Un deseo guardado durante años: la historia de Natalia Barchuk, representante de la colectividad ucraniana

Tiene 27 años, es licenciada en Kinesiología y Fisiatría, y este año cumplió un sueño que llevaba escondido desde chica: representar a la colectividad ucraniana en la Fiesta Nacional del Inmigrante.
viernes 14 de agosto de 2026 | 16:00hs.

Natalia Gisel Barchuk mantuvo durante mucho tiempo un vínculo a distancia con la colectividad, más ligado a las costumbres familiares que a la presencia física en el espacio. "Mi relación con la colectividad siempre estuvo ligada más que nada a no tanto estar presente en la colectividad por tema de distancia –es de San Ignacio-, de estudios, pero siempre manteniendo por ahí las costumbres  de mi familia", contó. Su mamá, de hecho, formó parte del ballet ucraniano, algo que desde chica funcionó como un lazo natural con esa herencia.

Su ascendencia llega por la rama paterna, a través de su tatarabuelo, que llegó desde Ucrania a los ocho años escapando de la guerra junto a su familia, y hoy siente que, de alguna manera, es ella quien representa esa historia en la fiesta. "La verdad que es como que siempre indagué en esa parte de la historia y para mí es un orgullo poder estar hoy acá presente, representar a mucha gente que pasó lo mismo que mi familia", señaló.

Y justamente lo que más la conmueve, cuando piensa en esa historia familiar, es imaginar la decisión misma de partir. "Tener que dejar tu casa, tu país, escapando encima con el miedo de lo que significa una guerra y venir a un país, a un lugar totalmente desconocido", reflexionó. Su familia se estableció primero en Apóstoles, donde también vivieron sus abuelos, y hoy la propia Natalia reparte su vida entre San Ignacio y Oberá.

Un sueño guardado que se cumplió a último momento

Aunque siempre había soñado con ser reina, se trataba de un deseo que mantuvo casi en secreto. Desde chica, la danza y el escenario la atraían especialmente, y cada visita a la fiesta reforzaba esa fantasía. "Siempre veía a las reinas cuando era más chica, visitaba la fiesta, veía a las reinas y decía qué se sentirá poder representar, así que siempre fue como un deseo que lo tenía por ahí muy escondido, no es que se lo dije a muchos", se sinceró. Por eso, cuando finalmente asumió como soberana, la noticia sorprendió incluso a algunas personas cercanas.

El camino hasta ese momento no fue sencillo. Natalia vivía y estudiaba en Corrientes Capital, lo que hacía inviable acercarse a la colectividad. Recién hace un año regresó a Misiones, y decidió aprovechar la oportunidad antes de quedar afuera por la edad límite que exige la representación. "Cuando me enteré, porque también tengo 27 años, así que estoy en el límite de la edad, pero cuando me enteré pude aprovechar, contactarme con la colectividad y bueno, pasar obviamente todas las etapas para poder quedar seleccionada", explicó.

Hoy vive el rol con una mezcla de responsabilidad y orgullo, consciente del respaldo que representa toda la comunidad ucraniana. "Es un papel que lo tomo con mucha responsabilidad y orgullo, pero sé que hay toda una gran familia ucraniana que me está apoyando y estoy tratando de estar a la altura de lo que conlleva poder representarlos de la mejor manera", sostuvo.

Una de las colectividades más numerosas

Natalia destaca, además, el peso histórico que tiene la comunidad ucraniana dentro de la fiesta. "La colectividad ucraniana es una de las pioneras y es una de las más concurrentes y con más cantidad de gente, no solamente en la fiesta, pero sí hay muchos descendientes", explicó. Y agregó un dato que dimensiona esa presencia: "Argentina es, por ejemplo, el séptimo país en escala de descendientes ucranianos que tenemos, así que es una gran multitud".

Para quienes nunca visitaron la Fiesta Nacional del Inmigrante, esta soberana recomienda recorrer todas las casas típicas, aunque reconoce que su colectividad tiene un atractivo especial en la gastronomía. "Acá es muy conocido los vareniki o los pirogis, que se les conoce", detalló. También invita a disfrutar del espectáculo del ballet ucraniano, uno de los más antiguos entre todas las colectividades y con más de 120 integrantes. "El espectáculo de los ballet es muy enriquecedor, porque aunque sean muchos, 16 ballet, cada uno tiene su esencia y ninguno se parece en nada con el otro", contó.

Mantener viva la historia para las próximas generaciones

Consultada sobre el legado que le gustaría dejar, Natalia fue clara: quiere que las raíces se mantengan presentes, en un contexto donde cada vez cuesta más sostener esas costumbres. "Hoy en día cuesta un poquito más mantener las costumbres, porque por ahí ya las personas mayores que antes cocinaban, que hacían los trajes típicos, que hacían las comidas, por ahí hoy muchos ya no están presentes y cuesta por ahí mantener eso", reflexionó. Ella todavía tiene la posibilidad de aprender de una de sus abuelas y de su abuelo, y aprovecha cada oportunidad para hacerlo. "Siempre estoy aprendiendo de ellos y todo lo que esté relacionado a la comida, a la colectividad, siempre pregunto porque quiero que eso siga por generaciones", contó.

Su deseo, dice, es que esa transmisión no se corte. "Al día de mañana a mis hijos, a mis nietos, poder seguir manteniendo esa parte, esa historia. Y que siempre tengan presente a los abuelos que vinieron desde allá, que la historia siga", concluyó.

Representante colectividad Ucraniana

Nombre y apellido: Natalia Gisel Barchuk

Edad: 27 años

Profesión: licenciada en Kinesiología y Fisiatría

Idioma: inglés básico

Domicilio: San Ignacio

Ascendencia: Tatarabuelo paterno

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