La construcción en Misiones perdió empresas y atraviesa un 2026 “con trabajos de supervivencia”

Luis Wurfel, presidente de Cámara de la Industria de la Construcción de Misiones, señaló que las obras nacionales continúan paralizadas y que la Provincia sostiene parte de la actividad. Estiman que, del total de empresas que estaban en actividad años atrás, estarían operativas la mitad.
miércoles 07 de octubre de 2026 | 18:30hs.
Foto: Julián Grondona.
Foto: Julián Grondona.

El sector de la construcción atraviesa en Misiones un 2026 marcado por la retracción de la actividad, la paralización de las obras públicas nacionales y una menor demanda del mercado privado. En ese contexto, las empresas que permanecen activas buscan sostener sus estructuras y conservar trabajadores especializados mientras esperan una recuperación de la economía.

El presidente de la Cámara de la Industria de la Construcción de Misiones (Cicom), Luis Wurfel, definió el escenario actual como un año de “supervivencia” para el sector y destacó el papel que asumió la Provincia para evitar una paralización total de la actividad.

En esa línea, Wurfel señaló en diálogo con El Territorio que las obras financiadas por Nación quedaron prácticamente paralizadas, mientras que el ejecutivo provincial asumió proyectos con recursos propios a través de organismos como el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha), Vialidad y otras reparticiones.

“La Provincia se hizo cargo con aporte propio, a través de sus reparticiones, de lo que puede y hasta donde puede, a nivel supervivencia”, observó. “No estamos muertos gracias a eso”.

Para el empresario, la paralización de los proyectos nacionales no sólo afecta a las constructoras, sino que también deja sin financiamiento obras vinculadas con infraestructura básica. “La obra pública bien hecha significa que el Estado invierte en donde la sociedad necesita”, explicó.

Entre esas necesidades enumeró las redes de agua y cloacas, pavimento, entoscado y cordón cuneta, además de las rutas. En ese punto, planteó que existen obras que no resultan atractivas para una inversión privada porque no permiten recuperar los costos mediante un esquema de cobro a los usuarios.

“La obra pública no se puede abandonar. No existe eso. En ningún lugar del mundo se abandona la obra pública”, afirmó.

Mientras tanto, la Provincia analiza alternativas de financiamiento para sostener proyectos de mayor envergadura. Wurfel mencionó las gestiones para acceder a créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fonplata, entre otros organismos, aunque remarcó que se trata de recursos que deben ser administrados con cuidado.

Según explicó, una eventual disponibilidad de financiamiento permitiría avanzar con viviendas que quedaron sin terminar y con otras obras de infraestructura que requieren recursos que no pueden ser afrontados únicamente con rentas generales.

El sector privado “no está paralizado, pero demanda menos”

La situación también alcanza a las obras privadas, familiares y empresariales, aunque Wurfel diferenció el escenario de una paralización total. Tanto los hogares como las pymes continúan realizando algunas construcciones, pero la demanda se redujo de manera considerable respecto de años anteriores, observó. “No digo que esté parado. Se está siguiendo a un ritmo que, lógicamente, el mercado dejó de demandar lo que demandaba antes por un efecto de retracción de la economía”, evaluó.

La menor actividad impacta sobre toda la cadena vinculada con la construcción: desde las empresas y los trabajadores hasta los corralones, proveedores e inmobiliarias.

Costos planchados y pérdida de valor dólares

Uno de los aspectos que marcó Wurfel como particular de este período es que la retracción de la demanda se da mientras los valores de la construcción y de los materiales permanecen relativamente estables.

Según explicó, el costo del metro cuadrado en dólares se mantiene en niveles similares a los de años anteriores, en torno a los 1.700 o 2.000 dólares, pero a esos valores se vuelve difícil vender las unidades terminadas. “Hoy el valor en dólares del metro cuadrado está bajísimo para el que quiere comprar”, sostuvo.

Para el titular de Cicom, los valores deberían ubicarse más cerca de los 2.500 o 2.600 dólares por metro cuadrado para que una obra resulte atractiva desde el punto de vista del desarrollador. Sin embargo, consideró que “si uno supera los 2.000 UDS no vende”, debido a la retracción del mercado y al volumen de propiedades disponibles.

En paralelo, señaló que la estabilidad del dólar frente a una inflación interna genera un incremento de los costos medidos en moneda estadounidense, particularmente en materia laboral. “Al tener el dólar planchado, cada 10% que aumenta cada cosa es 10% en dólares que aumenta”, explicó.

Wurfel indicó que los aumentos salariales representan un incremento del costo de la mano de obra medido en dólares, aunque también deben contemplarse los mayores gastos que afrontan los trabajadores en servicios, transporte y alimentación.

Hay menos empresas en actividad

La contracción de la actividad también modificó la estructura empresarial del sector. Wurfel ejemplificó en cifras redondas que, de más de un centenar de empresas contratistas que participaban de las obras, actualmente quedarían alrededor de 50 o 60 en funcionamiento.

El empresario describió el trabajo que realizan actualmente muchas de esas empresas como de “supervivencia”, con el objetivo de conservar la mayor cantidad posible de trabajadores y sostener sus estructuras hasta que se recupere la actividad. En ese contexto, puso el foco en un problema que excede la situación coyuntural: la pérdida de trabajadores especializados que fueron formados durante años en la provincia.

Para Wurfel, si la paralización de las obras obliga a desprenderse de ese personal, las empresas pierden un capital humano que después resulta difícil reconstruir. A eso se suma el costo de mantener máquinas paradas y la necesidad de contar con operadores capacitados para evitar daños en equipos cuyo mantenimiento y reparación representan importantes desembolsos.

“Cada obrero que hay que despedir por fuerza mayor, no deja de llegar a la casa y decirle: ‘Me quedé sin trabajo’. Y eso a nosotros nos duele el alma”, expresó.

Sin grandes proyecciones para 2027

De cara al próximo año, Wurfel evitó plantear una recuperación definida y sostuvo que las empresas deberán adaptarse al contexto mientras se aguarda una mejora de la economía. “Uno trata de mantenerse. Cuando hay épocas críticas te achicás”, juzgó.

Desde Cicom, señaló, mantienen el diálogo tanto con organismos públicos como con otras cámaras empresarias y buscan participar en proyectos que permitan atravesar el escenario actual. También destacó que algunas empresas del sector comenzaron a diversificar sus actividades, con inversiones en fábricas de premoldeados o desarrollos inmobiliarios.

Para Wurfel, ese movimiento tiene además un efecto sobre el resto de la economía misionera, porque los recursos generados por las empresas locales vuelven a circular dentro de la provincia. “El empresario misionero es muy de ponerse la camiseta y aportar a la provincia, lo que invierta o haga derrama en Misiones”, afirmó.

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