Nuevo procesamiento para múltiple asesino, que iría a una cárcel de máxima seguridad

Sábado 7 de septiembre de 2019 | 05:30hs.
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

El sicario paraguayo Néstor Fabián ‘el Negro’ Rojas (52) , acusado por la Justicia misionera de cometer tres homicidios, sumó otro procesamiento a su largo legajo judicial. Esta vez fue señalado como el líder de una organización narco que mantenía con una de las personas que asesinó: el mecánico Aldo Andrés Cantero (31).
El hombre fue ultimado de cuatro balazos en su chacra de Gobernador Roca a principios de agosto del año pasado y en el lugar los efectivos policiales hallaron luego un cargamento de 1.800 kilogramos de marihuana. Se descubrió entonces que ambos se dedicaban al oscuro negocio de las drogas, aunque esa sociedad terminó luego de que compartieran un asado y cervezas. 
Rojas fue detenido por el crimen  ocho días después en Posadas, cuando negociaba un cargamento de tres kilos de cocaína con unos compradores entrerrianos. Allí empezó su periplo judicial, ya que además del homicidio en el interior misionero y la droga, era el único prófugo por otro hecho donde también dejó su sello de asesino profesional: el doble crimen de Sebastián Vega (35) y Rodrigo Ibarra ( 37) en El Acuerdo, a fines del 2015. 
En primera instancia, el hecho de sangre recayó sobre en el Juzgado de Instrucción Siete de Posadas, a cargo del juez Carlos Giménez, quien lo imputó por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Sin embargo, por la presencia de la droga, las actuaciones fueron remitidas al Juzgado Federal de Eldorado, debido a que el magistrado Miguel Ángel Guerrero estaba siguiendo desde antes los pasos de la organización. 
Según pudo saber El Territorio en base a fuentes ligadas al proceso, el último lunes el juez Guerrero dictó la prisión preventiva como organizador de la maniobra, por lo que podría recibir de ocho a 20 años de prisión si es hallado culpable. El magistrado considera acreditada la relación ilegal de ambos y, en este sentido, también se apoyó en los informes de Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic), que analizó sus celulares por orden la Justicia ordinaria. 
Pero esa no es la única novedad del caso. La medida también recayó sobre Liliana Machado, viuda de Cantero, quien también permanece detenida en el marco de la investigación. La joven, quien escuchó por el teléfono cuando asesinaban a su marido (ver Un crimen...), está acusada como partícipe necesaria del acopio de la sustancia en la chacra que compartía con el mecánico. 
De esta forma, y aunque parezca extraño, asesino y viuda son consortes. 

Pedido el ministro Garavano
Por otro lado, los destinos de Rojas podrían estar lejos de la provincia, debido a que las autoridades del Juzgado Federal de la Capital del Trabajo también pidieron que el presunto asesino múltiple sea trasladado a una cárcel de máxima seguridad. 
Incluso, hubo una un pedido directo al Ministro y Derechos Humanos, Germán Carlos Garavano, quien estuvo esta semana en la provincia y tuvo una reunión con los ministros del Poder Judicial misionero. 
El juez federal Guerrero hizo hincapié en su perfil criminológico de alta peligrosidad y argumentaron que, por los delitos que pesan sobre sus espaldas, muy posiblemente pase el resto de sus días en la cárcel. “Es peligroso para los demás y para sí mismo”, se detalló. En este sentido, un agravante es que el hombre ya fue condenado por un delito federal, estuvo detenido en la cárcel de Candelaria y se profugó en una salida transitoria. 
Se solicitó una plaza al Servicio Penitenciario Federal y las opciones son que sea alojado en la Prisión Regional del Norte, en Chaco, Marcos Paz, Ezeiza de la Provincia de Buenos Aires o, incluso, el Sur del país.
Desde que está detenido, investigadores que conocen bien su perfil manifestaron la posibilidad de que se pueda fugar, sobre todo por las relaciones y contactos que tiene con organizaciones narcos en Paraguay. Ahora está detenido bajo la órbita del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) en Posadas, pero ya lo trasladaron en varias oportunidades a distintas unidades carcelarias. 
En junio El Territorio informó que ante serias sospechas de un intento de fuga del narco y sicario de la Unidad Penal II, las autoridades del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) resolvieron su traslado a otra cárcel. Un informante interno comunicó a los guardias que Rojas y su entorno planificaban su fuga, lo que rápidamente puso en alerta a las autoridades y derivó en el reforzamiento de la seguridad del predio. 
De ahí lo llevaron a Puerto Rico, donde los temores también se incrementaron, sobre todo debido a las cercanías con la frontera con Paraguay. De esta forma, con constantes traslados y una custodia especial se busca controlarlo, aunque el temor de que puede escapar siempre está latente. Se trata, nada más y nada menos, de uno de los criminales más sanguinarios de la historia policial misionera.

Un crimen al otro lado del teléfono

El crimen de Cantero ocurrió el 5 de agosto del año pasado. Según las investigaciones policiales, él, Rojas y una pareja de éste último comieron un asado hasta que en la sobremesa, el paraguayo lo acribilló. Imágenes de un comercio de la localidad donde se los ve comprando las provistas fueron clave para señalarlo. Liliana Machado, que entonces tenía 20 años, fue quien reveló detalles escalofriantes del momento del crimen. La joven había ido a ver a su madre con su hijo y después a un polideportivo donde se celebraba el Día del Niño. Así, al final del evento, se comunicó por teléfono con su pareja para que lo busque. “Fue cuando me dijo que no vaya porque me iban a matar. Pero de fondo escuché que se reían, a carcajadas, que se burlaban. Por eso pensé que me cargaba. Le dije que no sea así, que me busque. En un momento escuché las explosiones como disparos y se cortó la comunicación, después ni los mensajes me contestó”, señaló.

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