Pasión femenina por la libertad

Lunes 30 de septiembre de 2019
Belén Spaciuk

Por Belén Spaciuksociedad@elterritorio.com.ar

Libres, como el viento que va y viene sin rumbo fijo, sin dar explicaciones. Así se sienten ellas, las mujeres moteras que hace ya muchos años recorren distintos puntos del mundo haciendo lo que las apasiona: viajar en dos ruedas.
Seguras de sí mismas y disfrutando de lo que definen como “la mejor etapa de sus vidas”, Eva, Pinky, Carolina, Dalila, María, Silvina, Jael, Sandra, Silvia, Edith, Luisa, Miriam, Manuela y la pequeña Meylín, de 12 años, dialogaron con El Territorio sobre el significado de ser moteras, el empoderamiento que implica romper con los estereotipos machistas del motociclismo y la importancia de valerse por sí mismas.
Con un sol a pleno, opacado por el brillo que resaltaba la emoción en los ojos de cada una, llegaron en caravana hasta Posadas. Las mujeres de Leandro N. Alem, Oberá, Guaraní, Puerto Rico, Garuhapé, Garupá, Candelaria y la capital misionera se estacionaron en la Cascada de la Costanera sur para, en grupo, compartir sus travesías y experiencias.
“Es que nosotras nos sentimos parte del motociclismo, nos sentimos incluidas. Entre los moteros no hay distinción de género o edad, porque esta hermandad nos enseñó a compartir no solamente el amor por las motos, sino también el amor por la vida, por la adrenalina, por las aventuras. Es un estilo de vida que amamos y defendemos”, comentaron llenas de vigor.
Rompiendo estereotipos machistas, ellas recorrieron gran parte del país y otros tantos lugares como Brasil, Paraguay y Bolivia, demostrando que pueden valerse por sí mismas y lograr todo aquello que se propongan.
Son maestras, profesoras, vendedoras. Todas tienen una profesión, trabajo u oficio al que se dedican. Pero los que las une es la pasión por la libertad: “Porque ser motera no se trata solamente de subirte al vehículo y emprender viaje. Para ser motera hay que aprender mucho. Se trata de arreglarte sola y sentirte feliz por ser tan independiente”, contaron.
“Por el camino pueden surgir inconvenientes y es necesario que cada una sepa defenderse. Se trata de parchar la cubierta cuando se pincha por el camino, poner o ajustar la cadena cuando es necesario, cambiar el aceite o las luces en caso de que se hayan quemado. En fin, podrían surgir mil contratiempos por el camino que debemos resolverlos solas y que podemos hacerlo solas. Porque en verdad podemos, sólo es cuestión de creer en nosotras mismas”, agregaron.
Es que asumir esa independencia también tiene que ver con eso: “Cuando nos referimos a la libertad no hablamos solamente del hecho de sentirnos libres viajando y emprendiendo aventuras, sino que también tiene que ver con empoderarnos y valernos por nosotras mismas sin estar pidiendo socorro”, agregaron.

Tipologías
Algunas mujeres viajan solas y otras tantas viajan como acompañantes de su pareja. Pero “estén o no al mando del manubrio, todos los que eligen este estilo de vida y deciden realizar viajes en moto son moteros”, señalaron al unísono.
Tal es el caso de Meylín, que con tan sólo 12 años decidió unirse al grupo. Pese a que su edad no le permite acumular kilómetros recorridos ni manejar una moto, la niña tiene muy clara su meta a futuro: “Todavía no pude viajar mucho, por cuestiones burocráticas y de seguridad, pero me encantan las motos y una de mis metas cuando cumpla los 18 es empezar a viajar en moto. Me apasiona este estilo de vida”, compartió la niña con este medio.
Al igual que Meylín, muchas mujeres viajan como acompañantes de su pareja en la motocicleta. “Están quienes viajan solas, otras viajan con amigas y otras viajan acompañando a su pareja. Pero todos somos moteros”, indicaron.
Según explicó el grupo femenino del motociclismo en Misiones, el motero no es solamente ese que viaja frente al manubrio, concentrado en el camino, sino que aquel que lo acompaña en el viaje también entra en la categoría de motociclista.
“Es que la moto es un vehículo para hasta dos personas y tanto el que conduce como el acompañante son moteros, por eso hay dos tipos de motociclistas”, explicaron. Pero el hecho de viajar como acompañante no quiere decir que no tenga responsabilidades. “No es solamente sentarse arriba de la moto. El acompañante también conduce porque viaja pendiente, mirando los lomos de burro, los semáforos, las curvas y estudiando si se puede o no pasar a otros vehículos por la ruta”, destacaron.
Es que ser motociclista es una forma de vida. La mujer motera es libre y feliz. Y, desde hace muchos años, ocupa un lugar preponderante en el motociclismo de Misiones, porque “viajando nos sentimos libres, empoderadas y felices”, concluyeron ellas.

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