Pericia confirmó exceso de velocidad y reforzó la supuesta intencionalidad

Domingo 8 de septiembre de 2019 | 02:00hs.
Cristian Valdez

Por Cristian Valdez fojacero@elterritorio.com.ar

El domingo 21 de octubre del año pasado los habitantes de Puerto Esperanza se despertaron conmovidos por la muerte de Lidia Raquel Aquino (24) en un siniestro vial ocurrido en una de las principales calles de acceso a la localidad.
Se informó oficialmente en aquella oportunidad que un Citröen C4 había despistado y chocado contra un árbol. El conductor, Horacio G. (36) -concubino de la víctima-, y cuatro menores de edad -entre los que estaba un hijo de la pareja- fueron rescatados con heridas, en tanto que el cuerpo de la mujer fue hallado en el asiento del acompañante. El brutal impacto fue de su lado.
Días después de ese luctuoso episodio la hipótesis accidental pasó a segundo plano a instancias de la denuncia penal que radicó una hermana de la víctima, Sonia Aquino, acusando a su cuñado de haber provocado el choque para matar a la joven. Pidió que se investigue como femicidio.
Soledad colocó a su hermana como víctima de constantes episodios de violencia de género y aseguró que vivía amenazada por el hombre que, supuestamente, en las horas previas a esa madrugada fatídica habría dicho que la iba a asesinar. 
Para sostener eso detalló una serie de episodios que demostrarían un marcado nivel de sometimiento durante casi siete años que tenían de convivencia. Logró también captar el interés del Instituto Nacional de Mujeres que desde entonces monitorea los avances de la causa. 

Testimonios relevantes
Recientemente la investigación tuvo novedades que podrían derivar en el cambio de imputación del sospechoso -acusado inicialmente por homicidio culposo- e incluso en un pedido de detención. 
Es que los peritos de la Secretaria de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic) del Poder Judicial concluyeron que el hombre manejaba a una velocidad excesiva y eso habría sido parte determinante en el despiste y posterior choque. 
El informe se desprende de la pericia técnica sobre el automóvil requerida en su momento por el titular del Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú, Martín Brites y le otorga relevancia al aporte de dos hermanos y un sobrino de la fallecida que esa madrugada viajaban en el asiento trasero del coche y en sus declaraciones testimoniales aseguraron que la mujer imploró varias veces a su pareja que deje de acelerar para evitar el siniestro e incluso llegó a forcejear sobre el volante pero éste habría hecho caso omiso hasta chocar contra el árbol.
Si bien en esta instancia de la pesquisa a partir de la velocidad del impacto no se puede determinar la intención del acusado de producir el daño, el cúmulo de elementos de prueba que colocan a la víctima en una posición de sometimiento y receptora de varias amenazas de muerte, dejan al sospechoso en una situación bastante comprometida.   

“Ella rogaba que frene”
Con dolor por haber perdido a su hermana hace casi un año, Laura Aquino (33) implicó al padre de su sobrino. Pidió que las autoridades judiciales sigan investigando y aseguró que junto a Sonia (hermana que vive en Entre Ríos) no descansará hasta probar la responsabilidad del hombre.
En diálogo con este matutino describió un verdadero calvario: “Esa noche fueron a cenar a la casa de unos parientes, en ese lugar comenzaron a discutir porque él (por Horacio) le reclamaba cosas del trabajo. No quería que ella trabaje. En ese momento, en la mesa, adelante de todos le dijo que disfrute porque era la última noche que iba a disfrutar”. 
En ese tramo contó que “dejaron a los chicos en esa casa, se fueron a un baile de la zona, habrá consumido alcohol y de regreso, como a las 5 de la madrugada juntaron a los chicos para ir hacia su propiedad. Ni bien salieron, a toda velocidad se metió a una zona de monte por lo que ella le suplicó que no haga eso porque estaban los chicos y cuando salió otra vez al asfalto, se puso el cinturón y empezó a los volantazos”.
“Los chicos iban en el asiento de atrás, de un lado para otro. No le importó. Eso que estaban mis dos sobrinos (uno, hijo de la pareja, y otro de otra hermana) y mis hermanos, que son adolescentes y casi se mueren pero cuando se recuperaron contaron todo lo que había pasado. Con lágrimas en los ojos confirmaron que ese tipo empezó a acelerar a fondo el coche, ella le rogaba que frene y empezó a girar el volante para no chocar pero él se fue directo hacia el árbol. Cumplió lo que le había dicho. La mató”, lamentó Laura.  
De acuerdo a lo que relató cuando prestó declaración testimonial ante las autoridades, no era la primera vez que el hombre infundía miedo a través de amenazas de muerte. Lamentó que su hermana nunca lo denunció por miedo y que los vecinos sabían, pero no se metieron aunque la chica estaba decidida a separarse. “Me dijo una semana antes que no aguantaba más, que se iba a separar”, recordó.
“Siempre la amenazaba. Si no era con su hijo, decía que le iba a hacer algo a mi papá. Una noche me llamó pidiendo auxilio porque le pegó en la cabeza con un revólver, por lo que, conociendo la violencia que ejercía sobre mi hermana, no tengo dudas de que chocó para matarla. No fue un despiste como quisieron hacer figurar. Fue el triste desenlace de muchos años de violencia”, manifestó.
Laura comentó que una anterior pareja del hombre sufrió episodios de violentos y apeló a ella para que cuente ante las autoridades cada uno de dichos ataques. “Es demasiado violento, amenaza para que le tengan miedo pero le digo que no tenemos miedo. Estamos seguros de que mató a Lidia y no queremos que este asesinato quede impune”, puntualizó y en ese punto lamentó que el acusado “jamás se acercó a hablar con nosotros, no le importó porque para él es como si fuera que mato un perro y nosotros vamos a buscar justicia aunque nos duela la indiferencia que existe en el pueblo”. z

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