“Soy la voz de mi abuela”: la historia de Anabel González Genes, representante de la colectividad paraguaya

Tiene 28 años, es locutora nacional y este año cumplió un sueño postergado: representar en la Fiesta Nacional del Inmigrante las raíces que sus abuelos trajeron desde Paraguay cuando todavía eran chicos.
jueves 13 de agosto de 2026 | 12:58hs.

Anabel Bely González Genes se emociona cuando habla de sus antepasados. Sus abuelos paternos, Juana Méndez y Fausto González Genes, llegaron a Posadas siendo jóvenes y fueron quienes, con el correr de los años, le mostraron las costumbres y tradiciones paraguayas que hoy la representan. "Ellos fueron los encargados de mostrarnos un poco de lo que es nuestras costumbres, nuestras tradiciones paraguayas", contó.

El primer contacto con la colectividad, sin embargo, llegó por otro camino. Locutora de profesión y en ese momento movilera, Anabel visitó la Casa Paraguaya para hacer una nota y ahí sintió que algo se movía en su interior. "Cuando entré a la Casa Paraguaya yo sentía ese amor y sentía que estaba cerca de mis abuelos", relató.

Un legado

A su abuelo Fausto no llegó a conocerlo, pero su papá y sus tíos siempre le hablaron muy bien de él. Su abuela, por su parte, todavía guarda por él un amor profundo, y es quien mantiene viva la cocina paraguaya en la familia. “Ella es la que siempre está con la sopa paraguaya, esas tradiciones, esas costumbres tan lindas que tenemos" explicó. Fue justamente esa cercanía la que la impulsó a dar el paso. “Fue por ahí decirle a mi abuela: ‘yo quiero representar tus raíces, nuestras raíces’”, recordó.

Así, este año se postuló y la propuesta se concretó. "Este año se me dio, así que estoy muy feliz", festejó. Sabe, además, que el rol implica un compromiso real, sobre todo por los viajes constantes que exige, algo no menor para alguien que vive en Posadas. Por eso, cada vez que puede, comparte con su abuela -de 90 años y ya sin posibilidad de viajar- las fotos de cada actividad. "Le muestro las fotos y le digo que es este legado que ella me dejó, y yo lo hago con compromiso y con la felicidad del mundo", contó.

La emoción de vestir el traje típico también la atraviesa por completo. "Es hermoso. Voy a llorar, porque yo soy así emotiva", confesó entre risas y lágrimas. Y agregó: "Me pone muy contenta, muy feliz, porque es algo que yo siempre quise, obviamente por cuestiones de trabajo, de estudio y demás, no se daba, pero este año fue como decir yo quiero y este año me voy a postular, y se me dio, y es hermoso, porque estoy viviendo un sueño".

Una invitación a conocer la Casa Paraguaya

Para quienes todavía no visitaron la Fiesta Nacional del Inmigrante, Anabel tiene un mensaje directo: hay que ir al menos una vez en la vida. "Tiene que conocer la Fiesta Nacional del Inmigrante, el Parque de las Naciones, que es hermoso, y nuestra colectividad también, que es como un sentido de pertenencia, un amor muy profundo", aseguró.

También recordó los lazos históricos entre Misiones y Paraguay, que van mucho más allá de la fiesta. "La provincia de Misiones tiene mucha historia y también tiene historia paraguaya con las misiones jesuíticas, con un montón de cosas. Nosotros tenemos una unión muy muy confraternal con Paraguay, tenemos muchas cosas en común", señaló.

Sobre la gastronomía, no dudó: "La comida paraguaya es muy rica, riquísima. Así que todo lo que vaya lo van a disfrutar". Y agregó que lo más característico de la colectividad es la calidez de su gente. "El momento que llegás a la Casa Paraguaya es la hospitalidad, es el amor, es la tradición, es la familia, es algo muy característico del paraguayo de ser muy amoroso, de abrazarte, muy afectuoso. Se va a encontrar con esa calidez humana que tienen ellos y que tenemos nosotros. Todas las casas son divinas: te vas a una casa y te reciben como si fueras el anfitrión, porque siempre te hacen sentir parte de toda la fiesta", describió.

La historia que la marcó para siempre

Entre todos los recuerdos familiares, hay uno que Anabel guarda con especial fuerza. Su abuela llegó a Posadas de joven, escapando junto a su familia de la persecución política entre el Partido Colorado y el Partido Liberal. En aquellos años, ni siquiera podían decir de dónde venían. "Esas cosas me contó que le marcó mucho, que cuando vinieron a Posadas ellos no podían decir que eran paraguayos. Tenían que decir que eran argentinos", relató.

Ese relato fue, en gran parte, lo que la impulsó a postularse. "Eso también me dio impulso a decir… bueno, yo quiero representar a la colectividad porque también es el nombre de mi abuela. Porque ella no pudo hacerlo de joven. Tenía 16 años cuando dejó su casa, dejó su familia, vino hasta acá con mi abuelo. Entonces es como decirle a la abuela ‘yo lo estoy haciendo por vos’ y eso a mí me emociona. Porque soy como la voz de ella que alguna vez no pudo dar", expresó, conmovida.
Al llegar a la Argentina, sus abuelos encontraron en Misiones tierra para trabajar, les ofrecieron un lugar para sembrar y cosechar a cambio de mantenerlo cuidado. Pero lo que más recuerda Anabel es la contención que recibieron en un momento difícil. "Encontraron un sentido de pertenencia, un amor. Como que los abrazaron en el momento que ellos estaban muy mal.

Dijeron ‘bueno, vengan a Argentina, no pasa nada, acá le damos todo para que ustedes puedan trabajar’", contó.
Esa costumbre de estar en familia se mantiene hasta hoy. Aunque los viajes por su rol como representante le quitan tiempo, cada vez que puede se reencuentra con su abuela y con los sabores de siempre. "Cuando estamos todos juntos, el asado, sí o sí, la sopa paraguaya de la abuela tiene que estar. La polca, que no puede faltar", contó.

Consultada sobre qué significa Paraguay para ella, Anabel no dudó: "Paraguay es el amor muy profundo hacia nuestras raíces. Es la calidez de la persona. Creo que cuando se va una persona a Paraguay, siempre encuentra esa calidez, ese amor, ese afecto. Así que yo creo que es eso, es la intensidad del amor que tiene el paraguayo".

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