Lamentan que hay lentitud de la Justicia en el caso
“No creemos en el suicidio y queremos que los chicos no queden solos”
La familia de Gimena Vázquez (34), la comerciante y vecina del barrio Anselmo, de Candelaria, que fue hallada sin vida en la mañana del viernes 27 de marzo dentro de su domicilio y cuya causa fue investigada en un principio como suicidio, sostiene las sospechas de que en realidad se trató de un crimen.
En esa línea, apuntaron contra la expareja y padre de los tres hijos menores de edad de la mujer, además de reclamar por la tenencia de los chicos, quienes podrían quedar sin un cuidado responsable en los próximos días.
La parte querellante -representada por el abogado Claudio Ferreyra- señaló que tanto la causa penal ahora investigada como muerte dudosa, como la resolución de la tenencia de los hijos de Vázquez, intervenida por el Juzgado de Familia y Violencia Uno de Garupá, están sin avances y con muchos pedidos de pruebas pendientes. Entre ellos, el resultado de autopsia, pericias químicas e incluso la toma de testimoniales.
Si bien las primeras pesquisas no detectaron indicios de violencia dentro del domicilio y todo apuntaba a un acto suicida, distintas pruebas en la escena dilucidaron que la muerte de la mujer podría estar ligada a un crimen y las principales sospechas son contra la expareja, debido a hechos de violencia vividos previamente.
“Ellos estaban separados desde hace un año y medio, pero él entraba al domicilio y empezaba a retirar pertenencias, freezer, heladera, para vender. Hay denuncias antes de que todo esto pasara, pero nunca salió de la comisaría de Candelaria, nunca llegó a donde tenía que llegar”, comenzó relatando Ángela -hermana de la comerciante- en diálogo con El Territorio, detallando que un día antes de la muerte de su hermana, el hombre rompió el candado del portón para hacerse de algunos objetos para vender.
Sobre las primeras sospechas, explicó que fue al entrar a la casa. “Primero en cómo se encontró la habitación: si mi hermana se quitó la vida ahorcándose, no entiendo por qué había tanta sangre en el balcón”, cuestionó. Añadió la posibilidad de que haya intentado quitarse la vida, cortándose, pero por lo dicho por sus sobrinos esa posibilidad es débil.
“Ella planeó con los chicos un día anterior lo que iban a hacer ese día. Por qué programó un día, si tenía esas ideas en la cabeza”, analizó Ángela, alegando que notó muy raro que las cámaras que tenía Gimena en el interior del domicilio estuvieran desconectadas y sin el chip de memoria.
Ahorcamiento
Esas sospechas fueron creciendo a partir de las distintas investigaciones y pruebas que la querella aportó en la causa, medidas que aún no fueron incorporadas, porque “está todo quieto, no nos responden ninguna solicitud”, señaló el letrado Ferreyra.
En tanto, la principal prueba que sostienen que amerita que se descarte un suicidio son las marcas de ahorcamiento que presentaba el cuerpo.
“Lo que pudimos averiguar en este período es que la marca del ahorcamiento era incompatible con un ahorcamiento por colgamiento, las marcas eran de una estrangulación con una soga”, explicó, profundizando que la marca era un círculo en la zona media del cuello y no en forma de U, y en la parte superior del cuello.
A esta marca, se le suma la presencia de sangre en distintas partes de la habitación, dos golpes que tenía en la cabeza, los antecedentes de violencia y testigos que dicen haber visto al hombre salir de la casa esa mañana. “Son cuestiones que valen la pena investigar mejor”, sostuvo. Otra pista que hace sospechar que al menos alguien se metió a la casa, es que cuando los tres menores intentaron salir de la vivienda, la puerta estaba cerrada con llave desde afuera.
Dos cortes
Respecto de los dos cortes que presentaba Gimena en la cabeza, el querellante detalló que son de “4 o 5 puntos, son cortes importantes” y manifestó que por ello pidió estudio histopatológico “para poder determinar si estos golpes son anteriores o posteriores a la muerte, si son anteriores a la muerte, estamos ante un crimen”.
Sin embargo, este estudio aún no fue realizado, debido a que “el cuerpo médico forense no tiene las máquinas en laboratorio para realizarlo”. En ese marco, contó que intentaron que se realice con un laboratorio privado, pero que para eso necesitaba participar en el expediente y todavía no fue aceptado por el juzgado.
Además, remarcó que tampoco hubo secuestro del celular de la expareja, que es parte de “muchas pruebas que se perdieron por inacción”.
Tenencia
Además del pedido de una investigación exhaustiva para esclarecer la muerte de Gimena Vázquez, a la querella también le preocupa una situación límite relacionada a la tenencia legal de los tres hijos de la mujer, menores de 17, 10 y 7 años.
Actualmente, los tres están bajo el cuidado de Ángela y de Liliana -dos tías maternas-, quienes llegaron a Misiones por la muerte de la comerciante, pero que deben volver a la provincia de San Luis, donde trabajan y también tienen familia.
“Ellos dicen que quieren estar con la tía y se quieren ir a San Luis porque quieren empezar su vida de nuevo. Se entiende que es el papá biológico, pero ni él solicitó la custodia, sino que se presentó para pedir que le den a la madre de él”, explicó el abogado Ferreyra, apuntando que la situación sería distinta si el juzgado penal avanzara con la investigación.
“Todo este tiempo que transcurrió jugó en contra de ellas, porque agotan la paciencia, los medios económicos. Las tías tienen su familia en San Luis, tienen el centro de su vida, su trabajo”, lamentó.
En ese contexto, las dos mujeres que llegaron hace cinco meses para cuidar de sus sobrinos, explicaron que es urgente poder tener la tutela legal de los menores, ya que “los chicos no pueden quedarse solos y tenemos que volver a San Luis”.
Si bien aclararon que se habla de lo sucedido con Gimena solamente cuando ellos lo mencionan en alguna conversación, aseguraron que “ellos sospechan que el papá fue el autor o que tuvo algo que ver de alguna manera con la muerte de la madre”, por lo que les resulta grave “que esté la posibilidad de que le otorguen la tenencia al padre, porque la prioridad son los intereses del menor”.
Si bien, reconocieron, los chicos están contenidos, temen que se presenten episodios de ansiedad o estrés ante la incertidumbre de no saber con quiénes van a quedar si no pueden viajar con sus tías, ya que “la relación con el papá está rota”.
En esa línea, tanto Liliana como Ángela mencionaron que hace cinco meses están en la lucha de la custodia y acusaron lentitud de la Justicia. “El Juzgado de Familia de Garupá nos dio una nueva audiencia para el 23 de septiembre para hacer lo que ya se hizo. Los niños van a volver a pasar por todo y es como un retroceso”, puntualizó Liliana.
“Queremos saber qué pasó de verdad y queremos que se investigue como debe ser. Los chicos nos piden por favor que no los abandonemos”, lamentó, mientras que el abogado cuestionó que “la Justicia tiene todas las herramientas para resolver esto pero no lo hacen. Una madre de tres hijos perdió la vida en circunstancias dudosas”.