En una carta pública

Religioso cuestionó la prohibición de los trapitos: “preocupa más eso que ayudar a familias que comen de la basura”

La ordenanza fue sancionada esta semana en el Concejo Deliberante de Posadas, pero resta la promulgación e instrumentación para que entre en vigencia
sábado 31 de octubre de 2026 | 18:24hs.

En una carta pública, el sacerdote posadeño Gervacio Silva expresó su rechazo a la ordenanza sancionada por el Concejo Deliberante esta semana que prohíbe la actividad de trapitos y cuidacoches en Posadas. A partir de una experiencia que vivió cuando estaba al frente de la parroquia Jesús Misericordioso de Itaembé Miní, planteó una reflexión sobre la pobreza, la falta de oportunidades laborales y la realidad de quienes encuentran en la calle una forma de subsistencia.

El religioso recordó que, hace algunos años, una joven madre llegó a la parroquia junto a sus dos hijas para pedir ayuda. Su familia se había instalado en Posadas por una promesa de trabajo que nunca se concretó. Sin empleo, comenzaron a elaborar y vender pan casero, mientras que su esposo hacía malabares disfrazado de superhéroe en los semáforos y ofrecía limpiar parabrisas para sumar algunos ingresos.

La situación se volvió desesperante cuando el horno dejó de funcionar y la familia pasó varios días con dificultades para alimentarse. Según relató Silva, pudieron ayudarla porque en la casa parroquial tenían un horno disponible y algunos kilos de harina y aceite. Así lograron reactivar el pequeño emprendimiento.

A partir de aquella historia y de otras experiencias, el sacerdote cuestionó que la prohibición parte de considerar que todos son personas con adicciones o que intimidan a los vecinos.

“Esto muestra un gran desconocimiento de las situaciones reales de cada una de las personas que muchas veces se ven obligadas a trabajar en esa actividad porque no encuentran trabajo formal, porque no hay”, expresó.

En uno de los pasajes más contundentes de su carta, Silva advirtió sobre las consecuencias de quitar una fuente de ingresos a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad: “El hambre no espera a que hagas el curso de capacitación y todo el verso ese que hacen en los videos y que son una burla para el pobre que necesita de verdad”.

También cuestionó las políticas que, desde su perspectiva, buscan retirar de determinados espacios a las personas en situación de pobreza, en lugar de atender las causas de la desigualdad. “Mientras se siga segmentando la sociedad, mientras desde una banca en el Concejo se piense más en cómo descartar a los de abajo y vender el descarte como un evento de triunfo de la alta sociedad, la desigualdad entre las dos Posadas va a seguir existiendo”, manifestó.

Por otra parte, lamentó que la preocupación de los concejales esté puesta en prohibir la actividad de los cuidacoches y no en las familias que, según señaló, buscan alimentos entre los residuos de los grandes basurales de la ciudad.

Su reflexión tiene una crítica cargada de ironía: “No sea cosa que se den una vuelta por las cercanías del barrio La Olla o los alrededores del Mercado Central y la semana que viene saquen una ordenanza que prohíba comer de la basura. Entonces van a hacer videos muy mal actuados festejando que en Posadas ya nadie come de la basura”.

Por último, el religioso sostuvo: “Lamento profundamente que a los concejales les preocupe más prohibir los trapitos que ocuparse de ayudar a las familias que se alimentan de la basura en los grandes basurales de la ciudad”.

Cómo funcionará la norma

La prohibición de la actividad de los denominados “trapitos”, cuidacoches y limpiavidrios en Posadas tomó por sorpresa a más de uno y ya cuenta con aprobación del Concejo Deliberante, pero todavía resta la promulgación para que entre en vigencia. La ordenanza, impulsada por la concejal de La Libertad Avanza (LLA), Valeria Gómez de Oliveira, fue aprobada este jueves con 11 votos afirmativos y tres negativos, del bloque Posadas en Movimiento.

La normativa establece la prohibición de estas actividades en la vía pública y contempla mecanismos de denuncia, intervención municipal y alternativas de capacitación e inserción laboral para quienes actualmente las realizan. Según explicó la edil a El Territorio, en principio la autoridad de aplicación sería la Secretaría de Movilidad Urbana, aunque la definición sobre cómo se instrumentarán los controles quedará en manos del Departamento Ejecutivo Municipal.

La concejal también explicó que la iniciativa contempla situaciones de consumo problemático de drogas y alcohol. En esos casos, se buscará vincular a las personas con los dispositivos municipales de orientación, asistencia y tratamiento que ya funcionan en la ciudad.

Al repasar cómo surgió la propuesta, Gómez de Oliveira contó que comenzó a recibir denuncias de vecinos que relataban situaciones de hostigamiento y violencia por parte de cuidacoches y limpiavidrios. Entre los episodios que mencionó, señaló casos de vehículos dañados, pedidos de dinero antes de estacionar e incluso una denuncia de abuso sexual contra una joven en la Costanera de Posadas.

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