Profesionales de la salud vaticinan posible colapso en el sistema de prestaciones

Viernes 11 de octubre de 2019
La mayoría de los productos sanitarios está dolarizada. | Foto: Natalia Guerrero
Nazarena Torres

Por Nazarena Torres politica@elterritorio.com.ar

Argentina no cuenta con un Ministerio de Salud de la Nación desde el 5 de septiembre del año pasado. Desde entonces, el sistema - que ya venía con importantes problemas estructurales - comenzó a caer en picada hasta llegar al límite del colapso. 
En esa situación se encuentran hoy los distintos agentes referentes a la sanidad en el país: médicos de distintas especialidades, farmacéuticos, odontólogos y bioquímicos, entre otros, que se unieron para tratar de encontrar una solución. 
Conformaron  la Unión de Confederaciones de Profesionales de la Salud (Ucops) para realizar planteos conjuntos sobre un escenario que parece no haber tocado fondo aún. 
Por su parte, también empresarios y sindicalistas del sector de salud presentaron en forma conjunta un proyecto de emergencia sanitaria-farmacológica en el Congreso Nacional, teniendo en cuenta el importante incremento en medicamentos que, según el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), fue del 360% promedio entre noviembre de 2015 y septiembre último. A esto se suman otros insumos y presiones fiscales que ahogan a los consultorios y clínicas. 
Con todo este panorama, los profesionales privados se encuentran en una encrucijada, puesto que, si bien la vocación de servicio está a la orden del día, muchas veces no llegan a cubrir ni siquiera los costos mínimos necesarios para los equipos que utilizan. 
A esto se agrega otro problema de vieja data: los pagos diferidos de las obras sociales. Según explicaron los especialistas, el abono se hace a 60, 90 y en casos hasta 120 días, cuando el valor ya se licuó por la acelerada inflación. 

Obras sociales
De acuerdo a lo que remarcaron desde la Ucops, la salud pública propiamente dicha atiende al 30 por ciento de la población, mientras que el otro 70 se atiende de forma privada, obras sociales o prepagas. 
Jorge Coronel, presidente de la Confederación Médica de la República Argentina (Comra), destacó en diálogo con El Territorio que la preocupación es de todos los sectores y los reclamos giran en torno a los mismos ítems: los altos costos en insumos dolarizados, la importante presión impositiva y la falta de actualización en aranceles de las obras sociales sumado a la tardanza en los correspondientes pagos. 
“Hay un desfasaje entre lo que se paga para el funcionamiento y lo que recibimos, realmente hemos pensado en dejar de brindar ciertas prestaciones a obras sociales y eso afectaría a gran parte de la población”, señaló. 
Por su parte, Guillermo Rivero, presidente de la Confederación Odontológica de la República Argentina (Cora), argumentó que “las obras sociales no pueden acompañar los aumentos, lo entendemos, pero lo cierto es que hacemos una prestación hoy y la cobramos dentro de 120 días, cuando ya hay otros costos y el dinero ya no tiene el mismo valor”. 
“El último eslabón siempre es el prestador, hay una crisis y el sistema está por colapsar. El Estado delegó la salud en privados y nos estamos sosteniendo apenas porque la cadena de pago es lenta pero sigue, pero si se llega a cortar la cadena de pago realmente esto colapsa”, señaló. 
Al mismo tiempo, María Alejandra Arias, presidente de la Confederación Unificada Bioquímica de la República Argentina (Cubra), señaló que “estamos realmente complicados y preocupados, por ejemplo, en Misiones sabemos que no cobraron todavía Pami, porque van pagando de a dos provincias por región en promedio, y recién los que cobraron ahora en septiembre lo hicieron por prestaciones que brindaron en mayo”. 
“Sabemos que así se va a resentir la prestación, no podemos más y la situación es mucho más compleja de lo que se piensa”, afirmó.

Costos y presión fiscal
“Ya hemos llevado los reclamos a las autoridades económicas para tratar de disminuir la presión fiscal que tenemos sobre nuestros hombros, también llevamos a la superintendencia de salud para que lo tengan en cuenta a la hora de sentarse a negociar”, contó Coronel. 
Es que, según informaron, la cantidad de impuestos que deben pagar deja en jaque a los profesionales que también deben hacerse cargo de otros costos, como los servicios básicos para el funcionamiento de consultorios o clínicas. 
“En todo el país es dramático, se hace muy difícil así. La mayoría importa en dólares, como los reactivos de laboratorio, los productos odontológicos, las sondas, los insumos descartables pero eso no cubren las prestaciones”, manifestó el titular de la Confederación Médica. 
A esto, Rivero agregó que “del total del arancel que cobramos, más del 60 por ciento es insumos, pero cuando nos cobran los impuestos nos cobran por todo el arancel y se produce una diferencia que impacta”. 
En tanto, Arias determinó que “el dinero no alcanza para cubrir todos los gastos, nosotros los bioquímicos debemos comprar insumos como reactivos, que están dolarizados o atados al dólar. Incluso hasta hay casos de desabastecimiento porque los distribuidores no quieren vender debido a los constantes cambios en los precios”. 

Unificación y pedido
“El objetivo de esta unión es establecer un espacio de debate que genere propuestas para mejorar la salud de los argentinos y la calidad de los servicios que brindamos cotidianamente, como así también, coordinar la acción y los intereses de los profesionales que representamos”, explicaron desde la Unión. 
Seguidamente añadieron que “preocupa el escenario de crisis, los altos costos de los insumos, la carga impositiva y los graves problemas financieros que ponen en riesgo la calidad de las prestaciones”.
“Ante esta situación, alertamos en torno a la posibilidad de que una parte de la población quede fuera de la prestación de salud, vemos que el colapso del sistema impacta directamente en la atención que recibe la sociedad”, ratificaron. 
Por su parte, Coronel también se refirió a lo que pasa en el sector público con los salarios, y manifestó que “se ha venido a menos”. 
Mencionó que hay muchos casos donde hay profesionales contratados durante años en salud pública sin tener acceso a otros beneficios. “El Estado es el que más tiempo tarda en pasar a planta permanente a sus trabajadores”, criticó. 
Las cuatro confederaciones que nuclean a los profesionales de la salud de todo el país (médicos, odontólogos, bioquímicos y farmacéuticos) se encuentra en la conformación de documentos conjuntos que presentarán a fin de obtener algún tipo de auxilio. Urgen, al menos, una ayuda por parte del Gobierno que dejó sin Ministerio y sin fondos a una de las áreas más importantes y sensibles para la sociedad. 

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