Temporal, granizo y exceso de humedad ponen en alerta a la producción misionera
El fuerte temporal que atravesó Misiones durante el fin de semana dejó daños en distintos sectores productivos de la provincia, con caída de granizo, intensas lluvias y fuertes vientos que afectaron tanto cultivos como infraestructura rural. En este contexto, el agrometeorólogo del INTA de Cerro Azul, Ángel Olinuk, analizó el escenario climático que se presenta para los próximos meses y anticipó que las condiciones podrían volverse más exigentes con el avance del fenómeno de El Niño.
Según explicó, las precipitaciones comenzaron a presentarse con mayor frecuencia, aunque todavía de manera muy irregular en el territorio provincial. “No es nada homogéneo todavía”, sostuvo Olinuk, al describir las diferencias registradas entre las distintas zonas.
El especialista indicó que mientras en algunas localidades las lluvias fueron escasas y se esperaba la llegada de agua para avanzar con las tareas agrícolas, en otros sectores se produjeron precipitaciones intensas y episodios de granizo.
“Hay zonas donde llovió mucho, hay zonas donde llovió poco”, resumió. Como ejemplo, mencionó que en sectores del norte provincial se registraron lluvias de entre 40 y 50 milímetros que resultaron beneficiosas para los productores, mientras que en otros puntos las tormentas provocaron daños en invernáculos, techos y galpones.
Un Niño que podría intensificar las tormentas
Olinuk explicó que Misiones todavía no atraviesa la etapa de mayor intensidad del fenómeno de El Niño. Sin embargo, advirtió que el ingreso a la primavera podría generar un escenario más complejo debido al incremento de la humedad y las temperaturas.
“Todavía no llegó en su plenitud, por supuesto, el tema del Niño”, señaló. A su vez, remarcó que las lluvias actuales se caracterizan por ser “fuertes, intensas, de corta duración, muy variables en el espacio y en el tiempo”.
La situación podría intensificarse durante los próximos meses, ya que, según las perspectivas climáticas mencionadas por el especialista, “este año va a estar potenciado por el tema del Niño porque va a haber mucho más humedad”.
El agrometeorólogo recordó además que el período que comienza a fines de agosto y se extiende durante septiembre es habitualmente una etapa de mayor frecuencia de tormentas en Misiones. La combinación de humedad, temperaturas elevadas y tormentas podría incrementar el riesgo para diferentes actividades productivas.
Un invierno con pocas heladas cambió el escenario productivo
Otro de los aspectos destacados por Olinuk fue el comportamiento de las temperaturas durante el invierno. A diferencia del año anterior, las heladas fueron mucho menos intensas, lo que favoreció a algunos cultivos, aunque perjudicó la producción de determinadas especies frutales.
“Las heladas fueron muy suaves”, explicó, y señaló que en distintas zonas prácticamente no se registraron daños por frío.
El especialista comparó la situación con la del año pasado, cuando las bajas temperaturas habían provocado importantes daños en las plantaciones de banana. Este año, en cambio, las plantas se encuentran verdes y en mejores condiciones, aunque la producción de frutas fue menor.
En el caso de los durazneros, explicó que el escaso frío invernal habría afectado la formación de frutos. “Floreció muy lindo, pero no quedó casi fruta”, relató al reproducir el comentario recibido de técnicos que trabajan en la zona de Andresito.
Según explicó, muchos frutales necesitan acumular determinadas horas de frío durante el invierno para que las flores puedan desarrollarse y posteriormente dar frutos.
Tabaco, maíz y mandioca, entre los cultivos que deberán enfrentar el exceso de lluvias
Frente al comienzo de la temporada de mayor actividad agrícola, Olinuk consideró difícil recomendar a los productores que abandonen determinados cultivos debido al riesgo de tormentas.
“Es muy difícil decirle a los tabacaleros que, como va a haber riesgo más o menos elevado que el año pasado, no hagan el cultivo”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió sobre otro problema que ya está generando consecuencias en algunas zonas tabacaleras: la erosión hídrica. En el área de Bernardo de Irigoyen, por ejemplo, señaló que existen superficies aradas y descubiertas, muchas de ellas ubicadas en sectores con pendientes.
“El suelo queda bien descubierto, queda desprotegido, es lo peor que hay”, afirmó. Por ese motivo, consideró necesario avanzar en prácticas que permitan mantener una mayor cobertura del suelo y reducir el impacto de las precipitaciones.
En ese sentido, destacó la importancia del asesoramiento técnico y de herramientas como las curvas de nivel para disminuir la pérdida de suelo.
El exceso de humedad también puede generar inconvenientes en otros cultivos. En el maíz, explicó, las lluvias continuas durante la floración pueden dificultar la polinización y provocar que las espigas no desarrollen la totalidad de sus granos.
La mandioca, en tanto, puede quedar expuesta a una mayor presencia de hongos cuando existe demasiada humedad. Por eso, recomendó que, cuando sea posible, se prioricen terrenos que no sean bajos o fácilmente anegables.
La yerba mate y el té aparecen entre los cultivos perennes que, en términos generales, pueden tolerar mejor un escenario de lluvias abundantes, aunque el granizo representa una amenaza puntual.
Olinuk señaló que en sectores donde las tormentas fueron particularmente intensas, el granizo dañó incluso la nueva brotación de yerba mate.
“Un brote nuevo de yerba mate es muy tierno”, explicó, y recordó que una granizada fuerte puede incluso afectar la corteza de los troncos, generando consecuencias que pueden observarse más adelante.
En cambio, consideró que las plantaciones adultas de yerba pueden tolerar mejor el exceso de lluvias cuando cuentan con un adecuado manejo del suelo, especialmente mediante coberturas verdes y curvas de nivel.
El té, por su parte, podría verse favorecido por las condiciones de humedad y temperaturas elevadas. “Crece muy bien con mucha lluvia y con calor”, indicó.
Las pasturas se recuperan, pero los caminos rurales preocupan
No todos los efectos del escenario climático son negativos. Olinuk explicó que las lluvias permitieron mejorar el crecimiento de las pasturas en aquellas zonas donde anteriormente faltaba agua.
También señaló que las temperaturas invernales moderadas evitaron daños importantes en especies sensibles al frío, como el pasto elefante.
Sin embargo, el exceso de precipitaciones también puede complicar el trabajo cotidiano de los productores. La imposibilidad de ingresar a los campos y las dificultades para realizar tareas agrícolas se suman al deterioro de los caminos rurales.
“Los caminos rurales son también otro de los temas muy afectados, complicados”, advirtió.
Así, mientras algunas actividades productivas se benefician con la recuperación de la humedad y el crecimiento de las pasturas, otras deberán afrontar un período de mayor exposición a tormentas, granizo, exceso de agua y erosión.