Isabel, la mujer rural que encontró en la diversificación productiva la fuerza para sacar adelante a su familia

Desde Colonia Alegría, en San Pedro, la productora combina cultivos, conservas y derivados lácteos. Su historia refleja el esfuerzo de las mujeres en contextos rurales y su aporte a la producción de alimentos
jueves 15 de octubre de 2026 | 23:00hs.
Isabel Barreto tiene 56 años y es madre de cinco hijos
Isabel Barreto tiene 56 años y es madre de cinco hijos

Manos fuertes, rostro marcado por el trabajo diario bajo el sol, mirada esperanzada y una sonrisa que refleja la satisfacción de vivir de lo que produce la tierra. Estos son algunos de los rasgos que caracterizan a tantas mujeres rurales que, con esfuerzo y dedicación, sostienen a sus familias y cumplen un papel fundamental en la producción de alimentos.

En el Día Internacional de las Mujeres Rurales, vale la pena conocer historias de superación de quienes supieron hacer frente a las dificultades, reinventarse y encontrar nuevas alternativas para salir adelante. Una de ellas es la de Isabel Barreto, productora de Colonia Alegría, en San Pedro, que encontró en la diversificación de su chacra una manera de mejorar los ingresos familiares y afrontar los problemas de salud de su esposo.

La historia de Isabel refleja una realidad compartida por numerosas familias agrícolas del municipio, donde gran parte de las tareas todavía se realizan de manera manual, con herramientas sencillas y la fuerza del propio cuerpo. En ese contexto, las mujeres asumen responsabilidades cada vez mayores, tanto en la producción como en la administración de los recursos y el cuidado de sus hogares.

Isabel tiene 56 años, lleva 39 junto a su esposo, Miguel Ángel, de 63, y es madre de cinco hijos: Mónica, Gustavo, Vanessa, Antonio y Nicolás. Las dificultades económicas y los problemas de salud de su compañero la llevaron a asumir buena parte de las actividades productivas de la chacra, sin perder la esperanza ni las ganas de trabajar.

“No es fácil ser productora, pero con la bendición de Dios y la ayuda de toda mi familia estamos saliendo adelante, a pesar de habernos tropezado con muchas dificultades por problemas de salud”, indicó Isabel a El Territorio .

En su chacra, cada cultivo representa una oportunidad. Las plantaciones de pepino, mandioca y frutilla se complementan con la elaboración de alimentos que permiten aprovechar las frutas de estación y obtener ingresos adicionales.

Entre sus productos se encuentran mermeladas, pepinillos, mamón y frutillas en almíbar, además de otras conservas. Cuando disponga de leche, también prepare quesos, ricota, crema y dulce de leche. La recolección de huevos y el cuidado de los animales completan sus tareas cotidianas.

El único ingreso mensual fijo de la familia que no proviene de la producción es una prestación que percibe Miguel Ángel por su condición de exsoldado. El resto depende de lo que logren cultivar, elaborar y vender.

"Soy una mujer que no paro. Vivo el día a día. Cuando tengo vacas de leche, hago queso, hago ricota, dulce de leche", relató.

Su esposo fue operado de la columna y actualmente atraviesa otros problemas de salud, una situación que limita su participación en las tareas más exigentes. Isabel lo acompaña cuando puede colaborar en las plantaciones y se ocupa de mantener la producción.

Ni siquiera los días de lluvia representan una pausa completa. Cuando el tiempo impide trabajar a cielo abierto, aproveche para limpiar y cosechar las frutillas dentro del invernadero.

Producir alimentos sanos y cuidar la tierra

La diversificación no es la única apuesta de Isabel. También busca incorporar prácticas que le permitan cuidar la calidad de los alimentos y preservar los recursos naturales de su chacra.

En el cultivo de frutillas, por ejemplo, utiliza tierra proveniente del monte y procura mantener una producción que considere saludable tanto para su familia como para quienes compran sus productos.

“Yo cuido mucho mis productos para poder vender. Lo que nosotros producimos es una bendición, una alimentación sana”, expresó con satisfacción y orgullo.

Otro de sus proyectos está relacionado con la recuperación de especies nativas, especialmente árboles frutales que consideran importantes para las futuras generaciones. La iniciativa tiene un significado especial para Isabel, porque no se trata solamente de producir en el presente, sino también de conservar parte de la riqueza natural de la zona para sus nietos y bisnietos.

"Estamos haciendo recupero de plantas nativas. Estamos plantando para el futuro de nuestros nietos, para que el día de mañana, cuando sean grandes, conozcan lo que son las plantas de frutas nativas", explicó.

En su chacra también conserva distintas plantas medicinales, cuyos usos forman parte de los conocimientos tradicionales que aún permanecen vigentes en el ámbito rural.

El valor de un trabajo que muchas veces no se reconoce.

La historia de Isabel permite visibilizar el esfuerzo de tantas mujeres que trabajan la tierra y que, además de producir alimentos, cuidan a sus familias, buscan nuevas alternativas económicas y transmiten sus conocimientos a las siguientes generaciones.

En las colonias misioneras, ese protagonismo también se manifiesta en organizaciones campesinas, cooperativas y asociaciones que buscan mejorar las condiciones de vida de las familias rurales. Desde esos espacios, las mujeres impulsan iniciativas vinculadas tanto a la producción como al cuidado del ambiente.

Sin embargo, Isabel reconoce que el trabajo rural no siempre recibe la valoración que merece. Detrás de cada alimento que llega a una mesa hay largas jornadas, manos lastimadas y ropa marcada por la tierra, una realidad que muchas veces pasa inadvertida.

"Muchos dicen que las mujeres del campo andan sucias, pero nuestra suciedad del campo es para beneficio de muchos del pueblo. A veces nos discriminan, miran nuestras uñas, nuestra manera de vestir, pero de ese trabajo nuestro se están alimentando", manifestó.

Lejos de avergonzarse de sus manos marcadas por la tarea diaria, Isabel encuentra en ellas el reflejo de todo lo que ha conseguido junto a su familia.

En una fecha dedicada a reconocer el apoyo de las mujeres rurales, su mensaje está dirigido especialmente a quienes atraviesan dificultades y sienten que el esfuerzo cotidiano se vuelve demasiado pesado.

"El día a día de la mujer rural es pesado, pero si no bajamos los brazos, salimos adelante con nuestro trabajo, con nuestras plantaciones. Por eso digo a las mujeres rurales que no bajen los brazos. Trabajar la tierra es salud para nosotras", expresó.

Con la satisfacción de ofrecer alimentos producidos en su propia chacra y la fe que la acompaña en los momentos difíciles, Isabel dejó un mensaje para las mujeres de Misiones y de otras regiones que comparten su realidad.

"Por ahí alguien dice que en la chacra se sufre. Sí, se sufre, pero lo que nosotros producimos es una bendición, una alimentación sana. A no bajar los brazos, mujeres rurales de Misiones y de todo el mundo", concluyó.

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