Cortina de fumaça

La fuga de Flávio Bolsonaro por Misiones con ayuda del gobierno argentino. La economía sigue su deterioro silencioso. Inversión en caída, riesgo país por encima de los 700 puntos. Los argentinos se quedan sin dinero el día 10. Cortina de humo para tapar problemas
domingo 01 de noviembre de 2026 | 6:05hs.

El miércoles 28 de octubre a la madrugada, un avión privado despegó desde el aeropuerto internacional de Puerto Iguazú con destino a Miami, previa escala en Ecuador. A bordo viajaba Flávio Bolsonaro, candidato a presidente que apenas 48 horas antes había cosechado más de 60 millones de votos en su derrota de la segunda vuelta de las elecciones de Brasil. Unos días antes se sentía presidente, y 48 horas después de la elección se fugaba. Y lo hacía a través de la Argentina, con la colaboración activa de funcionarios del gobierno de Javier Milei.

La operación desató una tormenta diplomática, un escándalo político de proyección internacional y, no casualmente, un aluvión de cobertura mediática que desplazó de los titulares algo que el gobierno prefería no ver en los primeros planos. Es que la economía argentina acumula nueve meses de caída, el riesgo país volvió a escalar por encima de los 700 puntos, la inversión real cae un 7,6% en lo que va del año y los asalariados que cobran en el Banco Provincia de Buenos Aires se quedan sin dinero, en promedio, el día 10 del mes.

Así, Santiago Caputo, líder de la comunicación de Javier Milei desde su campaña presidencial, desplegó el truco más viejo de la política, que dice que cuando la realidad aprieta hay que fabricar un escenario que haga mirar para otro lado. Una cortina de humo, o de fumaça, para decirlo en portugués.

Cada vez peor

Los números de la economía argentina no necesitan prensa, hablan por sí solos. La inversión real acumula una caída del 7,6% en los primeros nueve meses de 2026, según el último relevamiento de Orlando Ferreres. En septiembre, el retroceso fue del 5,2% interanual. La inversión en maquinaria y equipos cayó un 12,3% interanual y acumula una contracción del 11,5% en el año. La advertencia del propio Ferreres indica que en la economía argentina no se encuentran indicios de una reacción de la inversión en el corto plazo.

Esa contracción ocurre mientras el Congreso discute un presupuesto 2027 construido, otra vez, sobre la lógica del ajuste. Ocurre mientras el riesgo país, que en la narrativa oficial era el termómetro del éxito, se consolidó por encima de los 700 puntos y no logró calmarse ni siquiera con el perdón que el Fondo Monetario Internacional otorgó esta semana. Ocurre mientras el dato más brutal de la semana no vino de ningún indicador macroeconómico sino de un estudio del Banco Provincia de Buenos Aires que dice que los asalariados que cobran en esa entidad se quedan sin dinero, en promedio, el día 10 del mes.

De casi presidente a fugado

Después de la primera vuelta, Flávio Bolsonaro se sentía presidente. Estaba distribuyendo ministerios, proyectando su gabinete, imaginando su futuro en el Palacio del Planalto. La victoria de Lula con más de cuatro millones de votos de diferencia lo dejó en shock. Veinticuatro horas después de la derrota, su partido reconoció el triunfo del PT y Flávio anunció en una entrevista que sería el jefe de la oposición. Parece que también fue parte del plan de huida que lo llevó de Brasilia a Puerto Iguazú, de allí a Guayaquil y de ahí a La Florida.

La logística tomó forma entre la noche del 27 y la madrugada del 28. El avión privado despegó desde Puerto Iguazú. La ruta fue Misiones-Ecuador-Miami. Y lo que se fue aclarando en las horas siguientes fue que la operación no fue espontánea.

Funcionarios del gobierno argentino participaron activamente en su facilitación, funcionarios y asesores monotributistas como Santiago Caputo, que estuvo en Misiones esa noche coordinando el operativo y se movió por la tierra colorada en vehículos de la Entidad Binacional Yacyretá, según fuentes de la Policía de Misiones. Caputo quedó registrado, junto a un contingente de tres vehículos de la entidad, al pasar por un control vehicular en Capioví. Una de las camionetas era conducida por Jorge Omar Waisman, que es el actual jefe de Seguridad e Información de la entidad binacional. Es cercano a Caputo y cuenta con antecedentes como exagente de la DEA y expolicía del estado de Florida.

El escándalo de la huida de Bolsonaro tiene una lógica que Lula resumió con cuatro palabras, “quien nada debe, nada teme”. Un candidato que acumuló 60 millones de votos no se fuga de su país por miedo a la persecución política. Se fuga porque tiene problemas reales con la Justicia. Su padre Jair cumple arresto domiciliario; su hermano Eduardo está exiliado en Miami; y ahora se suma Flávio a ese escape familiar.

