Pediatra ganó el único lugar disponible para formarse en medicina paliativa

Viernes 14 de junio de 2019 | 17:30hs.
Se formó como pediatra en Posadas y ahora hace su posgrado en Buenos Aires.

Por Esteban Bueseck interior@elterritorio.com.ar

La médica Noelia Pared (28) ganó el único lugar disponible en el país para una beca de posgrado en cuidados paliativos pediátricos. Se trata de una formación posbásica financiada por la Fundación Pequeños Peregrinos con asiento en la ciudad de Buenos Aires, donde la profesional de la salud misionera comenzó con su especialización -que le demandará dos años- el pasado 3 de junio en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
La misionera, recibida de médica en la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) y formada como pediatra en el Hospital Fernando Barreyro de Posadas, siempre sintió interés por los cuidados a pacientes con enfermedades crónicas o que amenazan la vida.
“Me gustaba la terapia intensiva, la oncología y cuando estaba terminando la facultad me di cuenta del gusto que tenía al trabajar con niños. El pediatra se involucra mucho con la familia de los pacientes y en la residencia noté el interés por esta área que no sabía bien qué era hasta que pude rotar y vi que esta especialidad trata lo que me gusta que es ver desde lo psicológico, lo emocional, hasta lo espiritual”, señaló a El Territorio.
Si bien la medicina paliativa en adultos tiene un poco más de presencia en algunas provincias, en niños todavía está en sus comienzos y resta un largo camino por recorrer. No existe en el NEA un servicio pediátrico dedicado exclusivamente a atenuar las complicaciones que acarrea un tratamiento médico o enfermedades incurables; es por ello que “la idea es volver y poder llevar un poco de esto que está acá y que un montón de chicos no lo reciben porque no hay en Misiones y tampoco cerca. Por eso para mí estaría bueno volver y poder comenzar algo porque tenemos una infraestructura muy linda, hay personal y creo que se pueden sentar las bases para arrancar un servicio de cuidados paliativos”. Destacó que “está bueno que hayan dado la oportunidad de formarse a gente que quiere volver, reinsertarse y formar recurso humano”.
La profesional de la salud recordó tuvo el click definitivo que la llevó a optar por esta especialidad posbásica el año pasado, en su último año de residencia, cuando le tocó hacer una rotación por el Hospital Garrahan: “Y justo surgió este año la beca, me enteré en febrero, pasé varias instancias desde presentar la documentación, una entrevista, fui quedando en la selección y finalmente me dieron la noticia a finales de mayo para este, que era el único lugar disponible con beca rentada”.

Dar calidad de vida
Uno de los pilares de la medicina paliativa es ayudar a las personas con una enfermedad grave a sentirse mejor. Prevenir o tratar los síntomas y efectos secundarios de la enfermedad y los tratamientos. Con los cuidados paliativos también se tratan problemas emocionales, sociales, prácticos y espirituales que la enfermedad plantea. Cuando las personas se sienten mejor en estas áreas, tienen una mejor calidad de vida.
“Por ahí uno piensa que se trabaja sólo con chicos que tienen patologías que amenazan a la vida, pero también se trabaja con mucha patología de piel que no responde al tratamiento, pacientes neurológicos crónicos y chicos que no anduvieron con los tratamientos de primera línea, por ejemplo, síntomas incómodos como la picazón o el dolor, vómitos. Y todas esas patologías que son crónicas y que no tienen chance curativa y van generando un deterioro. Por eso la idea es poder brindar la mejor calidad de vida al paciente”, detalló sobre cómo trabaja un paliativista.
De esta manera se da un sostén no sólo al niño sino también a todo el núcleo familiar que lo acompaña. “Se trabaja mucho con otras especialidades, hay psicólogas, trabajadoras sociales, voluntarios, reiki, musicoterapia. Todo eso ayuda, no es sólo la medicina estrictamente farmacológica”, sostuvo.
Sobre su formación pediátrica en la capital misionera recordó: “Me pasó muchas veces la impotencia que uno tiene por encariñarse mucho con un chico. Tener el diagnóstico, ver cómo la familia se lo toma, ver la evolución, que a veces no es muy buena. A algunos médicos quizás les choca más que a otros. Yo por mi personalidad y el área que elegí siempre me gustó dar ese acompañamiento, sentarme a hablar con los padres, formar un vínculo”.
Si bien aquí no hay un espacio dedicado netamente a lo paliativo, desde el Servicio de Hemato Oncología del Pediátrico se busca de manera interdisciplinaria atender cualquier mal que aqueja a los pequeños. En ese sentido rememoró a sus mentores Silvana Alderete y Fernando González “quienes son como mis padrinos porque siempre me apoyaron mucho. Por eso mi idea al volver es poder trabajar con ellos y con los demás profesionales porque en Misiones tenemos todas las especialidades y todos los tipos de pacientes”.
Por su parte, Victoria Cetera, coordinadora docente de residencias del Hospital Pediátrico plasmó en un saludo que difundió la fundación que la beca “significa un bien para esta provincia, porque influirá en una franja etárea de casi el 40 % de la población. Existen alrededor de 400.000 niños menores de 18 años sin la posibilidad de acceder a los cuidados paliativos debido a la falta de formación en esta especialidad pediátrica. Hicieron, y van a hacer, un poco más por una mejor calidad de vida de los niños que habitan Misiones”.

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