Se estrena este sábado a las 21 en el Teatro Lírico de Posadas

‘EN TU SILENCIO...’ la obra autobiográfica de Marinoni que homenajea a las madres

El Ballet Folklórico del Parque del Conocimiento realiza los últimos ensayos de cara al estreno de “En tu silencio... tributo a la madre fronteriza”, con dirección y guión del maestro Luis Marinoni y un despliegue escénico, emotivo y tecnológico inédito.
miércoles 14 de octubre de 2026 | 2:30hs.
‘En tu silencio’, la nueva obra del maestro Marinoni y el Ballet Folklórico del Parque del Conocimiento se estrena el sábado 17. Foto: María de Perini
‘En tu silencio’, la nueva obra del maestro Marinoni y el Ballet Folklórico del Parque del Conocimiento se estrena el sábado 17. Foto: María de Perini

Hay historias que un artista cuenta durante toda su vida sin detenerse demasiado en la propia. El maestro Luis Marinoni construyó buena parte de su recorrido creativo mirando paisajes, recuperando personajes, tradiciones y relatos que forman parte de la identidad cultural de la región. Aunque esta vez, la historia lo sitúa del otro lado, convirtiendo en arte un hecho trascendental de su vida, el fallecimiento de su madre, el 24 de junio de 2025. 

Del duelo y la retrospectiva del vínculo con la mujer que fue decisiva en su formación humana y artística nace su obra más autobiográfica, En tu silencio… tributo a la madre fronteriza, que estrenará el Ballet Folklórico del Parque del Conocimiento este sábado a las 21 en el Teatro Lírico.  

Ensayo de “En tu silencio...” antes de su estreno en el Lírico. Foto: María de perini

 

“Siempre estoy contando el paisaje de los otros, las historias de los otros, de nuestra tierra y hasta de otros lugares, y de repente, ahora la vida me encontró contando mi propia historia”, expresó Marinoni, coreógrafo, director del Ballet Folklórico del Parque y autor de la inmensa puesta que tiene en escena a 24 bailarines, invitados especiales, la música del compositor paraguayo Ismael Ledesma y mucha tecnología.   

El territorio visitó uno de los últimos ensayos de la obra, en el subsuelo del Parque. Allí, bailarines, técnicos y coreógrafo fluían en sincronización. 

Sobre la idea   

La necesidad de hacer esta obra apareció dos meses después de la partida de su madre. Marinoni empezó a trabajar en esa idea y lo que había imaginado como unos minutos de danza con pocos bailarines fue creciendo hasta convertirse en una de las producciones más ambiciosas que puso en escena junto al Ballet Folklórico del Parque.

En el centro de la narrativa está la relación con su madre y, a través de ella, la posibilidad de reconocer, en los recuerdos de uno, las experiencias de muchos. Porque aunque el punto de partida sea la vida del coreógrafo, el relato se abre hacia las madres, las abuelas, las tías, las hermanas y todas esas mujeres que ocupan un lugar entrañable en la vida de las personas. Además, la propuesta tiene un gran despliegue técnico.

Luis Marinoni. Foto: Archivo el territorio 

 

“Esta no deja de ser una historia compartida”, explicó. Su familia es de origen paraguayo, tanto su madre como su padre nacieron en Paraguay. Esa pertenencia atraviesa la obra y la conecta con una memoria familiar y cultural que excede lo individual.

Cada escena propone un regreso a distintos momentos de la vida. La infancia, la juventud, las experiencias felices y también aquellas que dejaron marcas. Marinoni busca que el público encuentre sus propias imágenes en ese recorrido, que pueda reconocerse en los gestos, en los vínculos y en esas pequeñas situaciones cotidianas que con el tiempo adquieren otro significado. “Yo no paro de emocionarme en cada uno de los ensayos. Para mí es una obra muy fuerte en lo personal, es intensa, porque como te comenté: estoy contando mi historia”, confió.

Esa emoción no se circunscribe a su evocación. “Cuando otras personas se acercan a la obra o conocen algunos fragmentos, enseguida conectan con su propia niñez y con las imágenes que propone la puesta”, describió el artista.

La danza de la memoria

En ese movimiento entre la memoria propia y la de los otros aparece también una manera de transitar el duelo. Marinoni habla de una relación muy cercana con su madre, a quien reconoce como una figura fundamental para comprender la vida, el arte y el acompañamiento incondicional. Fue ella quien sostuvo sus primeros pasos en la danza, mucho antes de que el aprendizaje formal comenzara a darle herramientas para construir una carrera.

