Letras

Siete décadas después vuelven a publicarse los libros de Germán Dras

Germán Dras es uno de los imprescindibles de la literatura misionera. Compartió lugar y tiempo con Horacio Quiroga, pero no el mismo reconocimiento. Este mes se presentarán los libros Aguas Turbias y Selva Adentro. También se trabaja en un documental que rescatará la historia del escritor
domingo 01 de noviembre de 2026 | 8:00hs.
Germán Dras vuelve al origen, sus textos se reeditan de Misiones para el mundo.
Germán Dras vuelve al origen, sus textos se reeditan de Misiones para el mundo.

Germán Dras es uno de los imprescindibles de la literatura misionera. Compartió lugar y tiempo con Horacio Quiroga, pero no el mismo reconocimiento. Siete décadas después sus libros vuelven a publicarse.

La novela Aguas Turbias ya está impresa y será presentada el próximo 19 de noviembre en Posadas. También se imprimió Selva adentro, será presentado el 27 de septiembre. Y está en producción un documental que rescata la vida y obra del escritor.

Pero ¿quién fue Germán Dras? Germán José de Laferrere, su verdadero nombre, nació en Morón, Buenos Aires en 1901 y falleció en Canadá 1952. Hijo de un diplomático de carrera del gobierno nacional.

Su relación con Misiones empezó 1930 cuando con un grupo de amigos consiguieron unas hectáreas en Colonia Delicia, a la vera del arroyo Aguaray Guazú con la idea de plantar yerba mate. La iniciativa económica fue catalogada de rotundo fracaso por el propio Laferrere, pero de esa experiencia salió el libro Selva Adentro.

Después vivió en Ñacanguazú, en San Ignacio, cerca del Teyú Cuaré y en Posadas. Cultivó la tierra, cazó, contrabandeó, experimentó en carne propia el aislamiento, el peligro y la belleza de la selva misionera. El lugar definió su forma de ver y contar el mundo.

Inició sus publicaciones en revistas de la época que se editaban en Buenos Aires como Leoplán, Mundo Argentino y Atlántida. La mayor parte de esos materiales, fueron después transformados en libros. Así por ejemplo Alto Paraná reúne a varios cuentos, todos ambientados en la provincia.

Después publicó Tras la loca fortuna, El tesoro de Silca, Aguas turbias, Selva adentro y Cuentos del Alto Paraná.

Laferrere fue por un breve tiempo director del diario El Territorio. Es que en él convivían el periodista y el escritor.

Este rescate y puesta en valor de la obra de Germán Dras o Germán de Laferrere se inició justamente hace algunos años en las páginas del diario El Territorio. El periodista Javier Arguindegui fue uno los principales impulsores desde sus columnas y en su página literaria. Una de ellas da cuenta que no existían libros de Aguas Turbias, hasta que finalmente fue rescatado un ejemplar que luego fue digitalizado.

Con la reimpresión de sus libros, el rescate documental de su historia Germán Dras o Germán de Laferrere vuelve ocupar el espacio que nunca debió abandonar, el de los fundadores de la literatura misionera.

 

Una autobiografía

“Nací rico y después fui pobre, rico, pobre, rico y pobre. He ido a la escuela hasta quinto grado, de manera que comprendí, y me quedó en la memoria, todo lo que aprendí después; así que ahora me desempeño bien en casi todos los terrenos, y es por eso que no soy primero en nada.

En Buenos Aires fui corredor, aspirante a empleado de banco y periodista. En Las Palmas, de las Islas Canarias, fui vendedor ambulante de cigarros y cuadros de santos.

En París practiqué el violento arte de comer y escapar sin pagar. En Italia dottore in chimica e instalador de fábricas automáticas de cremas de queso y ahora en Misiones vivo de la caza y de la pesca”.

Esto es un fragmento de la autobiografía que escribió Laferrere en la revista Mundo Argentino en la década del 40.

