“Puede ser una oportunidad para mejorar la educación”

Domingo 31 de mayo de 2020
Gabriela Azar.
Daniela Cortés

Por Daniela Cortés Corresponsalía Buenos Aires

Cuando las escuelas abran sus puertas comenzará un proceso de reencuentro entre alumnos y docentes que estará normado por protocolos sanitarios para evitar contagios de coronavirus, no obstante, también pueden ser disparadores para crear nuevas formas de enseñar y aprender, diferentes a las que había antes de la pandemia.
El Territorio dialogó con la directora del Departamento Educación de la Universidad Católica Argentina (UCA), Gabriela Azar, para conocer cómo será esa nueva escuela, que en el caso de la provincia de Misiones es posible que vuelva a funcionar a fines del mes de julio.
“La vuelta a las clases presenciales luego de haber experimentado una escuela en casa abre desafíos que son oportunidades para repensar la educación formal y para aprovechar lo aprendido en esta cuarentena para hacernos más humanos en la comprensión profunda de que educar es en definitiva ayudar a que todos seamos mejores personas”, explicó Azar.
La experta en educación que estuvo en junio del año pasado en Posadas haciendo capacitación con docentes misioneros sobre planificación y evaluación en entornos virtuales explicó que “el futuro regreso a las aulas habilita un tiempo para modificar metodologías didácticas para hacerlas más participativas y creativas”.

¿Es posible mirar la cuarentena como un tiempo ganado en educación? 
Sí. Porque es una buena oportunidad para deconstruir conceptos que habíamos naturalizado. Para que nos animemos a innovar la organización curricular sobre la que basa su práctica de enseñanza la escuela, a que los docentes trabajen en equipo, a que las experiencias de aprendizaje sean por proyectos y no por materias, a que pensemos los desarrollos curriculares no sólo por contenidos conceptuales sino que prioricemos aptitudes. Las escuelas  demostraron que pudieron mantenerse en pie frente al cierre de los edificios. Es la oportunidad para que el Estado plantee un nuevo plan integral de educación digital por nivel educativo, en el que todos los docentes y estudiantes tengan la oportunidad de contar con recursos y con conexión. Es un tiempo para renovar las metodologías didácticas para que se vuelvan más activas, participativas y creativas.

¿Cómo se logrará nivelar el conocimiento entre el estudiante que no tiene computadora y no pudo seguir ninguna clase virtual con el que sí pudo?
Habrá que diseñar trayectos diferenciados de contenidos para que los que no lograron avanzar durante la cuarentena puedan hacerlo cuando abran las escuelas y, al mismo tiempo, reforzar lo aprendido por los que pudieron avanzar. Al volver debemos tratar de ser mejores de lo que fuimos antes de la pandemia. Aprendimos  a trabajar con grupos heterogéneos en situaciones muy distintas. Es lo que siempre se dijo desde el discurso pero después en la práctica en el aula pasaba que es más fácil masificar y darles a todos lo mismo. Y así se evaluaba todos por igual. Ahora eso no será posible y habrá que hacer proyectos diferenciados en función de los retos de aprendizaje de cada escuela,  de cada nivel y de cada estudiante.

¿Eso significa promocionar a todos para que nadie repita? 
 No. No tiene nada que ver con eso. No quiere decir dejar de exigir. No se trata de promocionar al año siguiente a todos sin excepción sino de tratar de dar a cada estudiante el acompañamiento y el tiempo que necesita para alcanzar sus objetivos. Eso es en esencia la educación, el acompañamiento al otro.

¿Eso es mirar el vaso medio lleno de la cuarentena?
Absolutamente. Creo que este también puede ser un gran momento para la educación argentina porque tenemos la oportunidad de poner en marcha cambios para mejorar. Vamos a revalorizar el encuentro con el otro porque en tanto tiempo separados los alumnos no solo extrañan la escuela como ámbito de estudio sino como espacio social. Se extrañan entre ellos y extrañan a sus maestros. Está bueno pensar en esto para revalorizar el espacio escolar como eje del desarrollo integral de las personas. También las familias en estos días se involucraron  más en la tarea de la escuela. Creo que la cuarentena nos dejó muchas enseñanzas.

