Pareja poliladron, en la mira por el robo de armas a camaradas

Viernes 14 de junio de 2019 | 06:30hs.
La Policía allanó la vivienda en construcción de la pareja. | Foto: Luciano Ferreyra
Por Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

El 28 de mayo pasado, El Territorio publicó detalles exclusivos sobre la desaparición de dos pistolas 9 milímetros propiedad de una pareja de efectivos de la Policía de Misiones que trabajan en la Seccional Tercera de Oberá.
Por diferentes indicios, desde un primer momento los investigadores sospecharon que los malvivientes podrían haber contado con información que les facilitó el golpe. 
Esa noche, los damnificados asistieron a una cena por el Día de la Policía junto a compañeros de su misma dependencia, un dato bastante reservado.
En la denuncia, los damnificados mencionaron que desconocidos irrumpieron en su domicilio y les robaron sus armas reglamentarias que estaban guardadas en un cajón de un ropero. Además, les sustrajeron 5.000 pesos en efectivo.
Ahora, ante la sucesión de denuncias contra otra pareja de policías, la cabo Alicia K. (27) y el oficial ayudante Marcos P. (28), detenidos desde el lunes por robo y hurto, las autoridades no descartan que los citados tengan relación con la desaparición de las 9 milímetros. 
Según averiguó este matutino, los sospechosos eran muy allegados, conocían la casa y los movimientos del agente Javier S. (26) y la cabo Yésica W. (24), quienes concurrieron a la cena sin sus respectivas pistolas.
Alrededor de las 2.30 del sábado 25, regresaron a su domicilio de Villa Lindstrom, donde constataron el ilícito. Notaron la casa revuelta y el faltante a las armas y el dinero que tenían guardado. 
La División Criminalística tomó huellas en el lugar, las mismas que ahora deberán ser cotejadas con los sospechosos. 

Mercado negro 
Tal como se viene publicando, el modus operandi de la pareja detenida se sustentaba con la fachada de la venta de mercadería de Brasil, sobre todo ropa y calzados. 
De esta forma, se ganaban la confianza de las personas y aprovechaban para delinquir. 
Pero también perjudicaron a compañeros de trabajo, vecinos y amigos, tanto de Oberá como de Panambí, donde residían. 
Precisamente, el conocimiento de ambos sobre la fragilidad de la frontera con el vecino país, además de sus antecedentes, atiza la hipótesis de que podrían haber robado las armas de sus camaradas para comercializarlas.  
En tal sentido, fuentes del caso mencionaron que en el mercado negro son muy requeridas las pistolas 9 milímetros de las fuerzas de seguridad, al punto que en la frontera con Brasil éstas cotizarían en alrededor de 30.000 pesos cada una.  
“En Brasil no hay 9 milímetros, hay calibre 40 que usa la Policía Militar y es muy pesada y lleva menos cartuchos. También hay revólveres calibre 38 o 357 que son lentas. En cambio, las 9 milímetros son livianas, tienen poder de fuego y allá no se fabrican”, precisaron. 

Nuevas sospechas
En la víspera, fuentes de la investigación confirmaron una nueva denuncia contra la pareja poliladron. Esta vez, el sujeto sería el más comprometido, ya que está sospechado de sustraerle la tarjeta de debido y dinero a una compañera de la Comisaría de Los Helechos, donde prestaba servicio. 
En tal sentido, se aguarda el análisis de las cámaras de seguridad del banco para confirmar las sospechas. 
Por su parte, los investigadores esperan que la propietaria de un conocido comercio ubicado en inmediaciones a la Terminal de ómnibus de Oberá oficialice la denuncia por el hurto perpetrado tiempo atrás por la misma cabo de Policía, quien se ganó su confianza y en ocasiones hacía las veces de seguridad privada. 
“En el 2000 llegué a Oberá y ya me robaron de todas las formas posibles. Entradera, motochorro, me encañonaron con un arma cuando estaba en otro local. Incluso me robó una policía que trabajaba conmigo y la descubrimos por las cámaras de seguridad”, detalló en diálogo con este medio. 

Tercer allanamiento 
Ante las nuevas denuncias, ayer personal policial allanó por tercera vez en cuatro días las propiedades de los implicados: la casa de servicio de la Comisaría de Panambí, donde residían, en paralelo a una vivienda en construcción de su propiedad. 
En el operativo del lunes hallaron elementos sustraídos a la jefa de la Comisaría de la Mujer de Oberá. 
También venían siendo investigados por el robo de 50.000 pesos de una vivienda del barrio Londín. Un testigo complicó la situación de los poliladron. 
El martes volvieron a allanar las citadas propiedades y dieron con más elementos comprometedores. 
Se trata de dos cámara fotográficas que fueron hurtadas de la vivienda de una empleada judicial que reside en el barrio Schuster, compañera de trabajo de la policía detenida, quien prestaba servicio en la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Familia. 
También están bajo la lupa por la sustracción de 250.000 pesos y 300 dólares en efectivo. El hecho fue denunciado por Alfredo P. hace tres meses, pero hasta el momento no hubo avances en la investigación. 
“Ahora caímos que tienen que ser ellos, porque conocían todo lo que hacíamos, sobre todo Alicia que es amiga de toda la vida. Desde el primer momento pensamos que era alguien conocido porque usaron una llave que dejábamos en una plantera”, comentaron. 

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