Día cuatro en el Tribunal Oral Federal de Posadas
Con aportes de peritos siguió el juicio por la muerte del gendarme Barreto
En la mañana de ayer en el Tribunal Oral Federal de Posadas continuó el juicio contra el joven contrabandista Rodrigo Dias Da Silva (27), juzgado por atropellar y matar al gendarme Robert David Barreto (31) perpetrado el 14 de septiembre de 2024, cuando intentaba darse a la fuga al observar un control de la fuerza nacional en la localidad de Santa Ana.
La cuarta jornada de debate comenzó cerca de las 9.30 con la declaración de cuatro testigos, entre ellos peritos, que explicaron el trabajo que tuvieron que realizar en relación al hecho y respondieron preguntas del fiscal Pablo Ricardo Di Loreto y del defensor Carlos Luis Ferreyra.
La primera en declarar fue la agente de Criminalística Beatriz Farías, quien fue la encargada de realizar el relevamiento planimétrico en la escena del trágico episodio.
En tanto, su relato estuvo basado en explicar sobre todos los indicios encontrados en el lugar -un total de 13-, guiándose con el plano de la ruta que está incorporado al expediente.
“Llegamos a las 19.20 a la ruta 103, ya estaba oscuro y la calzada estaba seca”, describió sobre el lugar del hecho, agregando que entre los indicios encontrados se pudo advertir arrastres, fragmento vehicular, marcas de neumático en la banquina noreste (dirección Oberá-Santa Ana), fragmentos de la base de un cono de seguridad más sobre la banquina, manchas de sangre y un cono de seguridad ya sobre el camino terrado.
Luego de la explicación de Farías sobre los elementos encontrados en el lugar del siniestro vial, fue el turno de declarar como testigo para Pamela Cardozo, también perito de la Policía de Misiones. Su trabajo fue analizar las pruebas obtenidas del relevamiento planimétrico para determinar la velocidad de la camioneta tanto en el momento del impacto, como la velocidad posterior al choque.
En ese contexto, la perito explicó que se trabaja con distintas pericias como la autopsia, informe técnico y bioquímico, y que en este caso “no fue posible establecer la velocidad, porque no figura en el expediente la ubicación real de la persona que fue impactada”. Asimismo, aclaró que en el informe que tuvo que analizar tampoco había indicaciones de frenado sobre la cinta asfáltica.
En esa línea, expresó que tampoco se pudo obtener o determinar la velocidad en la que iba la camioneta Amarok, conducida por el acusado, luego de impactar contra la víctima. Su labor también consiste en poder detallar cómo se podía evitar el impacto.
En ese aspecto, la testigo señaló que “no se pudo determinar o explicar, porque se necesitan los informes de las velocidades”.
Ante la consulta de la fiscalía, la perito aseguró que “no se detectó que haya indicios de maniobra evasiva”, detallando que algunas de esas maniobras podrían ser frenadas, que sostuvo no se observaron.

Si bien no se pudo determinar la velocidad por falta de pruebas, Cardozo manifestó que “una camioneta de esas características y en las condiciones de ruta y clima que había ese día, si va a 100 kilómetro por hora, tomaría 85 metros para frenar a 0”, y que con la carga de cigarrillos que llevaba el acusado, como mucho podría tomar 90 metros.
Por último, explicó que esos modelos de rodados pueden tener alguna falla en el sistema de frenado, que al intentar frenar no reaccione, pero indicó que “no es habitual que ese tipo de camioneta tenga fallos en el sistema de frenos”.
Semienterrado
Otra testigo que se presentó ante el tribunal conformado por los magistrados Ruth María Ponce de León, Fabián Gustavo Cardozo y Enrique Jorge Bosch (subrogante), fue Natalia Da Silva, una trabajadora de salud que fue a bordo de la ambulancia que trasladó al gendarme Barreto al Hospital Madariaga en la capital provincial.
A la hora de recordar cómo estaba la víctima, la testigo relató que “tenía signos vitales y presentaba múltiples fracturas”. En esa línea, contó que su cuerpo estaba semienterrado, con la mitad del uniforme con tierra y que ya en la ambulancia se le colocó oxígeno hasta que llegaron al Hospital Madariaga, “donde llegó vivo”.
Sobre cómo estaba uniformado el agente Barreto, Da Silva indicó que tenía el uniforme que generalmente tiene un gendarme en los controles de ruta. Es decir, con vestimenta verde y chaleco reflectivo.
El último testigo, fue el dueño de una empresa de ambulancias privadas que justamente cruzaba por la ruta cuando solicitaron su ayuda ante el siniestro vial.
“Voy pasando por la ruta, y un gendarme salió de la banquina”, explicó el testigo, quien recordó que no frenó en el momento porque no vio que había pasado y estaba trasladando un paciente, pero que ante la salida del uniformado paró metros después.
“Me golpearon la ventana y me pidieron que bajara. Cuando fui había un hombre que estaba en la banquina, fui uno de los primeros en estar”, relató, añadiendo que 15 minutos después llegó un médico que también transitaba por la ruta y bajó a auxiliar.
En ese marco, el testigo mencionó que Robert “estuvo 40 minutos tirado en la banquina esperando una ambulancia. Fuimos los primeros en atender al señor”.
Justamente, la ambulancia que lo trasladó al nosocomio de la capital provincial fue la que salió de Leandro N. Alem, la cual ante la señal de los presentes frenó y levantaron a la víctima para trasladarlo y ser atendido.
Culminada su declaración, el debate oral entró en un cuarto intermedio hasta las 8.30 del próximo martes 20 de octubre. Jornada en la que se espera que además de que se presente el último testigo, también comiencen los alegatos de las partes.
Huida fatal
Como se pudo reconstruir mediante el expediente de la causa, el fatal episodio fue registrado en la tarde del 14 de septiembre de 2024, cuando una Volkswagen Amarok cargada con 20 millones de cigarrillos de contrabando y al mando de Rodrigo Dias Da Silva, evadió un control sobre la ruta provincial 103 a la altura de Santa Ana.
La fuga fue muy violenta, ya que en plena maniobra su conductor embistió a uno de los gendarmes que se encontraba apostado sobre la doble línea de la arteria y que al ver como se aproximaba la camioneta y a contramano, corrió hacia la banquina.
Ese efectivo fue Robert David Barreto (31), quien a pesar de su intento de resguardarse, fue alcanzado por el rodado, quedando tendido sobre el capot y arrastrado varios metros hasta que el vehículo despistó, provocando que el uniformado salga despedido violentamente.
Tras volcar la camioneta, el conductor fue rápidamente detenido, mientras que Barreto quedó gravemente herido al costado de la cinta asfáltica. Si bien fue asistido y trasladado al hospital, murió horas después en el Hospital Madariaga debido a sus graves lesiones.
A partir de las primeras averiguaciones, se pudo determinar que la Amarok conducida por el joven contrabandista tenía pedido de secuestro por robo en la ciudad bonaerense de Quilmes. En total, el rodado contenía 20.000 paquetes de cigarrillos valuados en más de 22 millones de pesos. Además, se estableció que el joven que intentó darse a la fuga ya tenía antecedentes por contrabando.