“Por culpa de esta gente perdí todo y me tuve que meter en la droga”

Jueves 19 de septiembre de 2019 | 11:45hs.
Segundos después de sentarse frente al Tribunal Penal Uno de Oberá, Víctor Rosendo Álvez (40) apuntó sin titubear contra los tres imputados que llegaron a juicio por el robo e intento de homicidio que padeció el 19 de enero de 2016 en su casa de La Línea, en Panambí. 

Con inocultable bronca dibujada en el rostro, aseguró que Sergio Fabián Rodríguez (29) y Juan Cardozo (27), más un tercer sujeto que nunca logró identificar, fueron los autores materiales de los cinco disparos que recibió, cuatro en el abdomen y el restante en la pierna derecha. Tras lo cual se llevaron alrededor de 60.000 pesos que estaban dentro de un maletín en su Volkswagen Vento.

Asimismo, acusó a Martín Andrés Cardozo (32), alías Martinsiño, de ser el autor intelectual del atraco junto a su ex cuñado Víctor Vera. Precisamente, Cardozo llegó al debate oral como el tercer imputado, no así Vera.

“Me destruyeron la vida. Por culpa de esta gente perdí todo y me tuve que meter en la droga. Después me descubrieron que andaba en eso y pagué con la cárcel. Recién hace un mes recuperé mi libertad. Y si estoy vivo es por milagro de Dios”, subrayó Álvez ante el Tribunal.

Hasta aquí, ambas afirmaciones fueron verdades incontrastables, puesto desde un primer momento los médicos que lo atendieron dejaron en claro que la gravedad de sus heridas -sobre todo los cuatro balazos en el abdomen- pusieron su vida al borde del abismo. 

Ya recuperado, fue implicado en una causa por narcotráfico. En juicio abreviado admitió que se dedicaba al narcomenudeo y fue condenado a cuatro años de prisión. 

El mes pasado le concedieron el beneficio de la libertad condicional bajo tutela de su concubina, Rosana Bogado, por lo que regresó a la misma vivienda donde lo asaltaron.

Lluvia de balas
Según relató la víctima, el 19 de enero de 2016 al mediodía escuchó que golpearon las manos frente a su casa y cuando salió fue abordado por Rodríguez, Juan Cardozo y un tercer sujeto que no logró identificar. Los tres estaban armados y le pidieron la plata. 

Álvez trató de evitar que ingresen a la vivienda, donde estaba su familia, por lo que se produjo un forcejeo y le dispararon. 

“Rodríguez me pegó el primer tiro, pero también me tiraron los otros. Ahí corrí para atrás. Entraron a la casa y le pidieron las llaves del auto a mi señora. Cuando se iban, Rodríguez me disparó otra vez y me pegó en la pierna”, detalló. 

Respecto a los imputados, aseguró que sólo conocía de vista a Martinsiño Cardozo, quien mantenía una relación comercial con su cuñado. Incluso, el acusado era muy allegado a la madre de Álvez, con quien viajó varias veces a comprar al Paraguay.

“No tengo dudas de que Martinsiño y mi ex cuñado Víctor Vera planificaron el robo. Vera era remisero de Martinsiño, traía cosas del Paraguay para él. Por eso el 19 (de enero de 2016) fueron a Paraguay y esa noche se quedaron a dormir ahí, lo que nunca antes hicieron, sólo para tener una coartada”, opinó. 

También señaló que su cuñado habría planificado el atraco porque le tenía bronca por una pelea anterior y “por eso me hizo esa maldad. Él le dijo a Martinsiño que yo manejaba plata porque trabajaba con madera y planearon todo”.

Álvez se molestó cuando la fiscal Miriam Silke, subrogante de Estela Salguero, le consultó sobre el origen del dinero. “Parece que me está juzgando a mí y no a estos bandidos”, reclamó. Por ello la presidenta del Tribunal, Lilia Avendaño, le llamó la atención. 

Otro cruce se produjo con Rodolfo Riotorto, defensor de los hermanos Cardozo, quien le preguntó cómo conoce tanto de armas, puesto que describió con exactitud los calibres que portaban los delincuentes. “Toda la vida me gustaron las armas y todos los días miro programas de armas”, justificó.

Coincidencias y dudas 
El expediente 6037/16 está caratulado como “robo en poblado y en banda agravado por el uso de arma de fuego, homicidio en grado de tentativa por uso de arma de fuego y portación ilegítima de arma de fuego, y participación secundaria en el delito de robo en poblado y en banda agravado por el uso de arma de fuego”. 

Rodríguez y Juan Cardozo llegaron al debate privados de su libertad, mientras que Martinsiño fue beneficiado con la excarcelación hasta que se dicte sentencia.  
Ayer, en la primera audiencia del juicio, un hijo y la esposa de Álvez prestaron declaración, aunque tuvieron contradicciones.  

Incluso, primero Braian Álvez (17) dijo que Martinsiño estaba en el patio, pero luego aclaró que se confundió y que vio a Rodríguez. 

Por su parte, Rosana Bogado coincidió con su marido al acusar a Rodríguez y a Juan Cardozo como dos de los autores materiales. 

Otro testimonio con dudas fue aportado por Silvio Melnik (43), chofer de colectivo que el día del hecho hizo la ruta Oberá-Panambí al mediodía. 

El testigo no reconoció a ninguno de los imputados, al tiempo que se excusó de no recordar detalles porque hace poco más de un mes padeció un ACV. 

Con relación a la instrucción, ratificó que dos o tres sujetos subieron en Los Helechos y se bajaron en La Línea. “Cuando me pagó el boleto, vi que uno tenía un tatuaje en el cuello”, señaló. Esta característica coincide con Rodríguez. 

En cambio, en la instrucción dijo que uno de los sujetos tenía tatuada una lágrima y otro un tatuaje en el cuello con forma de cadena. 

Acusaron a la Policía 
En la víspera, parte de la estrategia de la defensa consistió en que los testigos fueron inducidos por la Policía mediante la exposición de fotografías, puesto que los tres imputados poseen antecedentes penales.  

A su turno, Martinsiño Cardozo aseguró que no tuvo nada que ver con el hecho ni tenía necesidad de hacerlo porque gana bien como comerciante. Ni siquiera sabía dónde vivía la víctima, agregó.

“Ese día fui a Paraguay con mi camioneta, crucé tipo 11 y están todos los registros”, remarcó. 

En otro tramo, afirmó que los cargos en su contra fueron “armados por la Brigada de Investigaciones, porque antes les hice una denuncia por un allanamiento que hicieron en mi casa. Después me perseguían y me amenazaban. Sobre todo (los policías) Arenhardt y Núñez”.

Su hermano Juan Cardozo afirmó que no conoce a la víctima ni a su familia. Dijo que el día del hecho se levantó, fue a reparar su moto y después ayudó a su padrastro en la construcción de la casa de su mamá, en San Miguel. 

También apuntó a la Policía: “El día que me detuvieron, los policías Parafuso y Arenhardt me torturaron. Me apretaron los testículos, el cuello y me noquearon. Estuve tres días incomunicado. La Brigada armó la causa porque siempre le tuvieron bronca a mi hermano”. 

En tanto, Rodríguez se abstuvo de declarar. El debate continuará hoy, desde las 8.30, con la declaración de más testigos. 

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