubrió que a sus secuaces les pasó la dirección de otro juez. Al parecer fue por error, porque el funcionario nunca fue nombrado y no interviene en la pesquisa. 
Las investigaciones de la fuerza federal también reconstruyeron que los encargados de hacer toda la logística previa eran el posadeño y el paraguayo, los dos detenidos en el vehículo sobre la ruta. Luego, el crimen iba a estar en manos de unos brasileños que vendrían con equipos de comunicación, vehículos y armamentos propios, aunque ellos nunca entraron en acción.
Con todas esas informaciones se realizó un allanamiento en el pabellón de Rojas, donde se incautaron anotaciones de interés para la causa, aunque no un celular. 
El procedimiento se hizo el viernes 19, con autorización del titular del Juzgado Federal de Lomas de Zamora, Federico Villena. 
Esta semana, Baden y el extranjero fueron alojados en una cárcel del Servicio Penitenciario Provincial que no trascendió por cuestiones de seguridad. 
Una vez que los informes completos de Gendarmería se incorporen completamente al expediente, el juez interviniente, Marcelo Cardozo, los imputará por su participación en este plan de magnicidio.


Mayor comunicación entre fuerzas

Más allá de los temores que generó Néstor Fabián Rojas, fuentes gubernamentales manifestaron que el posible atentado contra Verón se trata de un plan para seguir acrecentando su figura y su “prestigio” intramuros. Creen que en una cárcel lejana eso le sirve para ganar nombre y respeto con otros criminales en un sistema de máxima seguridad. 
No ignoran la peligrosidad de Rojas, pero creen que en Misiones no están dadas las condiciones para que organizaciones como el Primer Comando Capital (PCC) o Comando Vermelho (CV) se instalen principalmente por dos cuestiones: no hay “caja” -es decir, un flujo de dinero que necesitan- ni tampoco grandes ciudades donde se sientan protegidos. 
También se argumentó que “sacar del medio” a un juez sólo implicaría que un colega reciba y continúe esa investigación. 
Más allá de esto, durante esta semana hubo reuniones entre las fuerzas federales y la Policía de Misiones en donde se acordó establecer canales más fluidos de información para combatir las organizaciones transnacionales. Estarán a cargo de las secciones de inteligencia de cada fuerza. 
La idea es que cuando surja un dato al respecto, esa información se comparta con las otras unidades.


En cifras

3

El Negro Rojas está acusado de tres homicidios en Misiones: el doble homicidio de El Acuerdo en 2015 en Posadas y el crimen de Aldo Canteros en 2018 en Roca.

4

A fines de mayo la GNA atrapó a cuatro sujetos, dos de los cuales eran los encargados de hacer la inteligencia para el temible plan de El Negro.




El narcosicario y su plan con los brasileños de San José

El 14 de septiembre del 2019 fueron detenidos por Gendarmería Nacional Argentina (GNA) cuatro hombres brasileños en el cruce de San José. Éstos estaban en una camioneta Honda con armas de fuego, precintos, silenciadores y vestimentas de la Policía Federal Argentina (PFA).
La ropa incluso tenía abrojos con los nombres Ortigoza, Nebrisky, Flores. Un bordado con el apellido Nebrisky también apareció el mes pasado en la casa de Baden en Posadas. No tenían documentos y portaban un sólo un celular. Se trataba de dos jóvenes de 26 años, otro de 28 y el más grande de 35. Uno dijo que era empleado, otro electricista, el tercero que no tenía empleo y el cuarto que es chofer.
Todos tienen antecedentes por narcotráfico en su país y en la actualidad están alojados en el mismo lugar que el Negro Rojas. Es que por las sospechas de que podrían pertenecer al PCC o el Comando Vermelho se determinó su rápido traslado a Buenos Aires.
Las investigaciones realizadas por la fuerza arrojaron que habían estado una semana en Posadas marcando rutas y haciendo inteligencia. Se alojaron en una cabaña a la costa del río y fue Luis Miguel Baden quien le brindó apoyo e incluso les llevó pizzas.
Por ahora, no hay demasiados elementos que echen luz sobre el plan de ellos en Misiones, aunque sí se sabe que se comunicaban con un teléfono en Ezeiza. Usaba el alias Negro Parra y el procedimiento de detención de Baden cerró el círculo: Rojas también estaba detrás de esa banda.
Las órdenes que recibieron los implicados eran claras: si el procedimiento se complicaba en algo, debían matar al blanco. Por eso, los investigadores creen que iban a mejicanear una carga en Corrientes.
Tenían todos los datos y el destino de la droga -que venía de Paraguay- era Brasil. En las últimas semanas, la Cámara Federal de Apelaciones de la provincia le denegó la excarcelación a todos ellos.
La causa “cayó” primero en el Juzgado Federal de Posadas, pero la magistrada Skanata se declaró incompetente y remitió las actuaciones a la Justicia ordinaria: el expediente, vaya casualidad, fue remitido al Juzgado de Instrucción Tres de Posadas, a cargo de Verón.
Verón también dijo que no era su competencia, algo que fue rechazado por Skanata, por lo que será la Corte Suprema de la Nación la que defina quién lo investigue. Pero esto, posiblemente, no lo sabía Rojas en marzo y por esta razón le dijo a Baden: “Preocupate por ese que nos va a traer problemas a todos”.

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