Pasión y Voluntad de hierro a trote

Jueves 30 de julio de 2020 | 05:00hs.
Roxana Ramírez

Por Roxana Ramírez deportes@elterritorio.com.ar

La cuarentena frenó las competencias, pero no pudo congelar la pasión de Nilda Vega por correr. La reconocida atleta se las ‘amañó’ para trotar en pocos metros cuadrados en su casa al inicio del aislamiento social preventivo y obligatorio por la pandemia; pero desde junio, con la habilitación del running, aprovecha con creces la oportunidad de llevar su plan de entrenamiento a donde le gusta estar: en la pista de atletismo del Centro Provincial de Alto Rendimiento Deportivo (Cepard) y las calles posadeñas.

“Cuando salí de casa -el martes- para entrenar, hacía 2 grados y en la pista seguramente hacía menos porque había escarcha en el pasto, pero bueno había que entrenar, no queda otra”, explica Nilda, que a sus 60 años tiene una voluntad de hierro, digna de admiración.

Esta marcada pasión que la enciende cada mañana la lleva hace 25 años ininterrumpidos a hacer  podios provinciales, nacionales y copas mundiales entre los masters.

La posadeña se levanta muy temprano para comenzar su entrenamiento los días de pista. A las 5 está dando sus primeros trotes recorriendo entre 10 y 20 kilómetros, luego se pone a punto y parte a trabajar en una casa de una familia, también cuida a una persona con problemas de salud por la tarde y entrena en la calle a la siesta. Esa rutina, que lleva adelante los días de semana, no la frenan para descansar los ‘findes’, que son momentos en los que hace fondos, tramos largos a trote en caminos locales.

“Voy dos veces de semana a la pista, el resto de los días entreno en la zona del anfiteatro de El Brete desde las 14, también voy al gimnasio y los fines de semana ya podemos salir a hacer fondo en los tramos entre el Cepard e Itaembé Guazú”, comparte esta incansable atleta, madre de tres hijos que hoy por hoy son sus fans.

“Mi familia está contenta, le gusta lo que hago y me dicen ‘mami vos ya nos diste todo, ahora te toca disfrutar’. Yo trabajé en casa de familias para que ellos pudieran estudiar y ahora los tres son policías, estoy chocha con ellos y ellos conmigo viéndome correr”.

El viento en la cara
Para ella este volver al ruedo desde junio, con la habilitación del atletismo bajo protocolo,  fue “muy lindo después de tantos días de encierro”, pero más allá de eso, Nilda remarca que nunca dejó de correr incluso en los meses de aislamiento obligatorio.

“Tenía un entrenamiento a full en mi casa. El primer día de cuarentena empezamos a correr macetas... jamás pensé que iba a hacer un circuito en mi casa para correr -risas-. Entrenaba todo los días en 30 metros cuadrados y en una hora hacía unas 400 pasadas y ni me daba cuenta lo que estaba haciendo, sólo quería correr”, explica.

Además, se las amañó -como muchas personas-, armando elementos de gimnasio con lo que había en su casa.

“Primero me daba vergüenza hacer las rutinas con las botellas de agua, pero vi que mucha gente hacía gimnasia de esta manera. También trabajaba las piernas subiendo y bajando de cajones de cerveza que me prestaron y alquilé una bicicleta fija, con imaginación me las arreglaba”, señaló con picardía.

Pero en junio volvió a sentir la libertad de correr por las calles que habitualmente recorría previo a la pandemia y la pista del Cepard la tiene firme, haga frío o calor.

“Me acuerdo que el primer día que pude correr fue un sábado y tenía que hacer 10 kilómetros, pero hice 20”, recordó entre risas. Es que el recorrido entre su casa y la costanera se hizo largo, y fue casi una excusa para sacarse las ganas de trotar en las calles después de tanto tiempo.

En cuanto al calendario nacional, Nilda explicó que se comunicaron desde el Círculo Argentino de Atletas Veteranos, al cual está federada, y le recomendaron que “siga entrenando y no me lastime porque en diciembre se haría una competencia de Masters en el Cenard, pero la verdad es que no sé si podré viajar, tengo miedo y además pienso que va a ser difícil en el caso que lo pudiera hacer porque tengo personas a cargo de mucho riesgo en mi casa”, admitió la misionera sobre su realidad.

Y agregó que “me cuido mucho y cumplo con el protocolo. Uso el barbijo tapando la boca con la nariz afuera y si tomo mucho ritmo lo bajo y respiro un tramo por la boca; pero si veo una persona que se acerca me coloco nuevamente, aunque me cruzo con muy poca gente, casi siempre estoy sola”.

Este año Nilda tenía en el calendario el Mundial de Masters en Toronto, Canadá, que se vio frustrado por la situación sanitaria mundial, pero ella no pierde las esperanzas de poder hacerlo en el 2021. “Me quedan recuerdos de los otros mundiales en mi corazón hasta que pueda volver a competir”.

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