Promueven crear criptomoneda para “premiar” a ciudadanos que reciclen

Lunes 23 de septiembre de 2019
JellyCoin está construida sobre la tecnología Blockchain, la misma del Bitcoin.
Nazarena Torres

Por Nazarena Torrespolitica@elterritorio.com.ar

La sustentabilidad ambiental se posiciona hoy como objetivo principal de las iniciativas privadas y públicas.
Es que la conciencia medioambiental y la necesidad urgente de cambiar hábitos ponen sobre el tablero distintos proyectos tendientes al aprovechamiento de los recursos y la disminución del daño hacia el planeta.
En ese marco, Misiones no se queda atrás y hace tiempo vienen impulsando distintas ideas para volverse más sustentable. Una de ellas reúne a distintos conceptos, no sólo pensando en la reutilización de residuos, sino también en la posibilidad de una retribución a través de una moneda electrónica.
De esta manera, comienza a tomar forma la denominada “criptomoneda misionera”.
JellyCoin es una criptomoneda complementaria sostenida por un “nuevo commodity de la basura” construida sobre la tecnología Blockchain (la misma que hace posible la moneda virtual de referencia Bitcoin) y será la moneda con la que se retribuirá a los ciudadanos comprometidos con la recuperación de residuos varios, principalmente el plástico.
Para concretar esto, la provincia de Misiones se adhirió al proyecto Colmena, en un trabajo conjunto del Ministerio de Industria y la Fundación para el Desarrollo Colaborativo (Fudeco), que ya se encuentra a punto de realizar la primera prueba piloto en Campo Viera.
Gabriel Gortari, diseñador industrial, docente y presidente de la Fundación, explicó a El Territorio que el objetivo principal es “la recuperación de los residuos plásticos con una práctica activa del ciudadano, premiándolo con la criptomoneda con la que podrá adquirir otros productos, se trata entonces de una red social colaborativa con un sistema de retribución”.

Comprar con la JellyCoin
Según explicó Gortari, “el proyecto prevé la asociación con empresas que también busquen trabajar en la responsabilidad social empresaria, entonces podrán dedicar un porcentaje de inversión a respaldar esta criptomoneda, y al tiempo comprometerse con el cuidado del medioambiente”.
La idea, en este sentido, es que los ciudadanos puedan comprar ciertos productos de empresas asociadas con la criptomoneda, o bien que puedan adquirir aquellos productos que han sido incluso recuperados a través de los residuos, puesto que el proyecto prevé también el agregado de valor a la basura como materia prima.
Y de la misma manera, se buscará la contribución de las municipalidades, para que haya un acuerdo en el pago de las tasas -por ejemplo- a través de este medio. “La idea fomentará el crecimiento de la ciudad y capitalizará los recursos, por lo que creemos que Estado y privados podrán trabajar conjuntamente para esto”, señaló.

Prueba piloto
Más allá de la novedad de la criptomoneda misionera, Gortari dejó en claro que la meta es el cambio de hábito respecto a la reutilización de residuos.
“Necesitamos un cambio cultural, darle un nuevo valor a lo que hoy es basura, después el tema económico se irá generando”, afirmó. Por esa razón, los integrantes del proyecto Colmena ya se encuentran organizando la primera prueba piloto que se hará en Campo Viera.
“Serán 100 familias que trabajarán con nosotros separando los residuos. Primero buscamos los plásticos, pero más adelante también estaría bueno trabajar con otros materiales, como papel. Nuestro trabajo en ese caso será bajar al territorio, generar ajustes de diseño y empezar con el funcionamiento de todo el plan para ver qué opciones tenemos”, aclaró. La iniciativa busca expandirse a toda la provincia y otras jurisdicciones.
Consultado sobre si este proyecto tiene similitudes con otros en diferentes países o provincias, Gortari señaló que en características es único: “Hay algunas aproximaciones pero muy fragmentados y pensado desde lo empresarial, en este caso, como está evolucionando localmente tiene una visión holística y desarrollo integral”, apuntó.
Para cerrar, el presidente de la Fundación manifestó que el proyecto es amplio e incluso incluye también la posibilidad de generar una incubadora de emprendimientos utilizando los residuos reciclados.
“Se trata de una economía circular, con un modelo colaborativo y distribuido, donde además de atender la problemática de los residuos a través del reaprovechamiento, también se genera un sistema monetario respaldado por los mismos recursos recuperados, generando nuevos emprendimientos que produzcan nuevos productos , dinamizando las economías regionales y marcando un compromiso con el medioambiente”, concluyó.

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