San Pedro: tres concejales rechazaron que el municipio asuma la obra del nuevo edificio para la municipalidad

. El debate por el futuro del nuevo edificio municipal marcó diferencias entre los ediles y terminó con tres votos negativos, aunque el oficialismo consiguió los acompañamientos necesarios para aprobar el Dictamen 27/2026 con el cual la municipalidad pasa a responsabilizarse con maquinarias y agentes de trabajo de la continuidad de la obra.
miércoles 26 de agosto de 2026 | 14:59hs.

La sesión ordinaria 22/2026 del Concejo Deliberante de San Pedro dejó ayer martes un escenario poco habitual al momento de tratar proyectos remitidos por el Departamento Ejecutivo Municipal. El debate por el futuro del nuevo edificio municipal marcó diferencias entre los ediles y terminó con tres votos negativos, aunque el oficialismo consiguió los acompañamientos necesarios para aprobar el Dictamen 27/2026 con el cual la municipalidad pasa a responsabilizarse con maquinarias y agentes de trabajo de la continuidad de la obra.

La discusión giró en torno al proyecto de ordenanza presentado por el Ejecutivo para que la obra N° 2216 “Nuevo Edificio Municipal”, iniciada oportunamente bajo la órbita del Gobierno de Misiones y actualmente paralizada, sea transferida a la Municipalidad de San Pedro. El objetivo es continuarla por administración municipal, con agentes, maquinarias y recursos propios, además de otros fondos que eventualmente puedan gestionarse.

La propuesta finalmente fue aprobada, pero esta vez no encontró un acompañamiento unánime. Los concejales Pedro Bones, Mauricio Iszczuk y Osmar Vieira votaron en contra y plantearon, con distintos argumentos, sobre la conveniencia de que el municipio asuma una obra de esa magnitud en el actual contexto económico y social.

Desde la comuna argumentaron que el traspaso es una gestión que el intendente Miguel Dos Santos, viene realizando desde hace tiempo ante la falta de continuidad de la obra por parte de la Provincia. Entre las razones expuestas aparece la necesidad de contar con mejores condiciones edilicias, debido a la antigüedad y las reparaciones permanentes que requiere el actual edificio municipal.

A ello sumaron la ubicación estratégica de la construcción, en pleno centro de municipio, próxima al Concejo Deliberante, Banco Macro, IPS, Juzgado, el arroyo San Pedro y la plaza de la Paz. Desde el Ejecutivo consideran que finalizarla permitiría resolver una necesidad funcional y, al mismo tiempo, mejorar uno de los sectores más visibles de la localidad.

Según la misma fuente, la intención no sería completar inmediatamente la totalidad del proyecto, sino avanzar por etapas y de acuerdo con la disponibilidad económica y operativa de la comuna. En una primera instancia se buscaría terminar el sector principal de la planta baja. Posteriormente se avanzaría sobre la parte posterior, proyectada para dependencias vinculadas a Acción Social, mientras que la planta alta quedaría para una etapa futura.

Según lo establecido en la ordenanza, el Concejo autoriza al Departamento Ejecutivo Municipal a suscribir la documentación necesaria con la Provincia de Misiones y la Dirección General de Arquitectura para concretar el traspaso. La obra será financiada con recursos generales del municipio y otros fondos que puedan gestionarse. Asimismo, se autoriza al Ejecutivo a ejecutar la primera etapa y adquirir los materiales necesarios de acuerdo con las especificaciones técnicas del proyecto.

Sólo que, en ese marco, tres ediles consideran que existen otras necesidades que deben ser prioridad.

El voto negativo de Bones se basa en “Priorizar las necesidades básicas de nuestra gente”

En diálogo con El Territorio, Pedro Bones fundamentó su voto negativo principalmente en el destino que tendrán los recursos municipales. Para el edil, el problema no radica en la necesidad de modernizar el edificio comunal, sino en establecer prioridades ante la situación económica que atraviesan numerosas familias. “Nuestro voto negativo va en base a un análisis de la economía actual del municipio. Al no haber recursos para la apertura de CAPS, medicamentos y ayudas sociales, cuando hoy la gente está pasando momentos muy críticos económicamente, creemos que existen otras prioridades”, expresó.

Bones mencionó entre ellas el bacheo y arreglo de calles, la situación de los CAPS y la recuperación de playones deportivos que funcionan como espacios de contención para niños y jóvenes. Desde su postura, los recursos que demandaría el edificio deberían destinarse primero a atender esas necesidades. “No es que estamos en contra del crecimiento del pueblo ni de mejorar nuestros edificios públicos”, aclaró. Sin embargo, consideró que la Provincia debería conservar la responsabilidad sobre la construcción y eventualmente retomar los trabajos, mientras el municipio concentra sus recursos en las necesidades básicas.

Vieira cuestionó la falta de precisiones económicas del proyecto

Si bien Osmar Vieira coincidió con Bones en señalar que existen necesidades sociales más urgentes, incorporó otro cuestionamiento al asegurar que el proyecto no brinda suficientes precisiones sobre cuánto demandará completar la obra ni cómo se afrontarán esos gastos. “En principio, el proyecto que presentó el Departamento Ejecutivo Municipal no cuenta con las características para continuar con esa obra, porque no está el monto ni está el gasto”, sostuvo.

Vieira estimó que completar un edificio de estas características podría representar una inversión de entre 8 y 9 mil millones de pesos y puso en duda que pueda concretarse únicamente con los recursos aportados por los contribuyentes y la coparticipación. “No es hacer un garaje, es la Municipalidad, son tres pisos” expresó el edil.

El concejal del Partido Agrario y Social sostuvo que San Pedro merece contar con un edificio municipal moderno, pero consideró que el contexto actual no es el adecuado para asumir ese compromiso. Entre las prioridades que enumeró aparecen veredas, bacheo, atención en los CAPS, mejoras en barrios y parajes, además de la situación salarial de los trabajadores municipales.

Vieira hizo especial referencia a familias que atraviesan condiciones de vulnerabilidad, entre ellas las asentadas en el sector conocido como La Tosquera, y contrastó esa situación con la magnitud económica que podría alcanzar el proyecto. “Yo no estoy en contra del progreso ni de que embellezcamos nuestro municipio con un edificio moderno. Pero creo que no es el momento”, afirmó.

También mencionó la suspensión de ayudas económicas comunicada en dependencias municipales como otro elemento que, a su criterio, refleja la necesidad de establecer otras prioridades antes de avanzar con el edificio. Desde esa perspectiva, calificó la decisión como una apuesta política y ratificó que no acompañará iniciativas de estas características mientras persista el actual escenario social.

La documentación incorporada al proyecto permite dimensionar el estado actual de la construcción. En materia de hormigón armado, las bases y los muros de contención presentan un 100% de ejecución; los encadenados alcanzan el 80% y las columnas, el 60%. Las cajas de ascensores registran un avance del 45% y las losas casetonadas, del 30%.

En otras etapas el avance es considerablemente menor: los cerramientos verticales con ladrillo hueco alcanzan el 7%, la capa aisladora un 5% y el contrapiso de hormigón un 20%. En cuanto a las instalaciones sanitarias, tanto los desagües pluviales como los cloacales presentan un 7% de ejecución.

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