¿Cómo será la evaluación post pandemia?
La evaluación ya era un tema complejo antes de la pandemia y a eso le tenemos que sumar estos  meses de enseñanza a distancia. Aparece un panorama donde será posible introducir cambios significativos en la manera en que tradicionalmente se evalúa para que en vez de mirar rendimientos para cuantificarlos con un puntaje se empiece a tener una mirada más amplia para entenderla como un proceso de retroalimentación del conocimiento.

¿Las palabras evaluar y calificar son dos conceptos diferentes? 
Sí. Calificar es atribuir una valoración a un determinado aspecto de la personalidad. Los docentes pueden calificar un desempeño en Matemáticas o en Lengua. En cambio cuando el docente evalúa hace un análisis mucho más amplio, que en este concepto de pandemia es fundamental porque pone en contexto la situación sociocultural y los recursos disponibles. La calificación es una parte de la evaluación pero que no la termina de definir.

¿Esa evaluación en contexto será fundamental  al momento del regreso a las aulas?
Sí, porque tenemos un 50% del total de los alumnos argentinos que no tiene buenas condiciones de conectividad como para poder subirse correctamente a una clase virtual. La cobertura de internet no es la misma en todo el país y esta es una realidad que también debe ser tenida en cuenta al momento del regreso a las aulas. No todos tenían internet y computadoras y se repartieron cuadernillos impresos que elaboró el Ministerio de Educación de la Nación para esa población. Fueron guías físicas para que esos  alumnos puedan trabajar también y no quedar al margen del avance que puedan tener otros que si pueden accederá clases virtuales. Pero esos cuadernillos también tienen su grado de dificultad porque los tiene que ir completando y la mamá o el papá de ese alumno tienen que ir mandando fotos al docente sobre los trabajos realizados. Imaginen una madre que tiene 5 hijos y un solo celular y que quizá no tiene wifi en la casa. 

¿La mitad de todos los alumnos de primaria y secundaria no tienen acceso a internet?
Sí, es la enorme brecha digital que hoy más que nunca se hizo visible. La brecha ya existía de antes,  lo que pasa es que la pandemia y la necesidad de la educación digital pusieron en evidencia esta diferencia. La pandemia expuso más a todas las brechas que hay en educación. 

¿Para el docente también fue  un desafío enseñar a distancia?
Por su puesto. Un docente que quiere dar una clase por Zoom tiene que tener un teléfono con conexión a internet para comunicarse con los alumnos. Y si necesita explicar alguna cuestión con gráficos también tiene que tener  una computadora. No todos los docentes argentinos hoy tienen todas estas herramientas a mano en sus hogares, la mayoría se está manejando por grupos de WhatsApp. Además evaluar en la virtualidad exige en principio un docente capacitado en el uso de estrategias específicas. Porque desde el vamos ese docente tiene que manejar herramientas digitales. Tiene que estar familiarizado con dispositivos electrónicos que ahora forman parte del proceso educativo. Es un cambio muy fuerte que ya se venía insistiendo pero que la pandemia aceleró. Dejar el pizarrón y la tiza y empezar a usar el mousse. 

¿La tarea de enseñar y evaluar a distancia es más compleja en primaria que en secundaria?
La evaluación se complejiza a medida que disminuye la edad de los alumnos. Un estudiante universitario o los alumnos de los últimos años del secundario pueden ser evaluados por los docentes con mayor facilidad. Son estudiantes que tienen mayor autonomía a la hora de diseñar sus caminos de conocimiento. A medida que bajan las edades de los estudiantes se hace más difícil esa tarea evaluatoria del maestro y es cuando sí o sí se necesita  algún adulto responsable como mediador. Porque los niños  requieren otras ayudas y un mayor acompañamiento tanto en la educación presencial como en la que se da a distancia. 

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