Megatone adeuda dos meses de alquiler y la Biblioteca Popular Posadas pidió reducir salarios por tres meses
Las consecuencias del cierre de Megatone en Posadas no se reducen a la pérdida de puestos de trabajo y a más persianas vacías en la ciudad: se rofundizó la crisis económica de la Biblioteca Popular Posadas, propietaria del inmueble donde funcionaba el comercio y cuyo alquiler representaba su principal fuente de ingresos. Lidia Schiavoni, presidenta de la comisión directiva de la biblioteca, afirmó a El Territorio que la empresa adeuda dos meses de alquiler y todavía no restituyó las llaves del local, una situación que impide a la institución ofrecer nuevamente el espacio en el mercado inmobiliario.
Ante la caída de esos recursos, la comisión directiva presentó este martes un pedido ante el Ministerio de Trabajo de Misiones para que autorice una reducción de salarios y horarios laborales durante tres meses. La medida, explicó en el programa de streaming Acá te lo Contamos por Radioactiva, busca sostener los cinco puestos de trabajo de la biblioteca mientras intenta conseguir un nuevo inquilino.
La referente señaló que la salida de Megatone fue inesperada, ya que inicialmente la empresa había manifestado su intención de continuar en el inmueble, cuyo contrato de alquiler venció en septiembre. “Esperamos que los próximos tres meses se logre otro inquilino que nos permita contar con los ingresos para poder pagar los sueldos”, anheló.
En ese sentido, precisó que el alquiler del local comercial era el recurso que les permitía afrontar principalmente los salarios del equipo técnico.
La situación también se agravó por la falta de entrega del inmueble. Schiavoni contó que la biblioteca envió una carta documento para reclamar tanto los alquileres pendientes como la restitución de las llaves. “Esperemos que en el curso de este mes se logre disponer de esto”, manifestó.
La comisión directiva espera que el conflicto pueda resolverse durante noviembre y encontrar un nuevo locatario de aquí a fin de año. Sin embargo, la titular reconoció que “las perspectivas son inciertas” y que la situación económica general dificulta conseguir una empresa o comercio dispuesto a alquilar el inmueble.
Una crisis económica que lleva cuatro años
La salida de Megatone fue la gota que rebalsó el vaso. Según contó Schiavoni, las dificultades financieras de la Biblioteca Popular Posadas son anteriores al cierre comercial. “Hace por lo menos cuatro años que la biblioteca viene cerrando cada mes en rojo: lo que ingresa no le permite mantener al día sus cuentas”, afirmó.
La presidenta explicó que el alquiler de Megatone había sido acordado bajo una estructura que permitía cubrir la totalidad de los salarios y las cargas sociales, además de dejar un margen de entre el 20% y el 25% para afrontar gastos generales de mantenimiento y funcionamiento.
Sin embargo, esa previsión dejó de cumplirse incluso antes de la salida de la firma. Schiavoni señaló que el último pago recibido, correspondiente a septiembre, ya no alcanzaba para cubrir la totalidad de los salarios de bolsillo del personal.
En ese contexto, la presentación ante la cartera provincial de Trabajo apunta a conseguir una autorización por tres meses para reducir las jornadas y las remuneraciones. La biblioteca cuenta actualmente con cinco trabajadores: cuatro cumplen jornadas de tiempo completo y uno se desempeña a tiempo parcial.
La dirigente explicó que el aporte del Gobierno provincial, contemplado en la ley de presupuesto para las bibliotecas populares, permite afrontar aproximadamente el 70% de los salarios, pero no cubrir la totalidad de las obligaciones. Por eso, la institución resolvió en asamblea garantizar los ingresos de bolsillo de los trabajadores y mantener la cobertura de obra social y aseguradoras de riesgos del trabajo.
“Nuestro compromiso por el momento es no perder puestos de trabajo”, remarcó Schiavoni, quien también reconoció que la comisión directiva debe sincerar las dificultades financieras con el personal y evitar asumir compromisos que no está en condiciones de cumplir. “No podemos prometer donde no hay”, resumió.
Asimismo, se refirió a pagos de subsidios a las bibliotecas que estaban adeudadas y valoró que, ante el reclamo, el Gobierno provincial haya respondido prontamente y regularizado las erogaciones pendientes. Según indicó, durante noviembre la biblioteca recibiría dos cuotas juntas, lo que le permitiría completar el pago de los salarios correspondientes al mes de octubre.
Llega a los mil socios permitiría sostener el espacio histórico posadeño
Entre las alternativas para mejorar los ingresos, como siempre, la biblioteca impulsa campañas para ampliar su masa societaria, actualizar las cuotas y promover aportes solidarios. Actualmente, precisó Schiavoni, cuentan con entre 550 y 600 socios activos, aunque consideró que alcanzar los 1.000 permitiría fortalecer considerablemente las finanzas de la institución.
La cuota anual para un socio activo es de 50.000 pesos, mientras que estudiantes secundarios y universitarios pueden asociarse por 25.000 pesos. También existe una categoría para jubilados, que contempla un descuento del 25% sobre el valor de la cuota general.
Además, la institución relanzó hace algunos meses una modalidad de suscripción mediante billeteras virtuales, destinada a quienes puedan realizar aportes mensuales de 5.000 o 10.000 pesos para colaborar con el sostenimiento de la biblioteca.
Schiavoni reconoció que ampliar la cantidad de socios es una tarea compleja en el actual contexto económico, porque muchas familias tienen dificultades para afrontar sus gastos cotidianos y la cuota de una biblioteca no suele ubicarse entre las prioridades.
No obstante, defendió la importancia de sostener el vínculo de la comunidad con la institución y recordó que el acceso a los libros y a las instalaciones no se limita a quienes pueden pagar una membresía.
En ese sentido, destacó que la sala de lectura permanece a disposición de estudiantes y trabajadores que necesitan un espacio cómodo para estudiar, leer o realizar otras actividades. “Lo mínimo que podemos en este momento es aportar la sala de lectura”, sostuvo.
“Quienes somos lectores asiduos sabemos que no podemos sostener un ritmo de lectura actualizada si tuviésemos que comprar todos los libros que queremos leer”, expresó al explicar el valor de la cuota societaria y el acceso compartido a los ejemplares.
Sentida, Schiavoni convocó a la comunidad misionera a colaborar con la institución para atravesar la emergencia y garantizar su continuidad. “Necesitamos la cooperación de todos para sostener un espacio como este”, pidió.
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