Pujan por el voto evangélico en Brasil

Sábado 15 de septiembre de 2018
En las elecciones presidenciales de Brasil, marcadas por la incertidumbre, hay pocas dudas sobre una cosa: los votantes evangélicos tendrán un gran impacto. 
Podrían inclinar la balanza gracias a que cada vez son más, a su presencia en zonas remotas, en vecindarios pobres y a su organización interna, especialmente desde que se prohibió que las empresas hagan contribuciones directas a los candidatos luego de un gran escándalo de corrupción que sacudió el país.
Los intentos para atraer a los evangélicos son evidentes en la campaña para los comicios del 7 de octubre. En las últimas semanas, uno de los principales candidatos lloró al recibir la bendición en una misa en una iglesia evangélica, otra prometió no realizar cambios en la prohibición del aborto y un tercero mantuvo reuniones con varios de los pastores más influyentes de Sao Paulo, el estado más rico y populista del país.
“El voto evangélico es muy orgánico porque los pastores y obispos tienen una relación con sus seguidores que influye en cómo votan”, señaló Antonio Lavareda, autos de varios libros sobre política brasileña. “Es lo contrario a la Iglesia Católica donde, a pesar de tener más fieles, los sacerdotes tienen una influencia menos directa”, agregó.
Los evangélicos tienen ya una gran influencia en la política nacional. El llamado bloque evangélico del Congreso cuenta con 87 diputados y tres senadores, el equivalente a casi el 15% de todos los legisladores federales. Sus votos fueron decisivos en el juicio político y posterior destitución de la ex presidente Dilma Rousseff en 2016 por gestionar ilegalmente el presupuesto federal. Joao Campos, un congresista y pastor que ayudó a liderar el bloque, dijo entonces que oponerse a Rousseff era una forma de defender a los pobres que habían perdido sus empleos a raíz de los escándalos por los sobornos que las constructoras pagaban a los políticos. 
En Río de Janeiro, el electorado evangélico ayudó a llevar a Marcelo Crivella, obispo en la Iglesia Universal del Reino de Dios, a la alcaldía de la ciudad más famosa del país en 2016. Brasil tiene la mayor población católica del mundo con unos 123 millones de fieles, según el último censo de 2010. Pero los evangélicos están creciendo y ya superan los 42 millones, o el 20% de la población total del país. Y hay poca comparación posible cuando se habla de activismo político. Mientras que El Vaticano ve con malos ojos que el clero se postule a cargos públicos, muchos líderes evangélicos sí entran en política. La influencia de los evangélicos se extiende a los medios. Edir Macedo, el fundador de la iglesia de Crivella, es el dueño de Record TV, una de las principales emisoras del país. 
Las iglesias evangélicas son también grandes compradoras de tiempo de emisión, por lo que a casi cualquier hora del día pueden verse programas religiosos en televisión.  
Silas Malafaia, uno de los pastores más influyentes de Brasil, no se disculpa por intentar influir en los votos de los feligreses de sus más de 50 iglesias. Expresó con orgullo que había ayudado a elegir a 25 congresistas y cinco senadores.
Su propio hermano es diputado estatal de Río de Janeiro. “Ayudé a que candidatos salieran elegidos prestándoles mi imagen y mis palabras”, señaló Malafaia, quien tanto desde el púlpito como desde las redes sociales alega que los candidatos de tendencias izquierdistas promueven “basura moral con posturas liberales sobre el matrimonio homosexual y el aborto”. Malafaia ha sido claro en su respaldo a Jair Bolsonaro, un congresista de ultraderecha y ex capitán del ejército que prometió atajar la criminalidad y erradicar la corrupción política. 
“En Brasil, necesitamos un macho como él” apuntó Malafaia, añadiendo que Bolsonaro “defenderá todos los valores y principios de la familia cristiana”.
El pasado fin de semana, Malafaia visitó a Bolsonaro en el hospital donde el candidato se recupera tras ser apuñalado en un acto de campaña el 6 de septiembre. “Dios en un experto en convertir el caos en bendición”, apuntó Malafaia en un video publicado en YouTube desde la habitación del candidato.
Albanita Alves, un ama de casa que acude a la Iglesia Asamblea de Dios Victoria en Cristo de Malafaia en Río de Janeiro, dijo que seguirá a su pastor. “Tenemos la libertad de elegir a nuestro candidato”, dijo Alves. “Pero como hombre de Dios, (Malafaia) tiene una visión más amplia que nosotros, así que es importante que veamos su punto de vista”, aseveró.

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