Egreso de la Unam: solo 1 de cada 4 estudiantes se reciben en tiempo y forma

El 26% de los estudiantes de pregrado y grado que ingresaron por primera vez entre las cohortes analizadas de 2017 a 2024 terminó su carrera dentro del plazo teórico. En tanto, el 58% necesitó entre uno y dos años adicionales. La autoevaluación institucional también advierte sobre dificultades en la retención durante el primer año, el desgranamiento académico y la necesidad de fortalecer el acompañamiento estudiantil
lunes 26 de octubre de 2026 | 0:05hs.

La Universidad Nacional de Misiones (UNaM) enfrenta el desafío de mejorar los tiempos de graduación y la permanencia de sus estudiantes. Según el Informe Final de Autoevaluación Institucional, elaborado en octubre de 2025, apenas el 26% de los alumnos de carreras de pregrado y grado logró recibirse dentro de la duración teórica prevista en los planes de estudio. En otras palabras, aproximadamente uno de cada cuatro completó su formación en el plazo establecido.

El documento, que analiza la evolución de la institución y sus principales indicadores académicos, señala que la mayoría de los estudiantes termina sus carreras con demoras de entre uno y dos años. Aunque los datos muestran una mejora respecto de la década anterior, la universidad reconoce que persisten dificultades para sostener las trayectorias educativas y aumentar la cantidad de graduados.

La mayoría termina sus estudios con uno o dos años de demora

El análisis del tiempo de graduación muestra que el 58% de los estudiantes de las cohortes 2017-2024 finalizó sus carreras entre uno y dos años después de cumplida la duración teórica. En tanto, el 14% necesitó entre tres y cuatro años adicionales, mientras que un 2% demoró cinco años o más por encima del plazo previsto.

La comparación con los datos de 2014 refleja un cambio importante en las trayectorias académicas. En aquella medición, el 20% de los estudiantes se recibía en el tiempo teórico; el 33% lo hacía con uno o dos años de demora, el 19% necesitaba entre tres y cuatro años adicionales y el 28% tardaba cinco años o más.

Para la medición correspondiente a 2024, el porcentaje de graduados en el plazo teórico aumentó al 26%, mientras que la proporción que demoró cinco años o más cayó del 28% al 2%. De esta manera, aunque todavía predominan las graduaciones posteriores al tiempo establecido, se redujo considerablemente la proporción de estudiantes que acumulan las mayores demoras.

El informe advierte, sin embargo, que la situación no es homogénea entre las distintas propuestas académicas y que las carreras de licenciatura requieren una atención particular.

La tasa de egreso quedó por debajo de la media nacional

Otro indicador analizado es la tasa general de egreso de las carreras de pregrado y grado. En 2023, la UNaM registró un 12%, por debajo del 17% informado para las universidades nacionales de gestión estatal en la Síntesis de Información Estadística Universitaria 2023-2024.

Para 2024, el indicador de la universidad misionera ascendió al 13,5%. No obstante, al considerar el período de ocho años comprendido entre 2017 y 2024, el promedio se mantuvo en el 12%.

En términos absolutos, entre 2014 y 2024 la UNaM registró un promedio de 992 graduados por año en carreras de pregrado y grado. Además, la institución informó una tasa promedio de crecimiento anual de egresados del 1,8%, superior al 1% registrado para el conjunto de las universidades nacionales, según el Anuario Estadístico 2023.

La desagregación por tipo de carrera también evidencia diferencias. En la serie analizada por la universidad, las carreras de grado que no son licenciaturas ni profesorados tuvieron una tasa de egreso del 15%, seguidas por los profesorados, con el 14,1%. Las carreras de pregrado registraron un 11%, mientras que las licenciaturas alcanzaron el 9,7%.

Estos resultados explican por qué el informe plantea la necesidad de implementar acciones para incrementar la graduación en toda la oferta académica, con especial énfasis en las licenciaturas.

La permanencia durante el primer año, uno de los principales desafíos

Las dificultades para completar una carrera también están relacionadas con lo que ocurre al comienzo de la trayectoria universitaria. De acuerdo con el informe, la tasa de retención durante el primer año en la UNaM fue del 55,4%, levemente por debajo del 56,1% correspondiente a las universidades nacionales para las carreras presenciales.