“Yo creo que nunca hubiera podido hacer mi carrera si no tenía el apoyo de mi mamá desde el primer día en que le conté que yo quería bailar y ella fue la que me agarró de la mano y me llevó a la escuela de danza”, rememoró.

Esa escena fundacional encuentra en la obra un lugar especial, pero no es el único recuerdo que vuelve a cobrar vida sobre el escenario. Hay uno que conserva la intimidad de la casa y de las enseñanza que no se encuentran necesariamente en la academia sino que se transmite. De esta manera, las horas en la cocina, cuando su madre le enseñaba los bailes típicos del Paraguay mientras compartían risas y en el aire había “un olorcito a chipa”. “Ahí yo descubría en mamá eso que no me enseñó la escuela de danza sino lo que me enseñaba la vida”. En los pasos de ella, en su manera de bailar, Marinoni reconoció una relación profunda con la tierra y con la cultura.

“Hay algo que es muy fuerte de la tierra que sube por las piernas de las personas que la habitamos, eso que hace que todo tenga valor y todo tenga el brillo que se refleja en el alma cuando sentimos y cuando decimos ‘qué hermoso que es esto’, ¿no? Y eso me enseñó mi mamá”, reflexionó.

Aquella enseñanza cotidiana se convirtió en una forma de comprender el arte y de reconocer el valor de las raíces.

Ahora, esos recuerdos vuelven transformados en danza y se integran a una creación en la que cada momento tiene una resonancia personal.

El título también nace de esa experiencia. En tu silencio alude a la ausencia que queda cuando alguien fundamental deja de estar y se interrumpe una comunicación que parecía formar parte de todos los días. Para Marinoni, la partida de su madre abrió un espacio difícil de nombrar, incluso en medio de una vida rodeada de personas, trabajo y afectos.

“Las cosas se van de un momentito al otro y queda un silencio inmenso en cada uno de nosotros”, expuso. Ese silencio aparece, por ejemplo, al regresar del trabajo y descubrir que ya no está el mensaje de la persona a quien uno le contaba cómo había sido el día, cuáles fueron los logros o qué cosas salieron mal.

“Hay un silencio que permanece en nosotros y que habita cuando nos quedamos un poquito solos”, agregó.

Desde ese lugar, la obra intenta poner en escena aquello que la ausencia modifica, pero también la persistencia de los vínculos en la memoria. La historia no termina con la despedida, continúa en los gestos aprendidos, en las palabras recordadas y en las maneras de mirar el mundo que alguien dejó como herencia.

Megaproducción

En tu silencio... reúne a 24 bailarines del Ballet Folklórico del Parque y cuenta con la participación de artistas invitados.

Valentina Balbi interpreta el rol principal femenino. La historia del hijo se despliega en tres etapas de la vida: Francisco Benítez encarna al niño; Tiziano Alfonso al joven y Gustavo Vázquez, al adulto. Alfonso aporta además su voz de cantante de ópera, con interpretaciones del repertorio del género polifónico guaraní.

La maestra Luz Marisa Ramírez acompaña el trabajo como coach de danzas paraguayas.

La música ocupa un lugar central. La banda sonora corresponde a creaciones e interpretaciones del artista paraguayo Ismael Ledesma, radicado en Europa. Marinoni ya había utilizado su música en una obra anterior y destacó que encontró en ella el lenguaje adecuado para acompañar esta historia.

A lo largo de una hora y diez minutos, las composiciones enlazan las escenas y dialogan con una puesta que incluye pantallas, mecanismos escenográficos, diseños visuales, sonido, utilería y vestuario.

El despliegue tecnológico responde a una decisión artística, pero también plantea un desafío para el futuro de la obra. Marinoni reconoció que se trata de una producción compleja, costosa y de primer nivel, “es una megaproducción como las que se pueden ver en otras partes, buscamos la excelencia, pero lo que sí este gran despliegue dificulta que la obra pueda girar. La idea es que la gente venga y disfrute de este estreno, que por ahora es la única fecha”, invitó. 

En este sentido también manifestó que por la dimensión de recursos que demanda la obra es que se cobra una entrada.   

“Las entradas están disponibles online a través de la página del  Imax, el valor de la entrada es 20.000 pesos por persona y hay promoción  para grupos de 4x$60.000”.

Más allá de la magnitud de la obra, el propósito que guía al coreógrafo es más íntimo. Desea que el público se lleve algo que permanezca después de la función, una mirada distinta hacia las personas queridas y la conciencia de que los vínculos necesitan expresarse mientras existe la oportunidad.

“Hay que volver a amar, hay que volver a abrazar, hay que volver a decirse que uno se quiere, que uno se ama”, sostuvo.

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