La CNV le cierra a las pymes el atajo que usaban para esquivar el impuesto al cheque

La Comisión Nacional de Valores (CNV) eliminó, mediante la Resolución General 1166, la posibilidad de que las empresas usen cheques para depositar o retirar fondos de sus cuentas bursátiles, un mecanismo que les permitía a las pymes eludir el impuesto a los débitos y créditos bancarios. La medida, que responde a una caída real en la recaudación de ese tributo, contrasta con las repetidas declaraciones del presidente Javier Milei calificando de "héroes" a quienes evaden impuestos.
martes 15 de septiembre de 2026 | 15:48hs.

El Directorio de la Comisión Nacional de Valores aprobó la Resolución General N° 1166, con fecha del 14 de septiembre, que modifica el Título XI de las Normas de la CNV y establece que la transferencia bancaria será la única modalidad habilitada para la recepción y entrega de fondos hacia y desde los clientes de los agentes registrados ante el organismo. En la práctica, esto significa que las empresas ya no podrán depositar ni cobrar cheques a través de sus cuentas comitentes abiertas en Sociedades de Bolsa (Alycs).

Según el comunicado oficial difundido por el Gobierno nacional, la medida "busca asegurar la disponibilidad inmediata de los fondos, eliminar eventuales rechazos asociados al uso de cheques y, al mismo tiempo, fortalecer los mecanismos de control y prevención frente a posibles conductas disvaliosas". La resolución explica que en mayo pasado, a través de las RG 1139 y 1141, ya se habían introducido restricciones al uso de cheques, fijando un tope de dos por día y por cliente, pero que "resulta necesario dotar de mayor certeza al sistema de pagos" para evitar las conductas que esas normas pretendían corregir.

Detrás de la explicación técnica sobre trazabilidad y prevención de lavado, la decisión responde a un problema concreto de recaudación. Según reveló un especialista en Infobae.com, la operatoria que permitía pagar y cobrar con cheques desde cuentas bursátiles se había generalizado entre las pymes como una vía para eludir el impuesto a los débitos y créditos bancarios, el famoso impuesto al cheque creado por Domingo Cavallo en 2001, que grava con 0,6% cada débito y otro 0,6% cada acreditación en cuentas corrientes bancarias.

De acuerdo al economista Salvador Vitelli, de la consultora Romano Group, la recaudación de ese impuesto se hundió un 9% en términos reales durante agosto, mientras que la actividad económica mostraba una suba de casi 2%, es decir, la caída no respondía a una menor actividad, sino específicamente a la fuga hacia este mecanismo de elusión a través del mercado de capitales. Con el correr de los meses, esa "fuga" se había vuelto cada vez más generalizada entre las empresas, y el agujero fiscal amenazaba con seguir creciendo.

En la práctica, la medida obliga a las pymes a volver a depositar sus cheques en cuentas bancarias tradicionales, donde automáticamente quedan alcanzados por el tributo. La decisión generó fuertes reclamos entre los agentes bursátiles y las cámaras del sector, que remarcaron el impacto negativo sobre empresas que ya operan con dificultades de liquidez. 

La contradicción con el propio discurso presidencial

La medida se da de bruces con uno de los planteos más repetidos por Milei a lo largo de su gestión. El Presidente calificó en reiteradas oportunidades a quienes evaden impuestos como "héroes". "¿Qué es ilícito? Los que intentaron defenderse de políticos corruptos son héroes, no delincuentes", sostuvo en una de esas ocasiones, en el marco de la discusión por sus sucesivos blanqueos de capitales.

En otra entrevista fue todavía más categórico al referirse a quienes sí pagan sus impuestos, "lo lamento por el que no se pudo escapar, pero el otro no hizo nada malo, es una declaración de envidia, el que pudo zafar, genial, no lo puedo castigar porque pudo huir del ladrón". El propio Milei llegó a comparar a los evasores con las personas que escapan de Cuba, y a los contribuyentes que cumplen con sus obligaciones fiscales los describió como quienes "no tuvieron el talento o las agallas para salir del sistema".

Ese mismo discurso presidencial convive ahora con una batería de medidas que buscan, exactamente, lo contrario de lo que el propio Milei celebra en el plano discursivo, cerrar los resquicios que permiten esquivar el pago de impuestos, en este caso a costa de las pymes que encontraron en el mercado de capitales un canal para aliviar su carga tributaria.

La medida se enmarca en una dinámica más amplia de la política fiscal del Gobierno. Con una recaudación que muestra signos de deterioro en varios tributos, pese a que el propio oficialismo insiste en negar cualquier freno en la actividad económica, sostener la meta de déficit cero obliga a la administración de Milei a moverse en una dirección inversa a la de sus discursos de campaña, en lugar de bajar impuestos o simplificar el sistema tributario, el Gobierno se ve forzado a reforzar controles y asegurar el cobro de tributos ya vigentes, incluso sobre las pequeñas y medianas empresas que integran buena parte de su propia base electoral.

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