Al observar la deserción por cohortes, el documento señala que entre 2018 y 2023 el indicador se mantuvo relativamente estable, en torno al 42%, con una variación de aproximadamente dos puntos porcentuales. La principal excepción fue la cohorte de 2020, cuando el 50% de los ingresantes dejó de cursar durante el primer año, en un contexto marcado por la pandemia.

La autoevaluación también aclara que la falta de reinscripción no necesariamente implica el abandono definitivo de los estudios universitarios. En algunos casos, puede corresponder a cambios de carrera o de institución, o a interrupciones temporales de la cursada.

Por ese motivo, la universidad considera necesario mejorar los mecanismos para seguir las trayectorias estudiantiles y distinguir entre quienes abandonan definitivamente el sistema, quienes cambian de propuesta académica y quienes interrumpen sus estudios para retomarlos más adelante.

El informe identifica, además, diferencias entre los tipos de carrera y señala que es necesario reforzar las estrategias de apoyo durante el primer año, especialmente en los profesorados y las carreras de pregrado.

El avance académico y las condiciones sociales de los estudiantes

Otro de los indicadores que el documento vincula con el desgranamiento académico es la aprobación de materias. Según datos del Anuario Estadístico 2023, el 54,8% del total de estudiantes de la UNaM alcanzó el umbral de dos o más materias aprobadas durante ese año, frente al 59% registrado en el conjunto de las universidades nacionales.

El informe advierte que la combinación de estos resultados con las demoras en la graduación evidencia la necesidad de profundizar el análisis sobre las dificultades que impiden avanzar regularmente en las carreras.

Las condiciones sociales y laborales aparecen como factores relevantes para comprender esas trayectorias. Según el Anuario Estadístico 2023 citado por la universidad, el 31,2% de los nuevos inscriptos de la UNaM trabajaba durante ese año, sin contar los casos para los que no había información disponible.

El documento plantea que esta situación debe considerarse al analizar la deserción y el desgranamiento, ya que las responsabilidades laborales pueden coincidir con las exigencias académicas. Sin embargo, no establece que el trabajo sea, por sí solo, una causa directa de las demoras o del abandono.

También incorpora datos sobre el nivel educativo de las familias. Entre los ingresantes de 2023 cuyos datos estaban disponibles, el 47,3% de las madres y el 55,9% de los padres no tenía estudios o no había superado el nivel secundario incompleto, de acuerdo con la clasificación utilizada en el informe. Esos porcentajes superaban los promedios nacionales correspondientes, del 31,3% y el 43,8%, respectivamente.

Para la autoevaluación institucional, estos datos reflejan la importancia de fortalecer tanto el acompañamiento académico como las políticas de bienestar estudiantil, con el objetivo de favorecer la continuidad de los estudios y generar mejores condiciones para la graduación.

Tutorías, cursos nivelatorios y trayectorias más flexibles

Las dificultades para sostener la cursada también fueron abordadas en los talleres de autoevaluación institucional, en los que participaron integrantes de la comunidad universitaria. Entre las estrategias propuestas para mejorar la retención y la graduación, las tutorías entre pares concentraron el 47% de las menciones.

Otra de las propuestas fue flexibilizar las trayectorias académicas, revisar correlatividades y regularidades, una alternativa que reunió el 31% de las menciones. Los cursos nivelatorios, orientados a atender las dificultades que pueden surgir al ingresar a la universidad, representaron el 22%.

En el eje de gestión académica y oferta formativa, el 41% de las menciones vinculadas al acompañamiento académico señaló la necesidad de fortalecer las tutorías y el seguimiento de los estudiantes con trayectorias complejas.

Los resultados apuntan a la necesidad de combinar herramientas de apoyo durante el ingreso con un seguimiento sostenido a lo largo de la carrera. El objetivo no se limita a incrementar la cantidad de estudiantes que acceden a la educación superior, sino también a generar condiciones para que puedan avanzar, permanecer y completar su formación.

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