Padres y directivos resisten ante la toma de terrenos escolares en Oberá

Miércoles 12 de septiembre de 2018
Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

A sólo quince metros del mástil se levanta la primera carpa, de fondo suenan los machetes limpiando la capuera y avanza el humo de la quema de malezas. En el corredor de la escuela N° 927 de Villa Stemberg, la directora Mirta Abreu trata de mediar entre la necesidad de las 35 familias que usurparon el terreno de al lado y los intereses de su institución, a la que concurren 210 alumnos.
Por estos días Abreu se instaló en la dirección y casi no volvió a su casa, ya que el sábado tareferos y desocupados del barrio San Miguel tomaron un predio privado lindero y desde un primer momento su temor fue que se instalen en el espacio que pertenece a la escuela.
Así festejó ayer el Día del Maestro: resistiendo la posibilidad de que la toma avance sobre el terreno escolar, dialogando y colaborando para encontrar una solución a un conflicto sumamente complejo. “Hoy (por ayer) no hubo clases, pero mañana van a venir los chicos y la situación cambia, porque no tenemos un cerco perimetral y las carpas están muy cercas. En los recreos los chicos corren, juegan y por ahí van a querer ver qué son esas carpas. No es que desconfíe de la gente que se instaló, pero yo soy responsable por mis alumnos”, alertó la directora.
En diálogo con El Territorio, explicó que conoce en detalle la problemática social, puesto que la mayoría de sus alumnos proviene de familias carenciadas del barrio San Miguel.  “Comprendo la situación de la gente que hoy está pasando mal económicamente, por eso incluso les autoricé a que usen el agua potable de la escuela, pero al mismo tiempo me preocupa la seguridad y la calidad educativa de mis alumnos”, sostuvo.
Abreu solicitó mayor compromiso por parte de las autoridades de Gobierno para arribar a una solución que conforme a las partes.
Rafael Marques Da Silva, secretario de Desarrollo Humano del municipio, explicó que las  tierras usurpadas son privadas e interviene la justicia. Además de las 35 familias del terreno lindero a la 927, durante el fin de semana también tomaron un predio sobre avenida Yerbal Viejo, en San Miguel.

Derecho a estudiar
En tanto, a 50 metros de la escuela 927, padres de alumnos del Bachillerato con Orientación Provincial (BOP) 112 demarcaban el terreno que fue cedido a la institución para la construcción del edificio propio, ya que desde su creación el colegio funciona de prestado en el terreno de la escuela 184 de San Miguel.
Precisamente, ante las limitaciones edilicias y la falta de seguridad, en los últimos años el BOP 112 fue víctima de una seguidilla de robos y hechos de vandalismo.
“Ahora tengo un solo hijo en la secundaria, pero tengo nietos que en un par de años van a ir y necesitamos proteger este terreno para el nuevo colegio. Hace mucho que venimos luchando y sería una lástima perder el espacio. Por eso decidimos venir a marcar el terreno”, precisó Isidro Ramírez (61).
En la víspera, el hombre, su esposa y otros padres de alumnos levantaron un alambrado para preservar el predio, puesto que la usurpación avanzó hacia ese sector. 

Polémica donación

El próximo miércoles 19 se realizará una audiencia pública para tratar la donación de un terreno municipal destinado a la Liga Interprofesional de Fútbol Amateur (Lifa) para la construcción de dos canchas de fútbol, sanitarios y estacionamiento. Según se anticipó, entre los ediles habría consenso para aprobar la donación, puesto que la Lifa cuenta con alrededor de 500 socios, entre los cuales se hallan varios funcionarios de la comuna y hasta concejales, lo que constituiría una clara incompatibilidad. Asimismo, la donación de un predio público en beneficio de un privado se concretaría justo en medio de una grave crisis por la tenencia de la tierra, con tomas semanales en Oberá.


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