Afirman que Lula logró contener el avance de las derechas tecnomagnates y consolidar un eje progresista

El doctor en Filosofía, Carlos Francisco Bauer analiza cómo el presidente Luiz Inácio Lula da Silva logró su cuarta victoria, con ayuda de estudiantes y trabajadores. Entiende que puede ser el comienzo en la región, para revertir el avance que tuvo la derecha.
lunes 26 de octubre de 2026 | 15:04hs.

Las elecciones presidenciales en Brasil marcaron un hito sin precedentes en la historia política contemporánea de América Latina. Tras una intensa y polarizada campaña electoral frente a Jair Bolsonaro, Luiz Inácio Lula da Silva logró una victoria histórica que selló su regreso a la presidencia. Este triunfo no solo representó la culminación de un complejo proceso de articulación popular y movilización social, sino también una de las remontadas electorales más desafiantes frente a maquinarias de desinformación masiva, estrategias de redes sociales y presiones institucionales.

El análisis del doctor en Filosofía, profesor en Historia y licenciado en Antropología, Carlos Francisco Bauer, profundiza en las dimensiones políticas, geopolíticas y espirituales de este proceso, destacando cómo la unidad del pueblo brasileño -junto con el peso estratégico de regiones clave como Minas Gerais- “logró contener el avance de las derechas tecnomagnates en la región y consolidar un eje progresista fundamental para el continente junto a México”.

Bauer, tras este aplastante triunfo de Lula Da Silva, ¿cómo vivieron el proceso desde el comité y cuál es su lectura sobre la magnitud de este resultado histórico?

Para nosotros el día de ayer y de hoy, luego de tanto trabajo y tanto esfuerzo, la alegría es mayor aún al ver que todo ese esfuerzo ha dado su fruto. El tamaño del triunfo es inconmensurable, es inmenso por las características que tiene.


Se habló mucho de que no tuvo ningún antecedente una cosa así, el de revertir el resultado como ha ocurrido en esta oportunidad…

Claro, desde el punto de vista histórico no hay antecedentes, pero nosotros sabíamos y jugábamos con esa variable porque tampoco se había decidido en ninguna primera vuelta, en las últimas elecciones. Entonces nosotros sabíamos también de esa complejidad y estábamos plenamente confiados. Había que esperar que las terceras fuerzas se manifiesten, al igual que una gran masa de la población. Lula fue muy claro y su decisión también fue muy determinante ‘mata, mata, tenemos que ganar y vamos a ganar`’. Y eso se lo dijo en la cara al ‘muleque’, a la criatura, porque demostró ser eso, un tonto, Bolsonaro en el mismo debate.

¿Fue un punto de inflexión ese debate, Carlos, donde se vio la postura que tuvo Lula y la que tuvo Bolsonaro?

El debate fue uno de los puntos de inflexión fundamentales. La empresa Strike había recomendado a Bolsonaro no ir al debate porque la curva de las encuestas y toda esa campaña de bots y de inteligencia artificial que ellos maquinaron supuestamente estaba a favor de él. Pero la presión fue tan grande -la lucha de clases, incluso, no solo vertical de rico a pobre sino horizontal entre ricos- que obligó a este caradura a ir al debate. Un gran porcentaje de la derecha denunció a Bolsonaro como un cobarde al no ir. Así que no tuvo otra chance que asistir. Tanto en el primer como en el segundo debate se vio su capacidad sistemática para mentir, algo que profundizó aún más en el segundo encuentro. Y aquí hay que rescatar al pueblo, porque fue el sentir de la gente movilizada y organizada. La fuerza de los estudiantes llenando las calles de San Pablo, de Río de Janeiro, de Bahía, de Curitiba -marcando manifestaciones históricas en Curitiba, que generalmente ha sido un estado muy reaccionario-.

Estudiantes y trabajadores se unieron en las calles con un sentimiento profundo del peligro que significaban estos tecnomagnates capitalistas, burgueses, neoliberales, sionistas y toda esa porquería que ellos juntan. El pueblo sintió realmente el peligro frente a toda esa tecnocriminalidad. No hay proceso electoral en América Latina que no haya sido acompañado por el intento de fraude -lo vimos en Colombia, en Ecuador, en Chile, en Argentina-, y aquí también lo intentaron, pero no lo lograron.

Mencionaba las trabas institucionales. Hubo episodios complejos durante los comicios, ¿cómo actuaron las instituciones frente a esto?

Hubo un juez nombrado por el propio Bolsonaro que ahora está siendo procesado y va a ser destituido, porque intentó trabar el proceso electoral al no permitir que se extendiera el período de votación, sumado a que los empresarios le habían quitado los colectivos a la gente para que no pudiera votar.
Así como pasó después con el intento de golpe del 8 de enero, las instituciones comenzaron a reaccionar y a tomar medidas, abriendo investigaciones y procesos contra empresarios y jueces que intentaron corromper el proceso electoral.

¿Qué estaba verdaderamente en juego en esta elección, no solo para Brasil, sino para la región y el mundo, teniendo en cuenta la influencia de Lula?

Lo que estaba en juego era ese capitalismo tecnomagnate de extrema derecha que viene por todo. Vienen por los recursos, por el alma de la gente y por el espíritu del pueblo. Tanto estos desgraciados intelectuales y filósofos que ellos tienen, que a la vez son magnates como Alex Karp o Peter Thiel, dicen que la guerra es una guerra espiritual; ellos lo tienen muy claro.

Ha sido y es muy importante, y puede ser el comienzo nuevamente de revertir todo este proceso, en la medida en que los pueblos vayan tomando conciencia, comiencen a sentir nuevamente el peligro inminente que significa toda esta gente y se puedan rebatir sus medidas fraudulentas.

Los triunfos tienen que ser más aplastantes, contundentes. Es como un partido de fútbol, cuando el árbitro es favorable a un equipo, tenés que jugar diez veces mejor, pero tenés que ganar. 

¿No ganar por penales, sino por goleadas?
No queda otra, porque si no, vienen por todo. 
El mensaje ha sido claro y contundente, y ha preocupado a la derecha de que el pueblo, cuando se vuelve a levantar y despertar, puede tomar otras decisiones…

La derrota de Bolsonaro ha sido también la derrota de Trump en Brasil. La gente tiene que dejar de engañarse creyendo que se vota únicamente a un candidato en su propio país; estos son títeres de una hegemonía mayor que, como dije, viene por todos los recursos y por el espíritu de la gente.

¿Hubo alguna denominación particular para este triunfo en Brasil, como aquel concepto que se usó en la Argentina del "Lulazo"?
Bueno, aquí se habló del “Tetra”. Son siete elecciones a las que asiste Lula y esta es su cuarta victoria presidencial.

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