Linfomas: tienen hasta un 90% de curación y los casos se concentran entre los 15 y 30 años

La jefa de Hematología del Hospital Madariaga, Haydee Bernard, explicó cuáles son las principales señales que pueden llevar a una consulta y destacó que la confirmación de la enfermedad requiere una biopsia y un abordaje multidisciplinario. En Misiones, señaló, existen profesionales y recursos para avanzar en el diagnóstico y tratamiento
miércoles 16 de septiembre de 2026 | 19:00hs.

El aumento de tamaño de los ganglios, la pérdida de peso sin una causa aparente, la fiebre, la sudoración nocturna o la aparición de una masa o bulto en alguna parte del cuerpo pueden ser algunas de las manifestaciones que lleven a una persona a consultar por un posible linfoma. Así lo explicó Haydee Bernard, jefa de Hematología del Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga.

La especialista remarcó que la presencia de alguno de estos signos no permite por sí sola establecer un diagnóstico, ya que para confirmar la enfermedad es necesario estudiar una muestra del tejido afectado.

“En realidad, el paciente puede tener aumento del tamaño de los ganglios, pérdida de peso, fiebre, sudoración nocturna o una masa o un bulto en algún lugar del cuerpo”, señaló Bernard, quien explicó que en estos casos debe realizarse una biopsia para determinar qué ocurre.

Una enfermedad con distintas formas

Los linfomas son un tipo de cáncer que afecta al sistema linfático y pueden comprometer distintos órganos. Sin embargo, según explicó la médica, lo más habitual es que se manifiesten en los ganglios, estructuras que forman parte de las defensas del organismo.

Estos ganglios se encuentran en distintas regiones del cuerpo, entre ellas las axilas y la zona inguinal, además de áreas internas como el mediastino, dentro del tórax, el abdomen y el retroperitoneo.

La enfermedad se divide, a grandes rasgos, en dos grandes grupos: los linfomas de Hodgkin y los linfomas no Hodgkin. A su vez, estos últimos presentan diferentes subtipos, entre ellos los linfomas de células B y de células T. Esa diversidad hace que el pronóstico y el tratamiento varíen según cada caso.

Bernard explicó que los linfomas de Hodgkin presentan dos picos de aparición: uno entre los 15 y los 30 años y otro alrededor de los 50 años.

En términos generales, indicó que el tratamiento de los linfomas de Hodgkin puede alcanzar tasas de curación de entre el 80% y el 90%, dependiendo del esquema terapéutico utilizado. En los linfomas no Hodgkin, señaló, la proporción ronda el 60%.

El diagnóstico requiere distintos especialistas

La confirmación de un linfoma no se realiza únicamente a partir de una consulta clínica. La especialista destacó que el diagnóstico comienza con la toma de una biopsia, cuyo procedimiento depende del tejido u órgano comprometido.

“Si es médula, generalmente las biopsias las toman los hematólogos, pero si es otro tejido, las toman los cirujanos”, explicó.

Luego, las muestras son analizadas por distintos especialistas, entre ellos anatomopatólogos y profesionales encargados de estudios específicos como la citometría. Por ese motivo, Bernard definió al diagnóstico del linfoma como un proceso multidisciplinario.

Misiones busca mejorar el registro de casos

Uno de los problemas señalados por la especialista es la falta de estadísticas completas sobre la enfermedad, tanto a nivel provincial como nacional.

Bernard explicó que en la Argentina se está comenzando a fortalecer el registro de pacientes a partir del trabajo de sociedades científicas y la conformación de consorcios destinados a reunir información sobre los casos.

Según los datos generales mencionados por la médica, los linfomas no Hodgkin son los más frecuentes en el país. Estimó entre 3.400 y 4.000 los casos anuales de este tipo de linfoma, mientras que para el linfoma de Hodgkin calculó alrededor de 900 casos por año.

La especialista advirtió, de todos modos, que estos registros todavía presentan limitaciones y que las diferencias entre las distintas regiones del país también deben ser consideradas al analizar la incidencia.

Diagnóstico y tratamiento en distintas localidades

En Misiones, Bernard destacó que existen recursos para realizar el diagnóstico de los pacientes y que la toma de biopsias puede efectuarse dentro de la provincia. En algunos casos, determinadas muestras deben ser enviadas a centros especializados de Buenos Aires o Rosario para completar estudios.

La médica señaló que este mecanismo permite evitar, en muchos casos, el traslado del paciente y sostuvo que los tiempos de respuesta son similares a los de otras zonas del país, aunque reconoció que todavía hay aspectos por mejorar.

También destacó la presencia de hematólogos en distintas ciudades de la provincia, entre ellas Eldorado, Puerto Rico y Oberá. La posibilidad de iniciar los estudios en esas localidades, explicó, permite reducir la necesidad de que todas las consultas se concentren en Posadas.

Los casos que requieren tratamientos más complejos o infusiones de manera continua aún deben ser atendidos en el Hospital Madariaga. En tanto, para aquellos pacientes que necesitan un trasplante de médula ósea, el centro de referencia provincial cuenta con capacidad para realizar distintos tipos de trasplantes.

Para Bernard, fortalecer las redes de derivación dentro de Misiones y mejorar los registros de pacientes son dos aspectos centrales para avanzar tanto en el acceso al diagnóstico como en el conocimiento de la enfermedad en la provincia.

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