Santino recibió el nuevo trasplante y atraviesa las primeras horas junto a su mamá

Natalia fue la donante de células madre en el tercer trasplante del pequeño posadeño, que permanece internado en Buenos Aires. Tras la infusión, presentó un cuadro febril, pero continúa de buen ánimo y bajo estrictos controles médicos.
miércoles 09 de septiembre de 2026 | 12:39hs.

Santino Rzesniowiecki (8) atravesó ayer una nueva instancia decisiva en su lucha contra la leucemia. El pequeño posadeño recibió su tercer trasplante de médula ósea en el Hospital Gutiérrez de Buenos Aires y, esta vez, las células madre que fueron infundidas en su organismo provinieron de su mamá, Natalia, como ya se había adelantado en varias oportunidades.

El procedimiento llegó después de que el niño lograra nuevamente una situación de enfermedad no detectable a partir del tratamiento con inmunoterapia. Esa respuesta permitió avanzar hacia un nuevo trasplante, cuyo objetivo es consolidar la remisión y generar una respuesta inmunológica que ayude a mantener la enfermedad controlada.

En las horas posteriores a la infusión, Natalia contó a El Territorio que ambos se encuentran bien y que ella ya pudo regresar junto a su hijo después de permanecer separada de él durante parte del proceso de donación. “Por acá todo bien, ayer le infundieron mis células a Santi, yo hoy volví recién con él, estuve afuera y se quedó con su papá y bueno, yo después de la donación me quedé a descansar. Él está bien, yo también”, compartió.

La primera jornada después del trasplante tuvo, sin embargo, una manifestación que los médicos ya contemplaban dentro de las posibilidades de esta etapa. “Santi lo único hoy hizo un cuadro febril que es un poco esperable posinfusión y ya tomando todos los recaudos en la situación de él por estar inmunosuprimido”, contó su mamá.

Pero más allá de ese episodio, Natalia destacó el estado anímico del pequeño y eligió transmitir cautela frente a los próximos días, que serán de controles y seguimiento permanente. “Pero todo bien, él está muy bien de ánimo todavía, vamos pasito a pasito”, dijo con cautela.

El trasplante representa un nuevo capítulo en un tratamiento marcado por distintas recaídas de la leucemia y por múltiples estrategias para lograr mantener la enfermedad fuera de la médula. Según había explicado Natalia, la inmunoterapia con inotuzumab permitió que los estudios volvieran a mostrar enfermedad no detectable, una condición que resultaba necesaria para llegar a esta nueva intervención.

Ahora comienza otra etapa de espera para la familia. Las células de Natalia ya fueron infundidas y el equipo médico deberá seguir de cerca su evolución, especialmente el proceso mediante el cual esas células se instalan y comienzan a cumplir su función en el organismo de Santino.

Para Natalia, además, el procedimiento tiene una dimensión particularmente significativa porque por primera vez es ella quien ocupa el lugar de donante para su hijo. Días antes del trasplante había contado que esperaba que sus células fueran capaces de contribuir a la recuperación definitiva de Santino.

Por ahora, la familia atraviesa las primeras horas después del denominado “día cero” con prudencia, atentos a cada señal del organismo del pequeño y acompañados por la comunidad que sigue su historia. Y, como resumió su mamá, avanzando “pasito a pasito”.

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