Alumnos de la Epet 26 fabrican mesitas para recaudar fondos

Estudiantes de distintos años también reparan sillas de ruedas para el hospital y desarrollan kartings, parrillas y otros proyectos para la comunidad.
miércoles 12 de agosto de 2026 | 16:00hs.
Reciben donaciones de materiales para las prácticas. // Fotos: Fabián Acosta.
Reciben donaciones de materiales para las prácticas. // Fotos: Fabián Acosta.

La formación técnica en la Epet 26 de Bernardo de Irigoyen combina las prácticas en los talleres con proyectos que involucran a estudiantes de distintos años y buscan responder a necesidades de la institución y la comunidad. Durante el ciclo lectivo, los alumnos aplican los conocimientos adquiridos, reutilizan materiales y trabajan con los recursos disponibles. Entre las iniciativas se encuentran la fabricación de mesitas materas, kartings, parrillas y casitas para perros, además de la reparación de sillas de ruedas para el hospital.

“Tenemos nuevos proyectos, como los kartings, que hacemos con cosas que nos donan o que tenemos en nuestras casas. Queremos demostrar que de una escuela técnica pueden salir cosas muy buenas, hechas por alumnos con pocos recursos”, contó Emiliano Sousa, alumno de cuarto A de la Epet 26 de Bernardo de Irigoyen.

Junto con estudiantes de quinto año también realizan parrillas, mientras que fuera de la institución construyeron una casita para resguardar del frío a los perros que permanecen en la escuela. A estas propuestas se suman trabajos desarrollados por otros cursos durante el año.

“Los compañeros de quinto ayudaron al hospital arreglando las sillas de ruedas para que vuelvan a estar en funcionamiento para las personas que las necesitan. Las escuelas técnicas siempre tuvieron ese trabajo social y es importante el rol que cumplen en cada localidad”, destacó.

Entre las próximas iniciativas, Sousa trabaja junto a otro estudiante en el diseño en 3D de una parada que se encuentra deteriorada y que pretenden reconstruir. Además, proyectan fabricar cestos de residuos para colocar en espacios de la comunidad.

“También hay que pedirle a la comunidad que cuide estas cosas, porque es un esfuerzo que hace la institución y muchas veces vemos que no se conserva lo que se hace. Nosotros damos nuestro trabajo para que las personas puedan tenerlo”, sostuvo.

Respecto de la formación, el estudiante consideró que cursar un año más permite finalizar la secundaria con un título técnico y conocimientos que pueden facilitar la inserción laboral. A su vez, valoró los aprendizajes prácticos que adquieren durante su paso por la institución.

“Estamos teniendo algunos problemas con los insumos para hacer los trabajos y necesitamos un poco más para seguir con los proyectos. También se rompen herramientas y nosotros, los alumnos de cuarto y quinto, intentamos arreglarlas y repararlas para poder continuar”, señaló.

Durante este año, los estudiantes buscaron visibilizar las actividades que realizan dentro y fuera de los talleres. Las propuestas abarcan trabajos destinados a la propia escuela y otros pensados para colaborar con diferentes sectores e instituciones de Bernardo de Irigoyen.

“La Epet puede ser un poquito agotadora por la cantidad de horas, pero también se crea una familia por todo el tiempo que pasamos juntos y aprendemos muchas cosas. Quiero que más chicos se sumen y conozcan lo que hacemos para que la escuela siga creciendo”.

Mesas

Por su parte, Ezequiel Ricardo Melgarejo, estudiante de segundo año A, participa en la fabricación de las mesitas y valoró la posibilidad de aprender durante el proceso. Para el alumno, la experiencia también permite incorporar el trabajo en equipo mientras desarrolla las tareas junto a sus compañeros.

“Hacemos mesas pensadas para que se puedan llevar a cualquier lugar. Cerrás una de las patas para transportarlas y podés llevarlas a una plaza, a la costanera o donde quieras”, describió sobre una de las características del producto elaborado en el taller.

El joven eligió la educación técnica por los conocimientos que puede adquirir durante su trayectoria escolar y por la posibilidad de terminar sus estudios secundarios con una formación específica. Considera que el título obtenido al egresar constituye una herramienta para comenzar a desenvolverse en el ámbito laboral.

“Les diría a los jóvenes que piensen en seguir el rumbo del colegio, porque la educación técnica sirve mucho para la vida. A largo plazo te puede ayudar a conseguir trabajo y a aprender muchas cosas”, expresó.

En tanto, Camila Ortellada, exalumna de la Epet 26 y actualmente docente de distintas áreas y de los talleres de Carpintería I y II, explicó que el proyecto tomó otra dimensión luego de que comenzaran a mostrar las mesitas materas que fabricaban. El interés de la comunidad llevó a evaluar la posibilidad de comercializarlas.

“En un primer momento la idea no era vender, pero surgió mucho interés. Entonces tomamos la decisión, junto con el director y con la autorización del supervisor, de vender las mesitas y así recaudar fondos para nuestra escuela, porque para desarrollar las prácticas necesitamos insumos”.

El primer objetivo de lo recaudado es reparar la sierra de mesa o de banco que utilizan en el taller. En caso de que el equipo no pueda recuperarse, buscarán adquirir uno nuevo para que los estudiantes puedan continuar con las actividades prácticas.

“Trabajamos con los chicos de primero y segundo año, y también contamos con la colaboración de cuarto cuando necesitamos. En cada rotación participan entre cinco y siete alumnos de primero y segundo, mientras que en cuarto son aproximadamente diez”, precisó la docente.

Inicialmente ofrecieron dos modelos de mesitas, uno redondo y otro cuadrado o rectangular. Sin embargo, ante la cantidad de encargos y el tiempo necesario para completar cada unidad, actualmente concentraron la producción en las versiones cuadradas y rectangulares, con alrededor de veinte pedidos pendientes.

“Publicamos en las redes sociales y en nuestros estados. La gente también se comunica con otros profesores que comparten las publicaciones de las mesitas, o directamente conmigo, y voy tomando nota de los pedidos”.

La producción se sostiene además con aportes externos ante la necesidad de materiales para las prácticas. Carpinterías y madereras de la zona colaboran mediante donaciones, mientras que los propios docentes utilizan sus vehículos particulares para retirar y trasladar hasta la institución los elementos recibidos.

 

 

 

¿Que opinión tenés sobre esta nota?