Hoy unas 20 participantes viajarán a Foz de Iguazú
Sobre dos ruedas, mujeres de la región se encontraron en Misiones
Motociclistas de distintos puntos de Argentina y de Paraguay fueron recibidas ayer por sus pares de Posadas como parte del WRWR, el relevo mundial de mujeres motociclistas que se desarrolla en 90 países. La llegada de la bandera que recorre el país desde el 3 de enero dio lugar a una jornada de intercambio, experiencias y relatos de viaje, además de impulsar a otras mujeres a animarse a salir a la ruta.
“Como guardiana referente de Posadas, junto con las anfitrionas de Misiones organizamos la bienvenida a Mariana, la embajadora argentina, y a las guardianas que llegaron desde Córdoba, Formosa, Corrientes, Tucumán, Chaco y Paraguay. Fue una jornada muy linda y todavía nos quedaba mucho por compartir, charlar y conocernos”, relató Mayra Pfaffenzeller.

El encuentro reunió a motociclistas de distintas edades y trayectorias. Fotos: Julián grondona
La recepción continuó durante la noche con una cena en Pizza 40, donde las participantes pudieron intercambiar experiencias tras su llegada. Luego de descansar, unas 20 emprenderán hoy el viaje hacia Foz de Iguazú para reunirse con motociclistas de Brasil y Paraguay y compartir una nueva jornada de camaradería.
“Esto no busca solamente conectarnos con la mayor cantidad posible de mujeres, sino también demostrar que podemos hacerlo. Siempre pudimos, sólo tenemos que animarnos. A veces, ese impulso y ese abrazo cálido de otra mujer es lo que necesitamos para dar el primer paso”, expresó la referente.
Su vínculo con las motos comenzó hace cinco años, cuando adquirió la primera y empezó a realizar viajes largos como acompañante de su esposo. Con el tiempo se lanzó a recorrer sola distintos lugares de la provincia y comenzó a preguntarse si existían otras aficionadas con quienes pudiera compartir esa pasión.

El punto de encuentro fue el Complejo Costa Sur de Posadas.
“Pensaba qué hacía viajando sola y que no podía ser que no hubiera otras chicas a las que también les encantaran las motos. Así comenzamos de a poco, con tres integrantes, a formar la comunidad. Hoy, después de dos años y medio, ya somos 70”, destacó Pfaffenzeller.
Durante ese tiempo, el espacio promovió salidas a la ruta y capacitaciones en mecánica ligera y primeros auxilios. Este año conoció el WRWR 2026, una propuesta que se desarrolla durante todo el año, y coincidió de inmediato con Mariana porque los objetivos del movimiento estaban alineados con el trabajo que ya realizaban.
“El desafío es mental. Cuando una mujer tiene esa chispa un poco dormida y conoce a otra que comparte el mismo entusiasmo, enseguida se anima a sumarse al grupo y a salir. Puede llevar tiempo, pero en algún momento también logra largarse sola. El primer paso es hacerlo, incluso con miedo, pero hacerlo. Quienes todavía no se animaron van a encontrar en nosotras un grupo generoso, solidario y muy unido que las acompañará”.
Mariana
Por su parte, Mariana López, embajadora argentina del WRWR, señaló: “El objetivo es conectar a las motociclistas, desafiarnos a viajar y aprender sobre la mecánica de nuestras motos, además de cambiar la mirada que tiene la sociedad. Podemos hacerlo y merecemos estas salidas y momentos compartidos con amigas”.
La representante llegó a Misiones con una bandera que recorre Argentina desde el 3 de enero y que próximamente regresará a Córdoba, su lugar de partida. Su paso por la tierra colorada forma parte del itinerario trazado para extender la propuesta y sumar participantes de todo el territorio nacional.
“También trabajamos en una posible postulación al récord Guinness como el primer evento argentino del mundo del motociclismo que reúne a mujeres de todo el país. Las misioneras fueron las últimas en sumarse y ahora debemos esperar hasta diciembre para avanzar con la postulación”, anticipó.
Mediante la aplicación WRWR, las guardianas se conectan a través de un código QR y se pasan una batuta virtual. El sistema contempla bastones comunes y dorados, además de desafíos que otorgan puntos. Argentina ocupa el segundo puesto por las pruebas cumplidas y se ubica tercera en la clasificación general entre 90 países.
“Pensarnos entre motociclistas de todo el mundo y ver que estamos compitiendo por un lugar en el podio junto con Australia, Brunéi y Sudáfrica es increíble. Todo lo que está pasando demuestra el alcance que logró esta red”, remarcó la embajadora.
López anda en moto desde 2015 y en 2018 recorrió sola la ruta 40 en un único viaje. Durante aquella travesía estableció contacto con numerosas motociclistas de diferentes lugares, vínculos que posteriormente contribuyeron a conformar la red que hoy las mantiene comunicadas y les permite organizar actividades conjuntas.
“Tuve que enfrentar muchos prejuicios, sobre todo al llegar a una estación de servicio, sacarme el casco y escuchar la sorpresa porque era mujer. Después pinté mis motos de rosado y también fue una forma de descontracturar el ambiente. Cuando aparecía en un motoencuentro, llamaba mucho la atención”, recordó.
Esa experiencia quedó plasmada en un libro sobre su recorrido por la ruta 40. Tiempo después, varias lectoras le contaron que su historia las había impulsado a realizar sus primeros viajes solas. Una de las participantes, por ejemplo, permanecerá unos días más en Brasil y regresará sin compañía, cumpliendo uno de los desafíos promovidos por el WRWR.
“El consejo es decidir primero qué lugar quieren conocer y después planificar. Hay que calcular los kilómetros, los días, la nafta, el hospedaje, la comida y las entradas; fijar una fecha, ahorrar y viajar. Si durante ese tiempo alguien quiere sumarse, será bienvenida, pero el viaje tiene que nacer de una misma”.
Cristina Florentín llegó desde Villa Elisa, localidad cercana a Asunción. A punto de cumplir 53 años y con 65.000 kilómetros recorridos, transitó por la Carretera Austral, Salta, Jujuy, Catamarca, Entre Ríos y Misiones. Enamorada de Argentina, proyecta viajar a Ushuaia en enero.
“Empecé a andar en moto a los 30 años, pero después de una caída mi mamá me pidió que dejara. Hoy soy abuela, decidí vivir y ser feliz porque la moto me devolvió la vida. Todavía enfrentamos prejuicios, pero estos grupos nos fortalecen y nos impulsan a romper techos de cristal”, confió.
En tanto, Andrea arribó desde Formosa para celebrar sus 55 años con el grupo, luego de pasar por Paraguay a buscar a su amiga Cristina. Hace nueve meses compró su primera moto grande y hace tres, la segunda. El trayecto hasta Posadas se extendió porque se detuvieron a contemplar y fotografiar los paisajes.
“Mi regalo de quince años fue una moto. Después crié a mis hijos y ahora estoy cumpliendo mis sueños. Todas merecemos hacer lo que nos gusta y decir que nos toca a nosotras. He recorrido rutas en autos y camionetas, pero nada se compara con estar cuerpo a cuerpo con el camino”, concluyó.