La familia Bolsonaro tiene un patrón que las usinas de comunicación de la derecha continental presentan como persecución y que los tribunales brasileños describen, pacientemente, con pruebas. Los principales medios de Brasil no compraron lo de la persecución, como tampoco lo de la denuncia supuesta de fraude electoral sin presentar pruebas. Hasta lo acusan de golpista en sus portadas.

“Saludacionistas” y negacionistas

La reelección de Lula expuso algo que en Argentina se vive con más intensidad que en ningún otro país: la fractura entre quienes entienden la política como disputa legítima entre proyectos y quienes la entienden como guerra entre bandos irreconciliables. Los primeros saben que una elección termina cuando se cierran las urnas y que lo que viene después -el gobierno, la diplomacia, el comercio- requiere otro tipo de conversación. Los segundos no terminan de salir del modo batalla.

En una Argentina normal, los políticos saludan a sus pares de otros países cuando ganan elecciones. Cristina Fernández, Alberto Fernández, Mauricio Macri y Patricia Bullrich entienden esa normalidad y entre el domingo y el lunes saludaron a Lula por su triunfo. Del otro lado, Javier Milei, Pablo Quirno y Diego Santilli eligieron no hacerlo, poniendo a la Argentina en una situación de tensión activa con su principal socio comercial en el momento exacto en que la economía más necesita de esas relaciones.

Lula ganó la elección de forma legítima y con un programa de gobierno que incluye el aumento de salarios, la reducción de la jornada laboral al régimen 5x2, la prohibición de las apuestas online y una reforma tributaria progresiva. Ganó, entre otras cosas, porque cambió la vida concreta de millones de brasileños. Es la diferencia entre una macroeconomía de laboratorio y una política que se mide en el bolsillo de la gente.

Passalacqua, la energía y el tiempo electoral

El gobernador Hugo Passalacqua marcó diferencias con la Casa Rosada también en el plano diplomático, saludó sin ambigüedades el triunfo de Lula. Para Misiones, Brasil no es una abstracción ideológica sino el vecino con el que se comparten frontera, comercio diario, turismo y las cuencas del Paraná y el Uruguay. Cualquier enfriamiento diplomático con Brasilia llega antes a la tierra colorada que a cualquier otra provincia argentina.

La mejor noticia concreta de la semana para Misiones llegó por otro canal. Se confirmó el sistema de subsidios de energía para zonas cálidas que establece el gobierno nacional, un beneficio que alcanzará al 70% de los hogares misioneros. El dato político es tan relevante como el económico, y es que Passalacqua y los gobernadores del Norte Grande lograron, con negociación y presión sostenida, que el gobierno más recortador de subsidios de la historia argentina diera marcha atrás y aumentara las compensaciones tarifarias para la región.

En lo electoral, Misiones entra en tiempo de definiciones con el calendario apretado. Quedan apenas dos meses para el arranque del año electoral y el 30 de noviembre, desde el acto del Día de Andresito en Concepción de la Sierra, Passalacqua dará el puntapié inicial de la campaña con un discurso que ya nadie en la provincia imagina como sólo institucional. En el Movimiento por lo que Viene reina el orden y no se esperan movimientos bruscos.

Del otro lado, el mapa de las definiciones pendientes es un laberinto. En La Libertad Avanza sigue abierta la disputa silenciosa entre sectores misioneros y porteños por definir si es Adrián Núñez o Diego Hartfield el candidato a gobernador. Los que tienen llegada a la cúpula libertaria que funciona en Balcarce 50 dicen que el extenista le está sacando ventaja al abogado, que viene de la Renovación. Veremos si esa ventaja se consolida lo suficiente como para que se transforme en el elegido. Lo que queda claro es que se decide fuera de Misiones.

Al mismo tiempo, la posibilidad de un acuerdo de los libertarios con Encuentro Misionero de Rovira o con la Unión Independiente de Lalo Stelatto sigue siendo descartada por los referentes locales, que insisten en que quien quiera sumarse que lo haga en el vagón de cola. Al parecer, en Buenos Aires no lo ven de la misma manera.

En el bloque de los indecisos siguen el Partido Agrario y Social, la UCR y el PJ, en conversaciones “con todos menos con los libertarios”, explorando si logran un armado propio o terminan sumándose a algún espacio mayor. Ramón Amarilla confirmó que será candidato a gobernador, solo o acompañado, sin aceptar acuerdos que no le permitan encabezar la lista. Y el ex intendente de zona Centro Juan Carlos Ríos lanzó su candidatura con lo que parece más un llamado a la atención que una propuesta concreta de poder.

La política misionera entra al año electoral más fragmentada que en cualquier proceso reciente. Con diez bloques en la Legislatura, que esta semana cerró su año aprobando los cambios para que el Tribunal de Cuentas revise los números de las empresas del Estado y con un mapa de candidaturas en plena ebullición. La elección de 2027 no está escrita de antemano para nadie, lo que sí está escrito es que el partido que sepa construir mayorías, y no sólo sumar votos lineales proyectados, va a tener una ventaja decisiva.

Temas de esta nota
¿Que opinión tenés sobre esta nota?