La historia del profe de bachata que perdió una pierna en un choque y volvió a subir a un escenario
La vida de Marcos Altamirano siempre estuvo marcada por el ritmo, la actividad física y el contacto con sus alumnos. Como profesor de bachata, zumba y entrenamiento, el movimiento era su sustento y su vocación. Sin embargo, en 2022, un violento accidente de tránsito interrumpió de golpe esa rutina y lo dejó al borde de la muerte.
Internado durante casi un mes en el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga”, Marcos atravesó una dura batalla médica. El saldo del choque fue severo: fracturas en ambos brazos, lesiones en los dedos y una pierna derecha gravemente comprometida. A pesar de los esfuerzos del equipo médico por salvar la extremidad para preservar su carrera en la danza, la falta de irrigación sanguínea volvió inevitable la amputación.
El impacto de la noticia y el camino de la adaptación
Aprender a asimilar la pérdida de una pierna resultó un proceso complejo para el joven instructor. No obstante, la cirugía se realizó de forma transtibial —por debajo de la rodilla—, un detalle crucial que le permitió conservar la articulación y abrigar la esperanza de volver a caminar.
La oportunidad de retomar su vida llegó a través del Banco de Prótesis del hospital, que al conocer su caso se contactó para proveerle un dispositivo adecuado a su alta exigencia física. Al no contar con obra social, Marcos dependía enteramente de la atención pública. La asistencia no se limitó a la entrega inicial: el equipo médico mantiene un seguimiento periódico para reemplazar el cono, el liner y los pies protésicos, componentes que sufren un desgaste natural acelerado por el uso intensivo que él les da en cada clase.
"El cuerpo se adapta": Un mensaje para no bajar los brazos
El regreso a las tablas no estuvo exento de dolor. Adaptar el muñón a la prótesis exigió superar molestias, laceraciones y reajustes en la postura para no resentir la columna ni el tobillo. Para Marcos, la clave estuvo en la disciplina: mantener el peso corporal mediante el ayuno, realizar ejercicios de fuerza para fortalecer la estructura muscular y, sobre todo, cultivar la paciencia.
Hoy, totalmente reintegrado a la enseñanza de ritmos en Posadas, Marcos comparte su testimonio para concientizar a otras personas que atraviesan amputaciones sobre la existencia de estos recursos en el sistema público sanitario. Gracias al trabajo articulado con la Fundación Parque de la Salud, que garantiza el acceso a esta tecnología, el profesor volvió a hacer lo que más ama: subir a una tarima, marcar el paso y demostrar que la pasión puede más que cualquier adversidad.