Coser para otros, el gesto solidario de los adultos mayores de la Escuela 65 con el Pediátrico 

Las almohaditas las confeccionaron ellos mismos durante todo el año. La iniciativa, que nació antes de la pandemia, les permite poner en juego sus saberes, mantenerse activos y sentirse parte de una acción destinada a otros
jueves 27 de agosto de 2026 | 15:00hs.
Fotos: Julián Grondona
Fotos: Julián Grondona

Cada año, en el taller de manualidades y costura de la Escuela para Adultos Nº 65 de Miguel Lanús, las manos de los adultos mayores se ponen en movimiento para transformar goma espuma y telas en pequeñas almohadas destinadas a los niños internados en el Hospital Pediátrico “Fernando Barreyro” de Posadas. Caminando despacio agarrados de la mano de sus profes, otros con andadores y sillas de ruedas llegaron a las puertas del nosocomio con ese detalle que parece simple, pero que está lleno de dedicación. Recorrieron el hall y algunos pasillos entregando los presentes a los niños, la mayoría, en tanto, está destinado a aquellos pacientitos que están internados.

En ese marco, la directora de la institución, Marcela Jurkiewicz, explicó que la elaboración comienza a principios de año y atraviesa distintas etapas, desde el corte de la goma espuma hasta el armado y la costura. El trabajo se distribuye entre los integrantes del taller, de acuerdo con las posibilidades y capacidades de cada uno.

La escuela funciona dentro del Hospital Monoclínico de Geriatría y recibe a adultos mayores que se encuentran internados allí. Para Jurkiewicz, una de las claves del proyecto es que cada participante pueda involucrarse de acuerdo con sus ganas y posibilidades, mientras los docentes buscan mantenerlos activos y vinculados con diferentes propuestas.

La tarea también tiene un componente colectivo y así lo compartió Juan Esteban, de 71 años, quien contó que primero cortan la goma espuma y la almacenan en una caja para luego avanzar con las distintas etapas de confección. Cada integrante realiza una parte del proceso, ya sea embolsando el material o acomodándolo, de modo que el resultado final es producto de un trabajo compartido.

Entre quienes participan del taller está Juan Carlos Vázquez, quien meses atrás fue entrevistado por El Territorio por caminar 23 cuadras para llegar hasta la Escuela de Adultos Nº 65. Esta vez, llegó con otra historia para contar, vinculada a esas mismas manos que día a día se dedican a coser las almohaditas.

Vázquez se mostró especialmente emocionado por el destino de lo que confeccionan. “Me da semejante alegría entregarle los almohadones a los chicos y ellos quedan contentos”, expresó durante la visita al hospital pediátrico.

Para quienes participan del proyecto, conocer el destino de la producción también le da otro sentido al trabajo. “Creo que es muy importante para ellos el poder salir a la comunidad, poder traer algo de su propia producción, algo en lo que ellos vienen trabajando hace mucho tiempo, que lo hacen con tanto cariño, que saben a dónde está destinado y escucharle a los médicos decirnos cuál es la utilidad que le van a dar a la almohadita: para calzarle al niño en la cama, para que no le formen escaras, todas esas explicaciones nos dan siempre los médicos. Entonces, yo creo que eso también hace que ellos puedan trabajar y elaborar el producto, la almohadita, con más entusiasmo sabiendo dónde y cómo va a ser utilizada”, comentó la directora.

El proyecto se realiza desde antes de la pandemia y en aquellos primeros años, los adultos mayores podían ingresar al hospital pediátrico y entregar personalmente las almohaditas a los niños en las habitaciones. Sin embargo, las medidas de cuidado que se mantienen luego de la emergencia sanitaria modificaron esa modalidad y actualmente la donación se realiza respetando las condiciones establecidas para proteger tanto a los pacientes como a los propios adultos mayores.

La visita también estuvo atravesada por el vínculo que se construyó con el personal del Hospital Pediátrico a lo largo de los años y en ese sentido Jurkiewicz resaltó el recibimiento que tienen cada vez que acercan la producción y agradeció especialmente el entusiasmo con el que los trabajadores de salud reciben las donaciones.

Dado que el traslado de los adultos mayores requiere además una organización particular en esta oportunidad participaron pocos integrantes debido a la capacidad de la combi disponible y estuvieron acompañados por enfermeros o asistentes del hospital geriátrico, quienes colaboraron con el traslado y el ingreso de los participantes.

La propuesta cuenta con el acompañamiento de la dirección del Hospital Monoclínico de Geriatría, a cargo del doctor Eduardo Segura, que permite desarrollar distintas actividades y proyectos a lo largo del año. En el caso de las almohaditas, la iniciativa es institucional y está a cargo de las docentes Paula Oviedo y Estela Fuch, responsables de los talleres de costura y de cotillón y reciclado.

Así, entre cortes de goma espuma, agujas, telas y tareas compartidas, los adultos mayores vuelven a darle forma a un proyecto que los conecta con otros. Las almohaditas que salen del taller llevan consigo muchas horas de trabajo, pero también la satisfacción de saber que terminarán en las camas de niños que necesitan un pequeño apoyo para atravesar una internación.

Temas de esta nota
¿Que opinión tenés sobre esta nota?