La realidad fue esa. Su padre Alfonso de Laferrere falleció cuando Germán era niño. Y su madre Dolores Suárez, cuando estaba por cumplir 20 años. El escritor tenía una hermana menor que quedó al cuidado de la familia de la madre en Córdoba.

Ahí comenzó la aventura del periodista, escritor, filósofo y diplomático. Recorrió España, París, Italia y Suiza en su juventud, forjando un espíritu observador que más tarde volcaría en el papel.

“En Berlín fui profesor de castellano en la Berlitz-School hasta que protesté y me echaron. En Ginebra fui sucesivamente portero, dibujante y traductor de la Liga de las Naciones, y después peón de chacra, jefe de un establecimiento avícola, estenodactilógrafo, intérprete y turista”, escribió.

A Misiones llegó en 1932 y estuvo hasta 1942 cuando retomó la tradición familiar y se incorporó a la carrera diplomática, en el consulado de Canadá.

El legado de su pluma

Su llegada a la provincia inauguró una de las etapas más fascinantes de su biografía. Durante diez años vivió en Colonia Delicia, al norte de Eldorado, en San Ignacio y en Posadas. La mitología local cuenta que su fascinación por el entorno lo llevó a vivir un tiempo en una cueva en la mítica zona del Teyú Cuaré. En ese escenario particular se cruzó y trabó amistad con Horacio Quiroga. Compartieron vivencias en una época dorada de la narrativa regional.

Como autor, Dras centró su mirada en los desposeídos, la vida de los pueblos rurales, la frontera, el contrabando y el drama de los mensúes. Su producción literaria floreció en Misiones, editando títulos fundamentales como Alto Paraná (1939), Apuntes del Alto Paraná (1939), la cómica Tras la loca fortuna (1940) y el relato de piratas El tesoro de Silca (1940), como publicó en su momento este diario.

Sus textos también llegaron a Buenos Aires a través de colaboraciones en las populares revistas Leoplan, Mundo Argentino y Atlántida.

Sin embargo, su consagración definitiva llegó con Aguas turbias (publicada entre 1942 y 1943), una pieza considerada clave e histórica para comprender la literatura de la provincia.

En su obra Dras logró capturar la psicología, el habla, los mitos y las tragedias de los habitantes de esta región. Retrató con precisión el drama de los mensúes. El cuento La 58 del libro Alto Paraná, es testigo de ello. Refleja lo duro de la vida de una mujer que trabaja en la tarefa, pero al mismo tiempo con una frescura y sensibilidad propio del gran creador que fue.

Publicó seis libros entre 1939 y 1950: Alto Paraná, Tras la loca fortuna, El tesoro de Silca, Aguas turbias, Selva adentro y Cuentos del Alto Paraná. Los tres primeros aparecieron bajo el nombre de Germán Dras; en los posteriores utilizó su nombre real.

Seudónimos

El seudónimo más conocido de Laferrère fue Germán Dras, con el que firmó sus tres primeros libros: Alto Paraná (1939), Tras la loca fortuna (1940) y El tesoro de Silca (1940).

También utilizó las firmas Germán Salles y César Lan en su actividad periodística.

Tras su paso por Misiones, continuó su labor como diplomático en Otawa, Canadá y luego en Rumania, donde padeció privaciones. Finalmente regresó a Ottawa bajo el exilio, lugar donde falleció a los 50 años, el 24 de septiembre de 1952.

Se ha comparado su obra con la de los escritores Jack London y Joseph Conrad, dado que sus obras giran en torno a la literatura de fronteras indómitas, la fascinación por la naturaleza salvaje y el choque entre la civilización y la barbarie.

En cuanto a la escritura y sus técnicas narrativas, los tres autores coinciden en el uso de un estilo visual y descriptivo sumamente inmersivo, el ritmo de la prosa de aventuras y el uso de técnicas de la tradición oral para dar autenticidad a sus relatos.

Temas de esta nota
¿Que opinión tenés sobre esta nota?