El Roña Castro en Posadas: desde la pelea que no fue a la velada con una leyenda del boxeo misionero

Jorge Locomotora pasó por la tierra colorada en 1991 y peleó con el obereño Julio Abel González, rival que tuvo que confirmarse ‘sobre la hora’ por la baja de otro ícono misionero. Una historia que merece ser contada.
miércoles 14 de octubre de 2026 | 19:11hs.
Castro -izquierda- junto a Walter Gómez, uno de sus entrenadores, en la redacción del diario El Territorio // Foto: procesada con IA
Castro -izquierda- junto a Walter Gómez, uno de sus entrenadores, en la redacción del diario El Territorio // Foto: procesada con IA

La inesperada muerte de Jorge ‘Roña’ Castro golpeó fuerte al ambiente pugilístico. El ex campeón mundial de los medianos sufrió esta madrugada un infarto fulminante que acabó con su vida a los 59 años, dejando atrás un sinfín de anécdotas y veladas en la memoria de los argentinos.  

Entre sus tantos periplos por las provincias del país, Castro aterrizó en Posadas para protagonizar un combate con el campeón misionero Rubén Oscar Verdún exactamente el viernes 13 de septiembre de 1991 en el club Tokio. 

Por supuesto que Misiones se paralizó ante tamaño enfrentamiento entre uno de los grandes pugilistas de la tierra colorada y Castro, en ese momento número uno del ranking del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Ya el jueves Locomotora pasó por la redacción del diario El Territorio avisando que iba a “terminar la pelea antes del límite pactado” a diez rounds. Y ese optimismo no era casual; Castro ostentaba un récord de 68 combates con 64-2-2 y 46 nocauts, y utilizaba esta gira por el interior del país como preparación de cara a la pelea que anhelaba ante el campeón mundial de la división, el norteamericano Terry Norris. 

“Siempre fui respetuoso de mis rivales y del público, para quien me brindo en cada presentación al máximo. Tal vez por eso, en alguna medida, tengo el cariño y afecto de todos los que concurren en cada una de mis peleas”, señaló relajado en la redacción del diario. 

La pelea que no fue

Finalmente llegó el viernes por la noche y el club Tokio estaba repleto a la espera de la pelea de fondo. El mismo público que se llevó una sorpresa cuando se enteró que finalmente Verdún no se iba a presentar por no llegar a un acuerdo económico y reglamentario, y en su lugar lo haría Julio Abel González, boxeador nacido en Oberá que ya venía en ascenso. 

“El insólito cambio de rival tomó por sorpresa a la afición tras la promocionada presencia de Verdún, quien derrotara por puntos a Lorenzo García, uno de los pocos púgiles que logró imponerse a Castro”, relató la crónica de aquella noche.

“Con esta variante el programa cambió y tampoco fue televisado a todo el país, como estaba previsto”…”Esto no deja de ser una falta de respeto al público, que una vez más es sorprendido en su buena fe y pasó a ser el gran perjudicado pagando el pato de la boca”, agregó. 

Entretelones de un mal manejo

Según la crónica de El Territorio, “tras el pesaje de práctica, donde el visitante ya marcaba a su favor 2.400 kilos de diferencia -por sobre el límite de la categoría (mediano hasta 72,574 kilos)-, se inició una acalorada discusión, que se prolongó por espacio de algo más de una hora entre representantes de las partes, que subió de tono cuando se llegó al tema del porcentaje que debían percibir uno y otro boxeador”.

“Eso en alguna medida se logró allanar, pero en lo que no se pudo llegar a un acuerdo fue en quienes deberían actuar como jurados y árbitro de la pelea. Por la mañana Verdún acusó en la balanza 70.500 y Castro, 72.900”.

“En tanto, los visitantes alegaban que las autoridades deberían ser todos integrantes de la FAB (Federación Argentina de Boxeo), el presidente de la Comisión Municipal de Boxeo, Eduardo Brun, se oponía tenazmente a esa posibilidad, por cuanto enfatizaba, era dejar sentado un mal precedente, desautorizando prácticamente las funciones que le compete al organismo que preside”.

“Por su parte, Verdún confesó que fue sorprendido en su buena fe, pues en ningún momento conocía el acuerdo que señalaron los visitantes y que no fue desmentido aquí, por José Brítez”. 

En definitiva, lo que pudo rescatar este medio que siguió paso a paso el desarrollo de los acontecimientos, fue que las partes transaron en un acuerdo -aparentemente- que no estaba muy claro.

Mientras los locales argumentaban que el árbitro sería Alejo Ayala con dos jurados locales, la parte contraria afirmaba que el juez, quien también ejercería función de jurado, junto a otro representante de la FAB.

Como corolario de todo esto, apareció en escena Julio Abel González (79.000), quien para salvar el espectáculo, y con acuerdo de partes, fue designado para enfrentar al Roña Castro ( este último le otorgó una ventaja de seis kilogramos).

Se definió por tarjetas 

Finalmente la pelea entre Castro y Julio González se vivió con intensidad entre los presentes pero el resultado fue por fallo unánime a favor del Roña. 

El Territorio lo narró de la siguiente manera: “González Demostró con creces esa valentía y guapeza inigualable que horas antes había declarado, manifestando que ‘no sé si ganaré o perderé, pero de que me voy a jugar entero, de eso estoy seguro y la afición sabrá reconocerme’”, relató el diario. 

“Así fue. Ni más ni menos. Perdió vendiendo cara la derrota. Sorteó estoicamente tres caídas (1ro. 2do. y 6to. round) y capeó con hidalguía una cuarta circunstancia tal vez la más comprometida, cuando totalmente obnubilado pudo llegar con marcada dificultad a su rincón aliado con la campana”.

“En los tres primeros casos se levantó tras el conteo de protección, con esa entereza que sólo es patrimonio de los grandes. Porque Julio Abel González, más allá de la marcada diferencia de puntos que acumuló el campeón en las tarjetas, aguantó a pie firme hasta el final, y en varios pasajes de la lucha intercambió cara a cara golpe por golpe, soportando un ‘bombardeo’ incesante de manos tiradas desde todo ángulo y estilo (directos, cross, hook, uppercut, jab, swing) de un sureño que no le dió respiro y con clara demostración de su superioridad técnica, física y anímica”.

“El campeón no pudo concretar sus aspiraciones -cual era-, la de sumar una más a su impresionante récord de 46 nocauts. Y así tuvo que conformarse con una inobjetable y justa victoria en fallo unánime de los jurados, quienes otorgaron -todos a su favor- el siguiente puntaje: Roberto Rojas (CMB) 99-90 y Jorge Molina y Eduardo Barrios (FAB) 98-90 y 100-89 respectivamente. El Territorio puntualizó para el vencedor 98-90”.

Así se cerró el paso de Locomotora por Misiones. Y sí que dejó tela por cortar. 

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