Operativo secreto, avión privado y Trump detrás de la salida de Bolsonaro que sacude al Gobierno

Apenas Milei estaba al tanto, mientras en la Casa Rosada admiten que se comieron la peli de los Peaky Blinders.
miércoles 28 de octubre de 2026 | 17:00hs.

El Gobierno admitió que coordinó con la administración de Donald Trump el operativo que le permitió a Flávio Bolsonaro abandonar Brasil y llegar a Estados Unidos, y lo hizo bajo estricta reserva. El senador, que había sido derrotado en la segunda vuelta por Lula da Silva, cruzó la frontera por Misiones junto a su familia y despegó desde Puerto Iguazú, en un episodio que sorprendió incluso a integrantes del Poder Ejecutivo argentino.

“Milei estaba al tanto, pero el resto no. Trabajó en coordinación con Trump”, sostuvo un funcionario. Desde la cúpula oficial admitieron que varios miembros del Gabinete desconocían por completo lo que se estaba preparando, al punto de que el vocero presidencial, Adrián Ravier, llegó a desmentir en público las versiones que circulaban sobre el tema.

Cómo fue la salida de Brasil

Todo empezó tras el balotaje del domingo, en el que Lula consiguió la reelección con una ventaja superior a los 4,4 millones de votos. Apenas horas después, el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes le ordenó a Flávio Bolsonaro entregar sus pasaportes en un plazo de 24 horas y le prohibió salir del país. El magistrado lo investiga en una causa por presunto lavado de activos, evasión de divisas y corrupción, que tramita bajo secreto de sumario.

El senador dijo en un video que nunca había pensado en irse de Brasil. Aun así, la Policía Federal terminó cancelando sus pasaportes ordinario y diplomático, después de que no los entregara. El martes a las 22.50, Bolsonaro, su esposa Fernanda Antunes Figueira y sus hijas Carolina y Luiza ingresaron a la Argentina por el puente internacional Tancredo Neves, en Misiones, con documentación en regla. Esa misma noche subieron en Puerto Iguazú a un avión privado Gulfstream G400, que hizo una escala técnica en Guayaquil, Ecuador, para cargar combustible, y finalmente aterrizó en el aeropuerto de Opa-locka, en el área de Miami.

La Dirección Nacional de Migraciones informó el ingreso mediante un breve comunicado, en el que aclaró que los cuatro viajeros tenían “documentación hábil de viaje sin ningún impedimento legal” y que los tránsitos se registraron sin incidentes. Desde el Gobierno remarcaron que no hubo delito alguno, ya que el dirigente brasileño no tenía orden de captura en la Argentina. Por lo bajo, algunos funcionarios reconocieron ciertas desprolijidades, como el hecho de que el trámite migratorio se hiciera a bordo de la aeronave y no en el aeropuerto, como suele ser la norma.

Durante todo el martes, Ravier había asegurado que Bolsonaro no pidió asilo en el país y que no había registros de su ingreso. Dentro del propio oficialismo circuló además otra versión, que indicaba que la familia había partido hacia Estados Unidos por Paraguay, una hipótesis que quedó descartada durante la madrugada.

Las repercusiones políticas

Este miércoles, dirigentes y militantes libertarios multiplicaron en las redes sociales los mensajes que le atribuían el operativo al asesor presidencial Santiago Caputo, quien siguió de cerca la salida del líder del Partido Liberal. Su entorno prefirió no dar detalles sobre sus movimientos, y el propio asesor respondió desde su cuenta de X con un mensaje sin precisiones: “No contentos con haber dicho infinitas idioteces ayer veo que se disponen a decir infinitas idioteces hoy”.

La exposición pública del caso generó malestar en la cúpula del poder, que prefería mantener un perfil bajo. “Nos estamos comiendo la peli de los Peaky Blinders. Tenemos que tener las reglas más claras”, planteó una fuente con despacho en Balcarce 50. El traslado, además, se concretó cuando el Gobierno todavía no había definido si le concedería asilo al excandidato, y en Casa Rosada descuentan que la operación tendrá un impacto directo en el vínculo, ya deteriorado, con Brasil.

También hubo un pronunciamiento desde las filas oficialistas. La jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, publicó un mensaje en el que sostuvo que “la gente decide en las urnas y su voluntad se respeta”, y reconoció que existen “profundas diferencias políticas” con el nuevo gobierno brasileño. Sobre Flávio Bolsonaro, planteó que “es importante que la democracia no sea binaria: el que gana gobierna y el que pierde va a la cárcel”. En su entorno, además, indicaron que la senadora tomó nota de una operación coordinada entre la SIDE y Estados Unidos, un área cuya conducción se vincula con Caputo.

Desde la oposición no tardaron en reclamar explicaciones. El diputado Pablo Juliano, de Provincias Unidas, pidió la interpelación del canciller Pablo Quirno y planteó que “Quirno tiene que explicarles a los argentinos si el Estado lo ayudó a escaparse”. La senadora kirchnerista Juliana Di Tullio, por su parte, le exigió al jefe de Gabinete, Diego Santilli, que aclare si Bolsonaro utilizó la frontera o el territorio argentino para salir de Brasil.

Del otro lado de la frontera, Lula calificó de vergonzosa la salida de Flávio, aunque también cuestionó la decisión de Moraes sobre los pasaportes. En Estados Unidos, el senador será acogido por el gobierno de Trump, y su hermano Eduardo, exdiputado, ya se encuentra instalado en ese país.

Milei, mientras tanto, reapareció en un acto en Catamarca para inaugurar plantas de litio, con un discurso breve en el que no mencionó a Brasil ni a Bolsonaro. El Gobierno había respaldado de manera explícita la candidatura de Flávio durante la campaña y ya había confirmado que no habrá un comunicado oficial para felicitar a Lula. Ravier había intentado bajarle el tono a las consecuencias diplomáticas: “Son dos pueblos hermanos, comercian, trabajan en el Mercosur, no debería verse afectado”.

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